Violentos revivieron el desplazamiento y temor en el norte del Cauca
Por: IVÁN NOGUERA Y FERNEY MENESES |
Durante el hostigamiento decenas de familias se refugiaron en la Hacienda El Nilo para protegerse.
Foto: Juan B. DíazPara grupos ilegales, es corredor estratégico hacia Valle, Tolima, Huila e incluso hasta Putumayo.
A punto de terminar la terapia psicológica de su sobrino de seis años afectado por los continuos ataques de las Farc, Maribel Pérez tendrá que reiniciar el tratamiento del menor.
Los combates del 8 de febrero, en El Palo, corregimiento de Caloto (Cauca), pusieron en crisis al niño, y el martes pasado, un nuevo ataque lo hizo correr a esconderse para sentirse a salvo. El menor hace parte de los 600 habitantes del corregimiento que esta semana se refugiaron en la Hacienda El Nilo, para escapar de los combates.
Un 'tatuco' impactó en el patio de la casa de Maribel. Otro, en la tarde, causó la muerte de tres militares. Y, dos días después, El Palo fue sacudido de nuevo por las torturas a un campesino, al que le cosieron la boca y golpearon con una piedra sus manos, por negarse a atentar con explosivos contra unidades militares.
Esa tensa situación que viven las casi 200 familias de El Palo, en Caloto, es similar para las comunidades de Toribío, Jambaló, Corinto y Miranda, en el Norte del Cauca, una zona que ha sido sacudida históricamente por la guerrilla, los paramilitares y las bandas del narcotráfico.
Desde enero del 2011 hasta la fecha, en esta zona, en la que viven cerca de cien mil personas, en su mayoría indígenas, se han registrado 50 atentados, que dejan 43 personas muertas (17 civiles, 16 militares y 10 policías). También han resultado 161 personas heridas, 131 de ellas civiles.
Solo los recientes hostigamientos provocaron el desplazamiento de 132 adultos y 130 niños que se encuentran en el Resguardo de Huellas.
La Defensoría del Pueblo mantiene una alerta sobre las acciones del sexto frente de las Farc que llega a usar a los pobladores como escudos humanos. Igualmente advierte sobre los efectos emocionales en la población civil y los continuos daños a las casas y negocios de los pobladores.
El norte del Cauca fue el corredor tradicional del jefe de las Farc 'Alfonso Cano' y fue allí en donde se iniciaron los bombardeos que lo llevaron a huir al sector del Chirriadero, municipio de Suárez, en donde finalmente cayó el número uno de la guerrilla.
Durante meses, los anillos de seguridad de 'Cano' atacaron estratégicamente la región para distraer las operaciones de las autoridades contra el jefe guerrillero.
El presidente Juan Manuel Santos dijo el sábado que los ataques son producto de la desesperación que les genera ver cómo se cierran los caminos para el transporte de insumos para el procesamiento de la droga. "A toda costa quieren ver cómo pueden abrir esos corredores de movilidad y de suministro", dijo Santos durante el Acuerdo para la Prosperidad en Cali.
El alcalde de Toribío, Ezequiel Vitonás, afirma que esta zona de la Cordillera Central es un corredor estratégico hacia el Valle, Tolima, Huila e incluso hasta el Putumayo. Allí han hecho presencia las Farc, el M-19, el Jega y el Quintín Lame. Esas montañas también han sido escenario de masacres, como la de 20 indígenas, en la hacienda El Nilo, por parte de terratenientes con apoyo de miembros de la Fuerza Pública. El accionar de paramilitares causó numerosas muertes entre el 2003 y 2006.
El comandante de la Brigada Móvil 14 en el norte del Cauca, coronel Efraín Ruano Salazar, considera que las dificultades del terreno también son aprovechadas por los guerrilleros para perpetrar sus acciones.
La voz indígena
Aida Quilcué, líder del Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric), asegura que "es una cuestión de lucha por territorios estratégicos tanto para la guerrilla como para el Ejército. Pedimos que respeten nuestra autonomía y nos dejen vivir en paz". En un comunicado, el Cric pidió al Gobierno medidas urgentes para poner fin a la situación de zozobra que se vive en la zona.
En el Valle no cesa violencia
Farc, paramilitares y ahora Águilas negras y 'Rastrojos'
Las acciones insurgentes se han extendido al área rural de Florida, en el suroriente del Valle e incluso hasta Tuluá. En Florida esta semana el Ejército incautó 150 granadas que estarían dirigidas a la columna móvil Gabriel Galvis, de las Farc. El comandante de la Policía del Valle, coronel Nelson Ramírez Suárez, dice que "la guerrilla no quiere perder todo este corredor para la movilidad de insumos del narcotráfico y armas, una zona que une al Valle con el norte del Cauca y Tolima". También el área fue epicentro del Bloque Calima, de las AUC, que ejecutó masacres y desapariciones desde Sevilla, en el norte del Valle, hasta Jamundí. Ahora hay presencia de reductos del paramilitarismo que se identifican como Águilas Negras, y de 'Los Rastrojos'.
Insurgencia
Es un corredor estratégico para los frentes
En la cordillera central está también Miranda, donde recientemente estalló un carro bomba causando heridas a seis personas y daños en varias viviendas, y luego dos artefactos explosivos fueron desactivados.
En todo este corredor cordillerano que se extiende hasta el centro del Valle operan las columnas Gabriel Galvis, Omaira Montoya, Alirio Torres y el VI Frente. Entre las figuras emblemáticas de la guerrilla están el 'Sargento Pascuas', de los 'marquetalianos' o fundadores de las Farc, quien es protegido por el VI frente. También Pablo Catatumbo, del Secretariado, que se mueve entre el Tolima y el centro del Valle. El gobierno busca cerrar esos corredores con Artillería del batallón Palacé, en el centro del Valle, el Agustín Codazzi, entre Palmira y Florida, Brigada Móvil 14 en el norte del Cauca, Fuerza de Tarea Apolo y Batallón de Alta Montaña No. 8.
IVÁN NOGUERA Y FERNEY MENESES
CORRESPONSALES EL TIEMPO
POPAYÁN




