Tras varias horas de zozobra, la Policía logró convencer a Daniel Santos Ardila para que entregara el arma, acción que las autoridades aprovecharon para reducirlo y capturarlo.
Dentro de la casa del barrio El Páramo, ubicada entre la avenida sexta con calle 17, en el centro de Cúcuta, el furibundo hombre, que al parecer estaba en estado de embriaguez, asesinó a dos hombres y mantenía como rehenes a su compañera y a un niño de siete años, hijo de esta mujer.
El coronel Jorge Iván Flórez, comandante de la Policía de Norte de Santander, dijo que desde bien temprano trataron de convencerlo para que se entregara, pero no fue posible. Incluso, le hizo dos disparos al oficial, quien aclaró que nunca intentaron ingresar a la fuerza para preservar la vida de quienes estaban dentro de la vivienda.
Pero en un descuido de Santos Ardila, personal del Gaula y la Sijín lograron rescatar al menor de edad por una ventana externa de la casa, lo que dio más tranquilidad a las autoridades para acelerar el operativo.
"Tenía una pistola, al parecer de fabricación alemana, con dos proveedores y eso era lo que nos tenía inquietos, porque ya sabíamos a ciencia cierta que había disparado 7 cartuchos y no cuántos le quedaban todavía", explicó el Coronel.
Pero tan pronto el hombre decidió entregar el arma, en ese momento policías que estaban haciéndose pasar por médicos y periodistas lograron reducirlo, esposarlo y sacarlo de la casa.
Santos Ardila es un comerciante de aproximadamente 30 años, natural de Zapatoca (Santander), pero desde un tiempo atrás trabaja en la informalidad en San Cristóbal, en estado venezolano del Táchira.
Según versiones de los vecinos del sector, los habitantes de la casa estaban tomando desde la noche anterior y esta mañana se presentó un incidente entre ellos, que terminó con la muerte de los dos hombres, que a esta hora están siendo identificados por las autoridades judiciales.
Luego de cometer el doble crimen, el homicida pretendió salir de la casa, pero le llegó la Policía. Al ver que no podía huir fue entonces cuando tomó de rehenes a la mujer y el niño, amenazando con volar la casa con un cilindro de gas que mostraba.
"No sabemos por qué tomó la decisión de hacer esto. Lo cierto es que estaba en estado de alicoramiento y tal vez había consumido algunos elementos alucinógenos, lo que lo llevó a cometer estos crímenes", precisó el coronel Flórez.
El hombre quedó a órdenes de la Fiscalía que evaluará si le abre un proceso por los delitos de homicidio y secuestro.
CÚCUTA
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