Manizales aún se esfuerza por salir del barro

Manizales aún se esfuerza por salir del barro

Obras de recuperación han avanzado en seis meses. Damnificados esperan proyectos de vivienda.

Cerro Sancancio sobre el barrio Aranjuez de Manizales

Las nuevas obras del riesgo sobre el cerro Sancancio, en el barrio Aranjuez, se adjudicarán el próximo miércoles con recursos autorizados seis meses después de la emergencia.

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Jonh Jairo Bonilla

22 de octubre 2017 , 12:30 p.m.

Cada vez que llueve, José Derian Villada Zuluaga sale a la calle y, con preocupación, se sienta a ver caer el agua. “Yo no me confío porque el peligro existe. Queda uno intranquilo”, dice, seis meses después de la muerte de sus hermanas Luisa y Mirian, dos de las 17 víctimas que dejaron los derrumbes por el aguacero que cayó en Manizales la madrugada del pasado 19 de abril.

Hace tres meses que pasa las noches en vela, deambulando por el barrio Aranjuez, y duerme de día en la casa que tuvo que evacuar ese día a las 2:30 de la mañana. Se supone que no debería regresar por el riesgo que representa, pero él asegura que “de ahí me tienen que sacar muerto, según como lo arreglen a uno”.

Hay 350 familias que todavía esperan respuestas sobre su posible reubicación o un eventual retorno a los hogares que tuvieron que desocupar tras el desastre. Mantienen viva esta esperanza porque nueve de cada diez damnificados –eran 3.500 en total– ya pudieron regresar, tras el descarte de nuevos riesgos y la entrega de obras de mitigación en diferentes puntos de la capital de Caldas.

José Derian Villada Zuluaga, damnificado del invierno en Manizales

José Derian Villada Zuluaga perdió a dos de sus hermanas por el deslave del cerro Sancancio sobre el barrio Aranjuez de Manizales el pasado 19 de abril.

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Jonh Jairo Bonilla

Para estos trabajos, ya se han firmado contratos por 19.051 millones de pesos. Según un informe que la Secretaría de Obras Públicas le presentó al Comité Municipal de Gestión del Riesgo en septiembre pasado, algunos de los sectores donde ya están terminados, entre por lo menos 30 de los más críticos, son Álamos, Villa Carmenza, Colombia y Sierra Morena.

Los avances son parciales en otros, como González, Persia, Prado, Cervantes y Camilo Torres. Algo que se ha logrado casi solo con recursos propios y de la Corporación Autónoma Regional de Caldas (Corpocaldas), provenientes de la sobretasa ambiental que también le transfiere la ciudad.

La intervención en cinco colegios afectados contó con unos 3.000 millones de pesos del Ministerio de Educación. Pero el resto de los 99.700 millones que la Nación anunció para la ciudad, apenas ha empezado a llegar en las últimas semanas. Entre ellos, el Ministerio de Hacienda aprobó un endeudamiento para la entidad ambiental del departamento, con lo que esta adjudicará 14 obras por 17.839 millones esta semana.

Todos los días me levanto y veo la casa como me quedó y nadie más nos dice nada

Entre los puntos que serán objetos de estas intervenciones está el cerro Sancancio, sobre el barrio Aranjuez, el que le impide dormir tranquilo a José Derian. “Dicen que están haciendo pruebas, pero en seis meses no han hecho nada. Nos tienen abandonados”, se queja. Acto seguido, muestra los patios donde todavía se acumula el agua y se reproducen los mosquitos, así como el amenazante muro resquebrajado de una casa vecina.

El lugar es considerado como “uno de los más complejos desde el punto de vista técnico”, por el director de Corporcaldas, Juan David Arango. Por eso –explica el secretario de Obras, César Alberto Guitérrez–, se acordó que sería esta entidad y no la Alcaldía la que interviniera allí.

Además, en Aranjuez ya se habían presentado deslaves hace años, por lo que el cerro ya cuenta con obras de entonces que, de hecho, evitaron una tragedia mucho peor. La demora en la aprobación de recursos desde Bogotá fue la que retardó el proceso.

Obras de mitigación del riesgo y recuperación tras la emergencia invernal en Manizales

Esta pantalla de contención sobre la ladera del barrio González es una de las obras de mitigación del riesgo y recuperación tras la emergencia invernal que ya están listas en Manizales.

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Jonh Jairo Bonilla

Igual, la mitigación del riesgo es insuficiente para los damnificados. “Ya nos hicieron la pantalla (de contención). Esa obra ya la dieron por terminada y están organizando las canales. Pero la casa la dejaron así –señala las ruinas, en la ladera del barrio González– y no nos dieron nada”, cuenta Wálter Rodríguez. Asegura que preferiría reconstruir su casa en donde estaba a una eventual reubicación en una de interés social, pero el mapa de riesgo se lo impide.

Incluso si aceptara uno de los 251 apartamentos que el Ministerio de Vivienda prometió hacer en un lote de la Alcaldía, tendrá que esperar a que los trámites del proyecto terminen y, luego, a su construcción. Entre tanto, ya se le acabaron los 750.000 pesos del subsidio de arrendamiento por tres meses y tuvo que volver a su barrio. Duerme en una vivienda de las que ya se pudieron volver a ocupar.

Ya pasaron seis meses. Ya es hora de tratar de arrancar porque las ayudas se acabaron y no queremos ser carga para nadie

A Wálter, que perdió a su mamá en la tragedia, todavía le duele salir de allí a diario. “Todos los días me levanto y veo la casa como me quedó y nadie más nos dice nada. La mayoría de ayudas que se han recibido las ha dado la misma gente”, afirma. José Derian, en Aranjuez, advierte que “lo material se arregla, pero los muertos no”. Incluso algunos de los heridos aún están en recuperación, como uno de sus cuñados y otra de sus hermanas.

Pero la subsistencia también es necesaria. Por eso, el Departamento para la Prosperidad Social había prometido, para los comerciantes damnificados, 200 cupos en el programa de financiación Mi Negocio Ya.

Amparo Beltrán pensó que le iba a tocar uno de esos apoyos. El barro se llevó las vidas de su hija de 17 años y de su hermana, además de la casa en que vivían y la tienda de 60 años en el sector que le heredaron a su papá. “No sé por qué no salí favorecida. Yo me imaginaba que era prioritaria”, reclama desconcertada.

Amparo Beltrán, damnificada de la emergencia invernal en Manizales

Seis meses después, Amparo Beltrán pudo reabrir su negocio con el apoyo de una fundación privada.

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Jonh Jairo Bonilla

Por fortuna, una fundación privada le ayudó a abrir su negocio en otro local, al frente de la ladera que antes habitaba. “Menos mal me dieron el empujoncito aquí para ver si puedo ayudar en la casa –está pagando arriendo en otro barrio–. Ya pasaron seis meses. Ya es hora de tratar de arrancar porque las ayudas se acabaron y no queremos ser carga para nadie”, concluye.

Porque, si algo ha demostrado la ciudad después del 19 de abril, ha sido su capacidad de sobreponerse y, como promete ahora el alcalde Octavio Cardona, “salir adelante” tras el desastre.

Lo resaltó el presidente Juan Manuel Santos cuando visitó la ciudad dos semanas después de la emergencia. Lo demostraron los miles de donantes salieron a las calles a buscar a los más afectados para llevarles ayudas o brindarles refugio. Y también lo han hecho las autoridades locales, que insisten en su llamado al Gobierno Nacional por los recursos necesarios para lograrlo del todo. Porque todavía falta.

MANIZALES

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