Para la apertura de la Feria de Cali, la noche del jueves, con tres cuartos de entrada, los broncos utreros de la ganadería de Paispamba salieron a reprobarles el examen a los jóvenes novilleros.
Pese a que desplegaron todo un catálogo de malas mañas no pudieron, los tres, en diferente medida, pasaron la prueba.
Los novillos pelearon en varas, empujaron, sacaron caballos a los medios, tumbaron a dos, pero se dolieron en banderillas y luego fueron inciertos y ásperos, arrearon, puntearon y tardearon.
El mexicano 'Montoyita', mostró planta, escuela, modos, pero tuvo mala suerte. Valeroso y sereno frente a los pitonazos, entre apremios y trompicones logró lancear y muletear en algunas tandas de mérito. Al primero, lo liquidó con estocada desprendida bien ejecutada y al cuarto con otra ídem, fulminante. Hubo petición de oreja.
José Fernando Alzate navegó con viento a favor y tuvo decisión. Cuando le arremetieron los paró, y cuando se pararon él arremetió. Cambió escalofriantemente cuatro veces. No se les quitó de la cara. Les arrebató series cortas. Mató de espada fulminante al primero. En el otro se tiró de rodillas en largas y luego en derechazos de cite largo. Arrancó ternas diestras y media docena de naturales para facturar de nuevo con espadazo bajo que gustó a la presidencia.
El debutante Sergio Blanco se para bien, se coloca bien, mece los trastos bien, se le notan las 39 novilladas que dicen ha matado en Europa, pero sus novillos de Cali pedían más lidias de castigo que florituras. El empeño estético que se le abona, salvo en algunos destellos aislados, colisionó contra esa dura verdad. Con Media espada tiró al tercero y con pinchazo, una en guardia y dos descabellos avisados cerró la corrida.
JORGE ARTURO DÍAZ REYES
PARA EL TIEMPO
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