Segùn el estudio, además de contaminar el suelo y las aguas, la quema indiscriminada de filtros produce unas 150 toneladas de residuos que se transforman en contaminantes atmosfèricos.
La investigaciòn la hicieron durante dos años, entre el 2005 y el 2007, por el tecnólogo químico e ingeniero sanitario Marlon F. Millán Penda, egresado de la facultad de ingeniería de la Universidad del Valle. Su motivaciòn fue que en la ciudad son comunes las quemas callejeras de filtros para extraer el metal que se vende como chatarra.
La investigación estuvo dirigida por el profesor Luis Fernando Marmolejo, magíster en Salud Pública de esa universidad y la tesis fue galardonada con el Premio Nacional Otto de Greiff a los mejores trabajos de grado en el 2008.
Los expertos revelaron que como parte de la investigación, fueron visitados 36 establecimientos de lubricación vehicular y se extrajo una muestra superior a 2.500 filtros de diferentes marcas y referencias de vehículos tipo sedan entre 1000 y 1300 cm3, de los cuales fueron seleccionados 120 como objeto de estudio.
Se realizó un balance de materia simulando las quemas que se hacen en la calle con el propósito de conocer la cantidad de material que se generaba, como cenizas peligrosas y metal ferroso, del cual se obtiene la chatarra para comercializar.
"En el balance se evidenció que por la quema de una tonelada de filtros de aceite se estaba generando una cantidad considerable de contaminantes como óxidos de azufre, óxidos de plomo, material particulado (PM) de 10 y 2,5 micras que son fácilmente respirables. Moléculas que atentan contra la salud de la población y el medio ambiente".
Del total de los residuos, 3,5 toneladas se transforman en cenizas vertidas en espacios públicos con propiedades peligrosas que generan graves impactos ambientales y sanitarios.
Sin embargo, un análisis técnico, que consistió en la evaluación de la factibilidad para el aprovechamiento de los materiales de estos filtros, demostró que es posible la recuperación de casi el 100 por ciento de los materiales que lo forman.
Se tratarìa de aprovechar el Sistema de Gestión Ambiental y poner una meta inicial de recuperación aproximada de 34 mil filtros por mes.
De esta forma, se descartaría la quema de los filtros de aceite y se evitaría la introducción de más de 4 toneladas de contaminantes atmosféricos en ese mismo período.
Adicionalmente, el proceso de recuperación incrementaría el manejo integral de medio millón de galones de aceites lubricantes usados, facilitando la reinserción y vida útil de estos residuos como materias primas de nuevas cadenas productivas.
"Para que la propuesta de gestión sea sostenible en el tiempo, se debe incrementar, en el costo inicial de venta del producto, la suma 200 pesos. Esto para que, una vez vendido, el comprador pague por la gestión de ese residuo. La propuesta es que ese dinero sea canalizado por empresas gestoras reguladas por la autoridad ambiental", dijo uno de los investigadores".
Sin embargo, se quejaron de que en la política ambiental colombiana la reglamentación y normativas del aprovechamiento y postconsumo de residuos peligrosos aún se encuentra en desarrollo.
Para el Ingeniero Millán Penda, es necesario articular una normativa ambiental que reglamente el adecuado manejo de los residuos de los filtros de aceite vehicular. Considera, además, que la norma debería permitir que empresas gestoras recuperen y manejen estos residuos desde su misma generación.
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