‘En el Salesiano de Cartagena se educa con el corazón’: rector

‘En el Salesiano de Cartagena se educa con el corazón’: rector

Colegio San Pedro Claver suma 58 años de servicio. El padre Mario Restrepo explicó la trayectoria.

Salesiano

El padre Mario Restrepo, rector del colegio Salesiano San Pedro Claver, siempre está rodeado de estudiantes, de todas las edades.

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Yomaira Grandett/EL TIEMPO

05 de junio 2017 , 05:32 p.m.

Sobre el gran mesón hay cuadernos, pinturas, libros, mapas e instrumentos musicales... un collage de útiles escolares, un caos estudiantil, que exalta el espíritu, y es agradable a los ojos.

Es la mesa principal, dentro de la oficina del padre Mario Restrepo, rector del Colegio Salesiano San Pedro Claver de Cartagena, que en realidad es un espacio abierto siempre a la comunidad, un aula más, un laboratorio de lúdicas, un centro de atención permanente y dispuesto.

El recinto está lleno siempre de estudiantes: alguno leyendo un libro en una esquina, otro ojeando una revista, una más trazando las primeras líneas de un dibujo… algunos pequeños jugando a las escondidas debajo del gran mesón.

Entre tanto, el padre Restrepo no tiene ningún reparo en atender a un padre de familia o a alguna autoridad al lado de sus alumnos. Es su forma de educar, es su ejemplo de fomentar la libertad y la tolerancia.

“Mí estilo, mí clave educativa ha sido siempre la amistad, porque hay que abrir, no solo las puertas físicas, sino también las del corazón”, dice el padre Mario Restrepo, quien precisamente fue galardonado el año pasado por el Concejo y la Alcaldía de Cartagena con la orden al mérito, que se entrega cada año en noviembre a ciudadanos ilustres, en este caso, al salesiano Restrepo por sus 18 años de servicio a la educación de miles de jóvenes cartageneros.

Educación con ejemplo

Pero en realidad son más de 40 años al servicio de la educación, porque el padre Restrepo ha recorrido gran parte del país haciendo lo que más le apasiona: educar.

“El primer pilar de la educación en casa son los principios que se siembran en los pequeños. A los niños hay que enseñarles normas, que hay reglas y límites. Esos principios, los padres deben cultivarlos adecuándolos a su desarrollo, estando muy cerca de los muchachos en su adolescencia y siempre al lado de ellos en el paso de la juventud a la adultez”, señala este gran maestro que recorre los pasillos del gran colegio del centro histórico, siempre, hablando con sus estudiantes.

“Necesitamos padres con autoridad moral, que eduquen desde el ejemplo, con amor. Un buen padre es un excelente modelo: coherente entre lo que dice y hace. Si habla de honradez, es porque es un hombre honrado, si pontifica de disciplina debe ser disciplinado, y así en todo”, agrega.

Durante 13 años, Restrepo también dirigió el colegio salesiano del Sufragio, en Medellín; estuvo casi una década como delegado de toda la pastoral de la Provincia Salesiana de Medellín; durante 6 años dirigió el Instituto Técnico Industrial San Juan Bosco de Cali y luego el Colegio Salesiano San Roque de Barranquilla.

“Los jóvenes necesitan buenos modelos de orientación, si eso cojea, buscan otro modelo en la calle, fuera de su casa”, dijo.

Excelencia, una razón de ser

​El colegio Salesiano San Pedro Claver propone como modelos a sus patronos (Don Bosco y Domingo Savio), pero en tiempos actuales tanto a  sus profesores como los mismos estudiantes sobresalientes. Sin embargo, el padre Restrepo reitera en que si fuera del colegio el joven encuentra otros agentes educativos, tal vez no tan positivos, como los medios de comunicación o los grupos de amigos, se corre el riesgo de que los muchachos se perfilen de la manera equivocada.

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El colegio, que es mixto, tiene en la actualidad 1.330 alumnos, desde párvulos hasta undécimo grado.

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Yomaira Grandett / EL TIEMPO

Formar es un arte, reiteran los salesianos
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La arquitectura Republicana, insigne de los edificios salesianos, sobresale frente a las murallas, en pleno Centro Histórico.

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Yomaira Grandett/EL TIEMPO

El colegio, como toda obra salesiana, debe ser la casa que acoge, la escuela que educa, la parroquia que evangeliza y el patio para hacer amigos. Con esta máxima de San Juan Bosco, desde 1939, la comunidad salesiana ha educado a los jóvenes de Cartagena.

En ese año, con el apoyo del Arzobispo Pedro Adán Brioschi y de un grupo de personas prestantes, la comunidad salesiana había comenzado su obra en la Ciudad Heroica con las Escuelas Profesionales de Artes y Oficios San Juan Bosco, actualmente Escuelas Profesionales Salesianas. Ante la imposibilidad económica de sostener la obra, surge la idea de fundar el Colegio Salesiano San Pedro Claver de Cartagena, en 1959, para apoyar a las Escuelas, que pasaron a ocupar el edificio contiguo de la antigua cárcel, el cual fue donado por la Gobernación, mientras el Colegio operaba en el edificio construido al frente de la plazoleta de las Bóvedas, que se ha vuelto emblemático.

Su primer rector fue el padre José Rogelio Rubio. A través de los años, el Colegio ha ido progresando y adquiriendo prestigio por la formación en valores y por su rendimiento académico. Su filosofía educativa es la del Sistema Preventivo de San Juan Bosco, que busca ‘prevenir antes que curar’ y la cual es un arte de educar en positivo (con elementos agradables al alumno), de educar desde adentro (en principios, según la conciencia) y de educar con el corazón (con amabilidad y familiaridad). Este Sistema se apoya en tres bases formativas: la razón (el diálogo, la investigación, la cultura), la religión (apoyo en Dios) y el amor.

Con esta pedagogía, los 1.330 alumnos del Colegio participan de una comunidad educativa de múltiples propuestas que provienen de procesos ‘pastorales’ que incluyen, además de la exigencia académica, proyectos culturales-artísticos, deportivos, religiosos, sociales, de asociacionismo, que hacen del colegio un enjambre constante de actividades y una casa-familia de puertas abiertas.

“Porque creo, soy capaz”, es la propuesta pastoral para este año: “Porque creo en mí, en los demás, y en Dios”, les dice el Padre Mario a sus alumnos, somos capaces de la excelencia.

La arquitectura Republicana, insigne de los edificios salesianos, sobresale incólume frente a las murallas de Cartagena, en pleno Centro Histórico.

De aquí han salido varios de los profesionales líderes que hoy tiene el país.

Deportes y vida

La formación deportiva es otro de los pilares de la institución y las instalaciones facilitan la práctica de múltiples disciplinas y en los campeonatos de la ciudad el colegio también ha ganado un puesto importante. Varios de sus alumnos hoy son deportistas destacados en ligas de Bolívar en fútbol y baloncesto. El colegio siempre ha sido un espacio de puertas abiertas para los padres de familia, y sus directivas tienen claro que un diálogo constante entre profesores, padres y alumnos es necesidad.

Con principios que siempre trascienden
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El deporte es otro de los fuertes del colegio Salesiano de Cartagena.

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Yomaira Grandett/EL TIEMPO

La Pastoral Juvenil es el programa insignia del colegio, el cual ha marcado a los actuales estudiantes y a todas las brillantes generaciones de egresados.
Alejandro Puerta Marrugo, alumno en la década de los años 80, y hoy profesor de inglés de la institución, es un ejemplo de ello.

“En un exalumno salesiano prevalecen los valores. Esta es nuestra casa: donde hallamos tranquilidad y hacemos amigos. Las metodologías académicas se transforman, los principios salesianos trascienden”, señala el profesor Puerta Marrugo.

El educador agrega que los salesianos poseen un aura especial, una forma de ser que los identifica siempre y en cualquier lugar.

“Los valores cristianos, la alegría, el enriquecimiento espiritual y la ética, son las principales enseñanzas del colegio para la vida cotidiana. Y a nivel académico sobresalimos porque el colegio enfatiza en que el futuro profesional sea competitivo”, dice Mateo Pineda, de grado décimo, quien lleva 7 años en el Colegio.

Para Ian Montaño, un bogotano de 15 años, que llegó hace dos a Cartagena, el colegio hoy es su espacio favorito de la ciudad.

“Es un escenario amplio que permite realizar muchas actividades, por ejemplo, deportivas, e interactuar con múltiples formas de pensar”, dice Montaño que ocupa un puesto en el cuadro de honor de su colegio y quien se declara enamorado del voleibol.

“A mi me encanta del colegio que siempre que voy las puertas están abiertas para nosotros los padres de familia, es fácil poder comunicarse con las directivas y el cuerpo de profesores”, dice Evelin Gómez, madre de un alumno.

John Montaño
Redactor de EL TIEMPO
Cartagena.

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