Foto: EFE
Varias carreteras desaparecieron por la avalancha del río Páez. Decenas de familias intentan abandonar las zonas más afectadas.
Las malas condiciones climatológicas han comenzado a disiparse y los organismos de socorro ya han comenzado a llevar ayuda a los damnificados en el Cauca.
El ministro de Interior y Justicia, Fabio Valencia, dijo a periodistas que un primer reporte de la erupción da cuenta de "diez personas muertas" y que no han podido establecer "si hay otras situaciones dolorosas".
Inicialmente las autoridades habían dicho que la erupción del volcán, el deshielo que causó y las dos avalanchas que se originaron apenas habían dejado un herido, un desaparecido y algunos daños materiales en poblaciones de dos departamentos.
Según la agencia AP, las autoridades llegaron el sábado hasta un remoto sitio en donde encontraron al menos cuatro personas muertas.
Hasta ayer, los rescatistas no habían podido llegar a las partes más altas del volcán por el mal tiempo. A su vez, las carreteras no eran vías alternas porque fueron destruidas por las avalanchas que se produjeron en el momento de la erupción el jueves por la noche.
Marco Tulio Toconó, gobernador indígena del resguardo de Tálaga, el más cercano al cráter, reportó la muerte de dos personas y la desaparición de dos niños de su comunidad tras las avalanchas del río Paéz.
"La situación es bastante grave porque prácticamente quedamos en una isla y tengo confirmadas dos personas muertas", dijo el líder aborigen a 'Caracol Radio'.
Entre tanto, el gobernador del vecino resguardo Huila, Jair Cuspián, reportó la desaparición de ocho personas, pero no se ha podido llegar a la zona por la destrucción de las vías y el mal tiempo.
El coordinador de la Cruz Roja Colombiana en el vecino municipio de Inzá, Orlando Marulanda, subrayó que han llegado informaciones por parte de indígenas de la zona de que hay varias víctimas en la parte alta de Belalcázar, pero no se ha podido llegar a la zona.
"La situación es realmente incierta, existe la información de que hay unas víctimas y hemos tratado de establecer con los organismos de socorro de Paéz y no hay información concreta porque ellos no han podido ingresar a la zona por mal tiempo", añadió.
Además, la autoridades civiles de la zona señalaron que unas 150 personas están atrapadas en la parte alta del cañón de un río y tampoco han podido ser evacuadas por el mal tiempo.
Alertas y alarmas
No se descarta que la alerta pase de roja a naranja en Huila, Cauca y Tolima.
El funcionamiento oportuno de las alarmas salvó a los pobladores de Belalcázar, quienes alcanzaron a evacuar la población y refugiarse en albergues.
Bastaron solo diez minutos para que esta cabecera municipal quedara vacía.
Cuando a las 10 de la noche sonaron las alarmas que avisaban a los 3.200 habitantes que se aproximaba una avalancha, nadie dudó en abandonar sus viviendas y desplazarse hacia la 'mesa', el lugar destinado por el Comité Local de Emergencias como zona de refugio.
Media hora antes, los radioteléfonos habían empezado a chillar. Una voz desde el resguardo de Caloto-Huila, situado en las faldas del volcán nevado, advirtió que una explosión muy fuerte, que salía de las entrañas de la mole, los sacó de un brinco de la cama.
Los perros y las gallinas, que no habían pegado el ojo porque su instinto los hace sentir con antelación que algo cruje en la tierra, continuaron aullando, ladrando, piando y cacareando hasta el amanecer. El 'león' que permaneció dormido durante 500 años y que abrió sus fauces de fuego en febrero del 2006, se volvió a manifestar en la noche del jueves.
Los sismógrafos de Ingeominas registraron horas antes al menos 800 movimientos dentro de la montaña.
El material caliente que salió del volcán derritió las nieves perpetuas, lo que hizo crecer los caudales de las quebradas afluentes del Páez. El río avanzó por su estrecha, pero larga cuenca que atraviesa los departamentos de Cauca y Huila, y se llevó todo a su paso.
A las 10:30 de la noche ya no había energía eléctrica pues, a su paso, la avalancha se llevó los postes ubicados cerca a la Escuela Normal, que también quedó bajo el barro. Los últimos en evacuar lo hicieron a oscuras, sin linternas.
"Esta avalancha superó entre cinco y siete metros a la ocurrida el 6 de julio de 1994", estimó Jair Cardozo, habitante de Belalcázar, quien advirtió que la línea de altura dejada por el evento ocurrido hace 14 años ya no se ve.
Los destrozos
La Alcaldía de Belalcázar reportó que el cementerio en tierra fue sepultado por la avalancha; y las bóvedas que se alzaban al menos tres metros fueron cubiertas por el lodazal hasta la mitad.
Además, 22 casas del barrio Los Guaduales fueron arrasadas por el río; y en el barrio Ciudad Jardín otras cinco resultaron averiadas.
Belalcázar, a cinco horas de Popayán por carretera, está incomunicado por vía terrestre. La Cruz Roja reportó la destrucción de los puentes de El Naranjal, Cuetando y San Miguel de Avirama, lo que impide el tránsito entre Páez, Popayán y La Plata (Huila).
Las ayudas que la Cruz Roja Colombiana tiene listas para llevar a la zona permanecen en Popayán porque los helicópteros no pudieron acceder por condiciones climáticas.
Mientras tanto, la Asociación de Cabildos Indígenas Nasa Chacha, lanzó un SOS dijo en un comunicado que se están concentrando todas las ayudas en la zona urbana de Belalcázar y se está olvidando a los indígenas, que son la mayoría de la población de Páez.
Según Albeiro Bisus, de la Asociación, los indígenas permanecen en improvisados cambuches sin agua, alimentos y sin servicios médicos y piden con urgencia atención médica para los más pequeños, que se están viendo afectados por las fumarolas, y alimentos, colchones y frazadas para los albergues.
En la mañana, el presidente Álvaro Uribe sobrevoló el área. En Popayán anunció las ayudas financieras para reconstruir el colegio, el polideportivo y el cementerio.
El mandatario nombró además, a la científica Gloria Calvache, directora de Ingeominas, como 'la madre comunitaria' de los volcanes en Colombia, y anunció que ella permanecería en Popayán. Dijo que, a diferencia de la avalancha de 1994, que arrasó con los poblados indígenas de la comunidad Páez, esta vez no corrió agua, sino material piroplástico, según le explicaron los científicos.
Al cierre de esta edición, los expertos de Ingeominas analizaban las fotografías tomadas la mañana del viernes para establecer qué tipo de material expulsó el volcán.
Puntos de atención médica
Belalcázar e Inzá: 10 médicos y 21 auxiliares para atención del casco urbano, que tiene unos 4.560 habitantes y los resguardos indígenas próximos.Mosoco: Para la atención de los resguardos indígenas de Mosoco, San José, Vitonco y Tálaga, con dos puntos de atención en Mosoco y Vitonco, cabecera de resguardo con dos médicos y dos auxiliares de enfermería.
De igual manera se ha dispuesto reubicar a 8 médicos de otros municipios para la pos emergencia, que estarán en Belalcázar con dos médicos para reemplazo de los equipos que se encuentran en la zona.
En la zona sur del Páez se ha dispuesto de cuatro médicos. En Toez, Tálaga, Cuetando y en Ricaurte habrá, en cada uno, un médico y un auxiliar de enfermería.
También están preparados la E.S.E Popayán y el Hospital Susana López de Valencia.
Las 'advertencias' del volcán
En las riberas del río Páez, que van hasta el volcán, habitan numerosas comunidades indígenas, muchas de las cuales han emigrado desde la trágica avalancha de ese caudal el 6 de junio de 1994. Ese hecho no fue asociado a erupciones volcánicas.
19 de febrero del 2007: Primera erupción del volcán en 500 años.
18 de abril del 2008: Dos erupciones vuelven a causar susto y se declara la alerta roja. Unas 13.000 personas del Cauca y 1.500 del Huila debieron evacuar.
ADRIANA ESPINEL
Especial para EL TIEMPO
POPAYÁN
COn información de Efe
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