Al capitán Guiza el sismo no le movió la pasión de ser bombero

Al capitán Guiza el sismo no le movió la pasión de ser bombero

El excomandante de Bomberos de Armenia había salido minutos antes de que la edificación se cayera. 

Capitán bomberos Armenia

El capitán Ciro Antonio Guiza, es el presidente del Consejo de Oficiales Bomberos y permanece en el Departamento de extintores de bomberos.

Foto:

Laura Sepúlveda

28 de enero 2018 , 11:00 a.m.

"No sé porqué pero en diciembre se presentía lo que iba a pasar, me faltó arrodillármele al alcalde para que me prestara dos volquetas. Le dije que nosotros tumbamos el tercer piso de la estación, porque ya nos habían dicho que las columnas no aguantarían el peso de la estructura".

Así recuerda el excomandante operativo del Cuerpo de Bomberos de Armenia, capitán Ciro Antonio Guiza, los días previos al terremoto del 25 de enero de 1999, la catástrofe natural más grande que se ha registrado en el Eje Cafetero.

Desde meses atrás los bomberos temían por sus vidas pues la estación, ubicada cerca al centro de la ciudad y que tenía tres pisos,presentaba fallas en la estructura, según reveló un estudio de una universidad local adelantado varios años antes del sismo.

El segundo piso donde estaban los dormitorios se inundaba y el tercer piso también presentaba problemas por eso le habían pedido a la Alcaldía que demoliera por lo menos el último piso para quitarle peso a la antigua edificación.

Antigua estación de bomberos de Armenia

Esta es la antigua estación de bomberos de Armenia.

Foto:

Laura Sepúlveda

A la 1:15 del lunes 25 de enero de 1999, el capitán Guiza salió de la estación, caminó unos pasos con rumbo a su casa que estaba detrás de la sede de los bomberos, tan solo llegó a la esquina cuando a la 1:19 de la tarde, la tierra empezó a moverse como nunca antes había sentido. En un instante todo lo que conocía estaba en el piso, incluida su casa y la estación de bomberos.

Recordó que primero rescató a su familia, tenía un plan de contingencia ante una emergencia como esta, les había explicado cómo protegerse en caso de un sismo.

Luego, regresó a la estación donde 21 personas habían quedado atrapadas bajo los escombros, entre ellos 14 bomberos que estaban de turno a esa hora. Lograron rescatar a algunos, otros seis y una mujer, murieron en el lugar. El capitán Guiza tuvo que afrontar los primeros minutos de la emergencia, casi solo, sin las máquinas ni los equipos de protección pues todo quedó sepultado.

Unos 40 minutos después comenzaron a llegar los cuerpos de bomberos del Valle, que se pusieron a su disposición. Contó que tuvo 653 rescatistas de Colombia, España y Japón, que estuvieron a su cargo y que estaban repartidos en 33 frentes de trabajo y distribuidos por toda la zona del desastre. La ciudad estaba semidestruida y los principales edificios se habían derrumbado.

En medio de las réplicas iniciaron las primeras labores de rescate, fueron cinco días sin dormir y casi sin comer, solo al servicio de la comunidad. Armó un centro de mando improvisado a una cuadra de la estación, en el parqueadero de un supermercado, pero ni de los vándalos se salvó.

“Querían entrar al supermercado y les dije que ya nos habían donado la comida para todo el personal que teníamos a cargo, pero aun así decían que tenían hambre y que iban a entrar, los amenacé con que si entraban y se caía la estructura, no los íbamos a rescatar y con eso los asusté y se fueron".

El Presidente de la época, Andrés Pastrana, le prometió frente a la montaña de escombros de la vieja estación que en 15 días le mandaría dos máquinas pero un año después estas no habían llegado, se quejó en un medio de comunicación nacional que le preguntó por esa promesa pero días después lo único que le llegó fue un llamado de atención por irrespeto al Presidente. Dijo que 19 años después esas máquinas nunca llegaron.

Antes del terremoto, estuvo en varias reuniones donde los geólogos le habían advertido a los ingenieros de la ciudad que podría presentarse un gran sismo pero no les creyeron y "muchos edificios estaban mal construidos por eso se cayeron, hoy en día parece que estuvieran siguiendo las normas pero eso lo sabremos en caso de que haya otro terremoto".

Muchos edificios estaban mal construidos por eso se cayeron, hoy en día parece que estuvieran siguiendo las normas pero eso lo sabremos en caso de que haya otro terremoto

Además de liderar las labores de rescate tras la tragedia que dejó más de mil muertos en Armenia, también acompañó el proceso de traslado de la estación a la nueva sede, cerca al Coliseo del Café. Pero 15 días antes de la inauguración "me echaron, el alcalde de esa época Mario Londoño hizo un barrido de empleados, primero sacó al comandante general y me nombró a mí en su cargo, seis meses después me echó a mí".

Contó que ya había cumplido el tiempo de jubilación pero no había accedido a ella por la edad, le faltaban dos años. “Cuatro meses después, el alcalde me citó en su oficina, creí que me iba a reintegrar como me había prometido pero, me mostró una foto del periódico y me dijo que por eso me había echado".

Guiza narró que todo se debió a un malentendido, le habían encomendado estar pendiente de la caravana que recibiría a la Selección Colombia que jugó un partido de la Copa América en Armenia en 2001. “Llegamos al aeropuerto a recibir a los jugadores pero del primer vuelo se bajó un comandante de Policía y el alcalde anterior, me saludaron y nos tomaron una foto, en un diario local publicaron que había sido un efusivo encuentro, pero no fue así, y con esa excusa me sacó el alcalde”.

Cuatro años después lo pensionó el Seguro Social pero para el capitán Guiza fue por mucho menos dinero de lo que lo hubiera pensionado el municipio si hubiera continuado en la institución. Contó que tuvo que vender su finca para pagar un tratamiento cardiaco pues pasó cuatro años sin recibir su salario. "Para sobrevivir me tocó hasta manejar taxi".

Duró 32 años al servicio del Cuerpo Oficial de Bomberos. Ingresó como bombero raso y llegó al grado de capitán. Pasó tres años lejos de las labores de rescate y desde hace 15 años se unió al Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Armenia. “El amor es tan grande por la institución y por esta labor, que sigo sirviendo a la comunidad que no tiene la culpa de las malas administraciones", afirmó el oficial que ya tiene 67 años.

Hoy en día es el presidente del Consejo de Oficiales Bomberos y permanece en el Departamento de extintores de bomberos, ubicado en el predio donde estuvo ubicada la estación que colapsó, y con los ingresos que este sitio genera sostienen a los bomberos voluntarios.

“Con que nos traigan un extintor o con que nos contraten para dar una capacitación nos están apoyando, nosotros no recibimos ningún tipo de ayuda del Estado ni del municipio".

Con que nos traigan un extintor o con que nos contraten para dar una capacitación nos están apoyando, nosotros no recibimos ningún tipo de ayuda del Estado ni del municipio

Capitán bomberos Armenia

El capitán Ciro Antonio Guiza, es el presidente del Consejo de Oficiales Bomberos y permanece en el Departamento de extintores de bomberos.

Foto:

Laura Sepúlveda

En este sitio, y después de 19 años, el pasado jueves los bomberos le rindieron un homenaje a los rescatistas que quedaron atrapados bajo la edificación. En un conmovedor discurso, el capitán Guiza recordó a los hombres que murieron ese día. Con las máquinas de bomberos y los pocos recursos que cuentan, organizaron un emotivo evento que terminó con un recorrido hasta el cementerio Jardines y allí depositaron una ofrenda floral.

ARMENIA

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