Foto: Juan Carlos Quintero / EL TIEMPO
Los organizadores coincidieron en que asistieron pocas víctimas.
A la jornada para ampliar la base de datos de desaparecidos que se hizo la semana pasada en Cali iban tan poquitas víctimas, que los organizadores tuvieron que ir hasta Aguablanca a buscarlas.
Luego de hacer un perifoneo allí y de enterarse de que la ausencia, entre otras razones, se debía a que no tenían los 3.000 pesos para la ida y vuelta a la antigua Licorera del Valle, dispusieron un bus para llevarlas hasta allí.
Acomodaron en el vehículo a 35 personas, que estuvieron buena parte del viernes escuchando todo sobre la Ley de Justicia y Paz, y las otras herramientas que tienen para reclamar reparación.
En la jornada, que lideró la Fiscalía, la meta era registrar unas 1.000 víctimas de desaparición forzosa, pero durante los cinco días solo llegaron 348 personas y no todas por casos de desaparición. Se practicaron 238 muestras biológicas para enriquecer el banco de datos y poder confrontar su ADN con los de los cuerpos hallados en las fosas comunes.
También llegaron con denuncias de falsos positivos, por lo que los organizadores acondicionaron otra mesa para recibirles la información.
John Encinales, de la Fiscalía, dijo que en todo caso la respuesta fue buena, si se tiene en cuenta que era la primera jornada en Cali. Pero no descarta que algunos hayan sentido temor de dar la cara. Dijo que su reto es cumplirles a las víctimas y salir a buscarlas. Lo mismo piensa el vocero de Redepaz, Juan Carlos Castro.
Por su parte, el gestor de Paz del Valle, Frangey Rendón, asegura que en ciudades como Cali no se evidencia temor de denunciar, aunque no descarta que la lentitud en los avances en Justicia y Paz genere prevención entre las víctimas.
CALI
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