'Hemos sido víctimas de discriminación económica': Esperanza Biohó

'Hemos sido víctimas de discriminación económica': Esperanza Biohó

La directora de Colombia Negra lleva 40 años luchando por el patrimonio cultural afrocolombiano.

Fundación Colombia Negra

La entidad  también promueve los derechos, el respeto a las diferencias y la participación de las personas afrocolombianas desde 1978.

Foto:

Cortesía Colombia Negra

25 de enero 2018 , 09:54 a.m.

El canto triste de un viejo arrullo chocoano anunció la llegada de Esperanza Biohó a la habitación. Mientras sus pasos sobre el piso de madera recrean alguna rima olvidada en el tiempo, Biohó recuerda que a los doce años ya enseñaba a otros niños a danzar en su pueblo natal, y agrega que estas cuatro décadas trabajando con la Fundación Cultural Colombia Negra por la protección del patrimonio cultural y la difusión de las prácticas artísticas de las comunidades afrocolombianas, han sido una labor extremadamente enriquecedora.

Su travesía comenzó en 1978. Cansada de que la echaran de los lugares en los que se reunía a ensayar con su agrupación artística, por el ruido de los tambores, optó por crear el recinto que posteriormente se convertiría en el hogar de su lucha por la ‘reconstrucción cultural afrocolombiana’ a nivel nacional e internacional.

La compañía de danza artística Colombia Negra, el Encuentro Internacional de Expresión Negra, la creación de la Escuela de Formación Artística, los premios Guachupé de Oro y las diferentes presentaciones en países de Africa, Europa y América, han sido parte del legado de la Fundación en sus cuarenta años de existencia. No obstante, Biohó asegura que su impacto hubiera podido ser mayor de no haber sido víctima de una “histórica discriminación económica”.

Colombia Negra cumple cuarenta años, ¿recuerda cómo comenzó todo?

Esto arrancó en 1978 en mi casa de La Macarena, en Bogotá, pero ya habíamos hundido el piso de tanto bailar. Había la necesidad de crear un escenario para la proyección y creación del trabajo artístico nuestro, de proyectos de investigación, en el que pudiéramos trabajar por la reconstrucción cultural afrocolombiana.

Posteriormente, en 1985, fundamos el primer Encuentro Internacional de Expresión Negra, el cual desde el 2005 es un evento patrimonial de Bogotá, con el propósito de construir puentes con África, estrechar lazos, intercambiar expresiones artísticas, estudios antropológicos, reafirmar raíces y combatir el racismo.

Teníamos el deseo de investigar porque la información que teníamos hasta ese entonces sobre la cultura del Pacífico Colombiano era muy regular, había mucha distorsión mercantilista

¿Qué papel ha tenido la investigación en esa 'reconstrucción cultural'?

Teníamos el deseo de investigar porque la información que teníamos hasta ese entonces sobre la cultura del Pacífico Colombiano era muy regular, había mucha distorsión mercantilista y queríamos poder compartir nuestras prácticas ancestrales desde nuestra visión. Mi abuela me enseñó que mi legado era mi música, mi baile, mi religiosidad y ese patrimonio tenemos que multiplicarlo, proyectarlo, protegerlo, apropiarlo y entenderlo.

En ese trabajo de campo llegué a Guapi y me encontré con la mujer con un papel principal en la música, tenían una forma inusual de cantar, eran arrullos y quejidos, con vocablos casi indescifrables, eran cantos de resistencia. También me topé con los guasás y con la polirritmia de esos cuatro tambores que suenan al tiempo. Nada de eso era común en los ritmos afro del norte del país.

¿La música también ha sido un método de resistencia para las comunidades afrocolombianas?

Después de la trata esclavista, el desplazamiento ha sido el golpe más horrible para nosotros los afrodescendientes. De hecho, después de la masacre de Bojayá realizamos un desfile en Bogotá en donde todos los líderes negros marchamos unidos, cantándo en Lumbalú, un ritual funerario de la cultura palenquera.

El tambor también ha sido nuestra forma de resistencia. Con el tambor se llora, se sufre, se arrulla. Desafortunadamente la difusión mercantilista de las industrias musicales ha generado la creencia de que el tambor solo es símbolo de fiesta o de carnaval.

Colombia negra

Esperanza Biohó en compañía de Batata III, uno de los grandes folcloristas de la cultura Afrocaribe colombiana. 

Foto:

Cortesía Colombia Negra

Esos sonidos de resistencia llevaron a Colombia Negra a diferentes países...

Hemos tenido experiencia maravillosas. Cuando llegué a Europa como directora del grupo de Danzas de colombia Negra a mis 20 años, la aceptación por parte del público fue hermosa, estaban asombrados con nuestra música, con nuestra puesta escena, fue fantástico ver cómo la gente valoraba nuestro arte. Nos presentamos en París (Francia), en Milán (Italia), en Amsterdam (Holanda) y en muchos otros escenarios.

Pareciera que a nosotros no nos ven como sujetos de derechos. Hay muy buenos recursos para la cultura, la capital tiene un presupuesto bueno, pero desafortunadamente es muy mal distribuido.

¿Cuál ha sido el principal obstáculo para la Fundación a lo largo de estas cuatro décadas?

El racismo y la discriminación económica que vivimos, si no fuera por eso, nosotros podríamos hacer aportes más visibles a la sociedad capitalina. Por ejemplo, lo que es hoy el festival Petronio Álvarez en Cali, es lo que Bogotá le ha negado al Encuentro de Expresión Negra. Pareciera que a nosotros no nos ven como sujetos de derechos. Hay muy buenos recursos para la cultura, la capital tiene un presupuesto bueno, pero desafortunadamente es muy mal distribuido.

¿Cómo combatir al racismo en Colombia?

Con educación. Muchos colombianos no han tenido la oportunidad de conocer cuáles han sido los aportes que los negros hemos hecho, de abrazar la cultura negra, de conocer que venimos de grandes civilizaciones africanas, de saber que llegamos aquí a construir, no a robar.

Quiero seguir viendo las manos negras tocando tambores y marimbas. Deseo que la gente quiera a la cultura negra pero que no desplace al negro de su cultura.

Entre los proyectos futuros de la Fundación está el primer Museo Afro de Colombia ¿Cómo se lo imagina?

Sueño con un museo hermoso de unos 5 o 6 pisos, con un auditorios para danzar y hacer música, con cocinas amplias para realizar intercambios gastronómicos. Debe ser un lugar que alimente la vista, la mente y el espíritu. Desde el cual podamos combatir el racismo.

Quiero seguir viendo las manos negras tocando tambores y marimbas. Deseo que la gente quiera a la cultura negra pero que no desplace al negro de su cultura.

JULIÁN VIVAS
REDACTOR NACIÓN

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