Leo, el Bibliobús de las memorias que recorre a Pereira

Leo, el Bibliobús de las memorias que recorre a Pereira

Además de tener una colección de 400 libros, el bus rescata las memorias de los barrios.

El Bibliobús de las memorias

El Bibliobús fue recibido con carteles por los niños de la escuela de Córcega.

Foto:

Alexis Múnera

15 de octubre 2017 , 06:00 a.m.

Las gemelas Valeria y Valentina González fueron las primeras en ingresar al viejo y colorido bus que, en lugar de sillas alineadas y un pasillo estrecho, tiene un espacio grande y dos bancas largas a lado y lado.

Las niñas tenían expectativa de saber que había dentro del bus, pero también miedo de enfrentarse a lo desconocido.

Detrás de ellas, uno a uno, como les instruyó su profesora Elizabeth Flórez, los otros 12 alumnos de transición de la escuela Córcega, ubicada en la vereda Llano Grande del corregimiento Combia alta de Pereira, subieron al bus. Todos hicieron la misma cara de sorpresa.

“¡Hola chicos!”, les dijo con entusiasmo Luz Beatriz, una de los ocho tripulantes del bus. La bienvenida disipó los temores de los niños, que ya sentados, se les vio cómodos. “¿Conocen el cuento de Pintarratones?”, les preguntó Luz Beatriz y el sí y el no se repartieron. La profesora interpeló: “Ya lo leímos en el salón de clases. Pero no importa, leámoslo nuevamente”.

Mientras los niños disfrutaban del cuento dentro del bus, afuera de este, el teatrero Lectorxey Varela continuaba entreteniendo al resto de los estudiantes que, minutos antes, hicieron algarabía al ver voltear el bus en una curva y tomar la vía, destapada, de entrada a la escuela.

En ese momento, la gritería de los niños aumentó cuando un hombre de 1,76 metros de estatura, 95 kilos de peso y barba roja; con anteojos oscuros, chaleco y pantalón negros, camisa roja y un sombrero de copa también negro, se asomó a la puerta del bus y, con un megáfono, comenzó a saludar como cuando un espectáculo llega a un pueblo. Pero este es el espectáculo de la lectura.

Ese personaje es Carlos Vicente Sánchez, Cavisa, el capitán de la tripulación del viejo carro, que fue bautizado como Leo, el Bibliobús de las memorias y laboratorio creativo móvil.

Leo es la más reciente locura de Cavisa, escritor, narrador oral y gestor cultural que hace unos años le puso alas a una motocicleta para que los niños del barrio Las Brisas, en la comuna Villa Santana, en Pereira, no se asustaran creyendo que se trataba de una moto de los sicarios que por esos días azotaban el sector y no una que les llevaba libros para que leyeran.

Luego de la moto, Cavisa llevó cuentos, títeres y teatro a los niños de otros barrios habitados por personas de escasos recursos económicos, en un campero.

Leo, como la moto con alas y el campero, es una iniciativa de la Compañía creativa Trazasueños, una organización cultural que creó Cavisa en el 2003, que cuenta con el apoyo de la Secretaría de Cultura y el Ministerio de Cultura.

“Este bus integra las comunidades porque, además de que los niños pueden leer dentro de él, sus papás, los mayores, se acercan y comparten las historias de los barrios y las veredas”, contó Cavisa.

Centro cultual móvil

Leo, que es modelo 1984 y estuvo a punto de ser chatarrizado, tiene una colección de 400 libros de literatura infantil, juvenil y de ficción, con la que busca promover la lectura y la escritura. Pero también es un centro cultural móvil en el que se proyectan películas y se promueve la creación de murales y el montaje de pequeñas obras teatrales.

Antes de cada visita, explicó Cavisa, se hacen unos talleres con los niños para que estén preparados. En la escuela de Córcega, los esperaron con carteleras de variados mensajes y colores.

Después de los niños de transición, se subieron al bus los estudiantes de los otros grados hasta que, en total, eran más de un centenar (la escuela tiene 150 alumnos de transición a quinto de primaria).

“Yo trato de inculcarles mucho a ellos que el internet no es solo para redes sociales y juegos. Leemos muchos libros y los portales de los periódicos. Hoy, con el Bibliobús, los niños tienen la oportunidad de leer, de explorar los libros”, dijo Lorena Jurado, una de las profesoras de la escuela.

“A ellos no los iguala nadie porque se nota el amor con el que trabajan. Hacen las cosas con mucha creatividad, energía y eso captura la atención de cualquiera”, comentó Carlos Andrés Orozco, coordinador general de la Institución Educativa El Pital, de la cual la escuela de Córcega es una de sus seis sedes.

Cavisa compró el bus con recursos propios y de empresas privadas. El concesionario Chevrolet Caminos reparó el motor y la corporación social Manantial sufragó las adecuaciones interiores y la pintura. Otras hacen aportes voluntarios que le permiten superar dificultades económicas del momento.

Hacia el mediodía, Argemiro, el conductor del Bibliobús, encendió el motor y Cavisa y sus exploradores se subieron. Quedaron de volver para que otros estudiantes de las sedes de la institución educativa El Pital lo conozcan. Entre tanto, buscarán otro lugar donde contagiar su pasión por la lectura.

PEREIRA

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