Después de 48 horas, Mocoa seguía con lodo y las ayudas eran escasas

Después de 48 horas, Mocoa seguía con lodo y las ayudas eran escasas

Poco a poco, el fluido eléctrico comenzó a retornar gracias a las plantas traídas por el Ejército.

Avalancha en Mocoa

Miembros de equipos de rescate trabajan en Mocoa para limpiar la ciudad del lodo.

Foto:

Santiago Saldarriaga/EL TIEMPO

03 de abril 2017 , 02:44 p.m.

El lodo, las casas y carros destrozados que trajo consigo la avalancha, del pasado sábado en la madrugada, hasta el centro de Mocoa, se han convertido en un reto personal de los organismos de rescate y entes gubernamentales, pues son miles de manos las que trabajan para retirar todo en tiempo récord.

A pesar de que las ayudas no dejan de llegar, estas se hacen pocas pues todos los días hay necesidades diferentes.

Algunos negocios, cerca al parque central, que no fue afectado por la situación, abrieron sus puertas para evacuar mercancía perecedera, como carne, pescado y helados.

Poco a poco, el fluido eléctrico comenzó a retornar a la zona hotelera gracias a las plantas traídas por el Ejército Nacional.

También se han beneficiado quienes han podido vender comidas rápidas, pues un perro caliente de 4.500 pesos ha sido el alimento de quienes transitan por el municipio.

Las cajas de linternas, pilas y cargadores también se hacen notar: pues desde Ecuador, Pasto y el Huila han llegado comerciantes a vender los elementos necesarios para la supervivencia.Muchos venden desayunos desde $ 5.000, gaseosas desde $ 1.500, aunque lo que más hace falta son las bolsas de agua.

Albergues en Mocoa

Los sobrevivientes a la tragedia se han instalado en albergues.

Foto:

Santiago Saldarriaga/EL TIEMPO

Los establecimientos de venta de licor cerraron sus puertas, como guardando respeto a los más de 200 muertos.

Por otra parte, en la zona del desastre no merman los esfuerzos para encontrar los cuerpos, aún hay personas que caminan en medio de las rocas tratando de recuperar algo de sus enseres y buscando alguna señal de sus familiares, quienes, de pronto, yacen debajo de las pesadas rocas.

En el Hospital de Mocoa, alrededor de 20 personas pasaron la noche en la calle principal, esperando que sean dados de alta sus seres queridos. Hay reportes de personas con fracturas y politraumatismos.

En el albergue del ITP (Instituto Tecnológico del Putumayo), cientos de manos trabajan para atender a los más de 500 damnificados que allí residen.

Constantemente llegan camiones de los bomberos para llenar los dos tanques de mil litros cada uno que dispuso la Unidad de Gestión de Riesgo.

Tanques de agua en Mocoa

La Unidad de Gestión del Riesgo dispuso unos tanques para agua.

Foto:

Santiago Saldarriaga/EL TIEMPO

Mientras que, entre las incomodidades, los afectados siguen esperando nuevos espacios para poder desarrollar su nueva vida.

MARIO BAOS
Enviado especial EL TIEMPO
MOCOA

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