Jairo Céspedes, director del Instituto de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, señaló que en algunos casos se concertó con alcaldes para funcionamientos temporales.
En la reapertura de la sede para el grupo de trabajo territorial centro-oriente, que comprende a Norte de Santander y Santander, Céspedes precisó que la entidad a su cargo sigue con la tarea de exigir acondicionamientos de los sitios donde se sacrifican cualquier tipo de animal.
Desde el 2007 el Invima ha clausurado a 400 mataderos en el país, donde se estima existen 1.800 plantas de sacrificio, la mayoría sin cumplir con todas las exigencias sanitarias y de tecnificación que exige la ley.
"No puede existir un matadero en cada pueblo. No es rentable desde el punto de vista sanitario, económico y de nutrición porque la carne recién sacrificada no cumple con todos los requisitos. La carne debe tener, por lo menos, 18 horas de frío para ser consumida. Estamos en un periodo de transición que se termina en el año 2012", dijo Céspedes.
El funcionario indicó que algunos de los 30 mataderos sellados en los santanderes se han reabierto temporalmente después de cumplirse procesos de conciliación donde intervinieron alcaldías y gobernaciones.
"La carne es un negocio y no debe ser un servicio público donde las alcaldías tengan que destinar recursos para el mantenimiento de los mataderos", agregó Céspedes.
La regional del Invima funcionará con 30 profesionales, 22 en Bucaramanga y 8 en Cúcuta en el paso fronterizo a Venezuela.
BUCARAMANGA
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