La barriada que visitará el Papa en Cartagena

La barriada que visitará el Papa en Cartagena

En el sector de San Francisco bendecirá dos programas a favor de las niñas y habitantes de la calle.

Barrio San Francisco, en Cartagena

El barrio San Francisco, en Cartagena, sigue recibiendo comunidades desplazadas, incluyendo, ahora, a las de venezolanos.

Foto:

John Montaño / EL TIEMPO

10 de julio 2017 , 10:39 p.m.

Thalita Kum significa en arameo ‘a ti te digo, niña, levántate’ y es un pasaje bíblico de Marcos 5-14. Inspirado en este, la Arquidiócesis de Cartagena bautizó el programa que, con el apoyo de un grupo de voluntarios de los barrios San Francisco y La María, protege a 95 niñas de los riesgos de abuso y explotación sexual, así como de la violencia intrafamiliar.

Hasta este rincón humilde de Cartagena, ubicado en el cordón de pobreza de la ciudad entre el caño de Juan de Angola, la ciénaga de la Virgen y la vía perimetral, llegará el papa Francisco el domingo 10 de septiembre.

En este sector deprimido de los extramuros de Cartagena, donde confluyen todos los problemas sociales, su santidad estrechará las manos y besará la frente de algunas de las niñas que se benefician de esta obra, y les dará un mensaje de amor y esperanza, no solo a ellas, también a toda una comunidad golpeada por la pobreza y el olvido del Estado. Esta obra hace un trabajo de formación integral en el área escolar, lectoescritura y evangelización. Muchas de las mamás de estas niñas ya eran madres a los 13 o 14 años. Por acá, la situación económica es tan complicada que los hijos deben aportar al hogar desde muy pequeños.

“Muchas familias necesitan que las niñas aporten o que por lo menos se vayan, a los 12 o 13 años, a buscar marido para que sobrevivan. Esto está fortaleciendo las cadenas que denigran a las persona y aumentan la pobreza”, dice la madre Blanca Nubia López, de la comunidad del Buen Pastor, que lidera el programa.

El programa Thalita Kum ya da sus primeros resultados y una de las niñas, que terminó el bachillerato el año pasado, alcanzó el quinto nivel de inglés y poco a poco supera la pobreza, fortalece su autoestima y se convierte en un ejemplo para su comunidad.

Hace 60 años, antes de ser fundado el barrio en el que habitan recicladores y vendedores ambulantes, los terrenos eran ocupados por el basurero de la ciudad, pero las familias que fueron desplazadas del sector de Chambacú, en el centro de la ciudad, llegaron hasta San Francisco.

“Aquí, los jóvenes enfrentan riesgos como las pandillas, el consumo de drogas, el abuso sexual y toda serie de dificultades”, agrega el padre Elkin Mauricio Acevedo, párroco de la iglesia San Francisco de Asís y líder de la comitiva que recibirá al santo padre.El barrio sigue siendo receptor de miles de comunidades desplazadas al año, primero de campesinos que huyeron del conflicto en los Montes de María, hoy de la diáspora de venezolanos que llegan en busca de una nueva patria.

San Francisco

El padre Elkin Mauricio Acevedo recorre a diario las calles del barrio San Francisco.

Foto:

John Montaño / EL TIEMPO

Apoyo a los sin techo

El otro programa que recibirá la bendición del Santo Padre en Cartagena es María Revive, de regreso al amor, que entrega alimentación, un techo digno y ropa a 150 personas en situación de calle.

“El objetivo es construir un centro de acogida donde las personas puedan llegar y tener un lugar digno. El problema de habitantes de calle es recurrente en todos los sectores de Cartagena, y esta es la mejor oportunidad para poner en práctica uno de los principios de la Iglesia: la misericordia”, cuenta el padre Elkin, un joven de 33 años convencido de que el servicio social de la mano de Dios es el camino para cambiar al mundo.

Fiel a la filosofía de vida del actual monarca de la Iglesia católica, el padre Elkin es un trotamundos que todos los días está cerca de la comunidad del barrio San Francisco, en las calles y también en los hogares humildes.

El domingo 10 de septiembre, cuando el Papa entre por la calle principal del barrio San Francisco hasta la plaza central, la comunidad lo recibirá cantando el himno oficial de la visita.

“La visita del Papa trae alegría a esta comunidad, pero se requiere preparación; con las niñas y sus familias estamos estudiando quién es el Papa, sus primeros años, su vida, su vocación… por qué va a venir”, agrega la madre Blanca Nubia.

Así, ese domingo, los franciscanos cambiarán los picó con música champeta, que retumban siempre los días festivos en la plaza central, por el himno al Papa caminante.

Un día agitado

El domingo 10, el sumo pontífice rezará el ángelus frente a la iglesia de San Pedro Claver, en el centro histórico, a las 12 m. Luego visitará el santuario de san Pedro Claver y el cuerpo momificado del santo que reposa en el atrio de la iglesia. Después de almorzar y reposar, a las 3:45 p. m. se dirigirá a la base naval de Bocagrande para abordar un helicóptero, desde el cual bendecirá la figura de la Virgen del Carmen que se levanta en la bahía de Cartagena. Luego aterrizará en el área portuaria de Contecar, donde presidirá la santa misa, a las 4:30 p . m., ante miles de fieles.

‘Viene a Colombia sin prevenciones’

Uno de los detalles que más llamó la atención de los asistentes a la presentación oficial del papamóvil, el lunes en Bogotá, fue el hecho de que el vehículo no contara con ninguna medida extraordinaria de seguridad, como blindaje o una cobertura total para resguardar al pontífice de posibles actos de violencia.

“Que no sea blindado responde a la voluntad del mismo Papa, quien no quiere oponer ninguna resistencia durante su visita, y es una señal de que viene sin ninguna prevención”, aseguró monseñor Fabio Suescún, director de la visita apostólica.
De acuerdo con Suescún, lo anterior va en la misma línea de otras exigencias vaticanas, como que los vehículos escogidos para sus desplazamientos se deben caracterizar por sus sencillez. De ahí que ninguno de los automóviles sea de alta gama: “Él quiere que su visita sea lo más sencilla y austera posible”, afirmó.

Por su parte, monseñor Ettore Ballestero, nuncio apostólico, agregó que el diseño abierto del papamóvil busca cumplir otro de los objetivos de Francisco: tener un contacto más cercano con la gente. “Según la Biblia, el acto de ver es muy importante porque significa tener la experiencia de Dios, vivirlo directamente”, señaló Ballestero.
General Motors, compañía encargada del ensamblaje, trajo desde Ecuador al ingeniero que adaptó los vehículos que se usaron en la visita papal a ese país.

JOHN MONTAÑO
Redactor de EL TIEMPO

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