Foto: Leonardo Castro-EL TIEMPO
Las mujeres escogen casi siempre encarnar en sus fotos a María, la de novela de Jorge Isaacs.
Vestirse de vaquero o asumir el 'look' de los protagonistas de la novela María es posible con solo traspasar la Choza de Chuchú, quien con su cámara fotográfica logra atrapar ese instante.
Su nombre de pila es Wálter Belalcázar, el hombre más buscado por los turistas que visitan el Valle del Cauca.
Su choza está en el corregimiento de Santa Elena, en El Cerrito, a una hora de Cali. Ahí construyó un enorme set, como en las películas, para que sus visitantes posen para su cámara.
Hay un bar con rockola y vitrola incluida. También recreó la tienda de pueblo. Está la sala de cine con dos viejos proyectores; una habitación con una cama de cobre y mesitas sacadas de los mercados de las pulgas y un baño empedrado cuya regadera es una vasija de barro.
También tiene un cuarto lleno de vestidos de época. El más solicitado por las jovencitas es el de María, la heroína de Jorge Isaacs.
Los hombres, sin importar la edad, buscan el traje de vaquero y el de capo, pero de los de comienzos de siglo, al estilo italiano.
Las fotos de Chuchú se caracterizan porque todas las entrega en color sepia y sus modelos, excepto María, posan sin zapatos.
La parte más divertida de posar para Chuchú es escoger el vestido y trasportarse por unos minutos a otro siglo porque él, para disparar su cámara no se toma más de unos segundos.
De acuerdo con el traje elegido él mismo escoge el sitio preciso de su choza para disparar su cámara digital.
Los turistas pueden tomarse hasta una hora en decidirse qué traje usarán y como Chuchú no tiene asistente, él mismo tiene que ayudar a vestirlos.
Se le pueden ir hasta dos horas en la producción de la fotografía. A los vaqueros los hace posar junto a la diligencia que está a la entrada de la choza; a quienes se visten de pordioseros los ubica frente a uno de los portones y para las niñas que sueñan ser María, la foto obligada es en el patio rodeada con flores blancas.
"No quiero vestirme como pordiosero, pero me toca", dice David Julián Otero, de 12 años, mientras mira a su papá. Casi todos los niños quieren posar como bandidos y las mujeres mayores como cabareteras.
"Bájate más la blusa, que se te vea más el busto ¡Hazme caso mujer!", le dice el mexicano Jorge Corona, vestido de vaquero, a su esposa, quien se inclinó por un traje de dama antigua.
"Lo que busco con mi arte es que la gente se lleve un recuerdo de esta región", dice Chuchú, quien tampoco usa zapatos, al igual que sus modelos. "Es lo que caracteriza mi estilo, es como devolverlos a su niñez, libres, sin zapatos", agrega.
Chuchú tiene pensado ocupar un solo cuarto de su choza con las fotos de todas las 'María' que han posado para él. Entre las que exhibirá figura la de una japonesa que pasó por Santa Elena.
"No es el dedo el que obtura, es el corazón. No puedo creer que haya un fotógrafo que dispare la cámara sin emocionarse", dice Chuchú.
EL CERRITO (VALLE DEL CAUCA)
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