Cinco de ellos son trabajadores de la firma G2-Seismic, dedicada a exploración sísmica en la zona de Orú, en Tibú, secuestrados el jueves en la noche por seis hombres que dijeron pertenecer al Eln.
"Yo iba distraída y de pronto escuché muchos gritos. Entonces reaccioné y vi que la mula se nos vino de frente, a gran velocidad", relata la profesora Liliana Martelo.
En esa incertidumbre están ahora ganaderos, empresarios y aficionados a la tauromaquia, a quienes no les gusta tanto la idea de renovar el sitio donde se lidiaron muchas faenas.
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