En año y medio esta región del país alcanza la suma de 15 víctimas por la siembra de este tipo de explosivos y artefactos abandonados sin explotar.
La provincia de Ocaña, Teorema, Tibú, El Tarra y el corregimiento La Gabarra están señaladas como las zonas de mayor riesgo ante la presencia de campos sembrados de explosivos. Por el número de afectados, Norte de Santander se disputa entre el cuarto y quinto lugar.
Entre 1990 y el 2009 quienes sufrieron efectos por dichos elementos, alcanzaron los 536 en Norte de Santander, de acuerdo con datos de la Vicepresidencia de la República.
En el listado de mayor a menor, en Colombia el primero es Antioquia, seguido por Meta, Caquetá, Bolívar y luego esta área del nororiente del país.
Para elaborar un artefacto explosivo de los que se utilizan en estas regiones cuesta un centavo de dólar, mientras que el desminado vale grandes cantidades de dinero.
La Gobernación de Norte de Santander trabaja en la posibilidad de desminar uno de los campos en algún sector del departamento. Para ello se necesita presentar un proyecto geo-referenciado que determine dónde se encuentran los explosivos enterrados.
CÚCUTA
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