Foto: Archivo particular
La gente de Guachavés está cansada de la violencia. Allí han sido asesinadas 14 personas.
La noche del pasado domingo los habitantes del casco urbano de la población nariñense protestaron frente a la estación de Policía armados con piedras y con botellas de gaseosa llenas de gasolina.
"Nunca, en la historia del pueblo la gente se había indignado tanto.
Yo me encontraba en Pasto y vía celular llamé a los amigos y al Gobernador del cabildo para que hicieran un llamado a la calma", contó Manuel Molina, alcalde de Guachavés, una población a dos horas de Pasto.
Ayer, los tres hombres eran velados en su casa del cabildo de Cumbal y su sepelio se cumplirá hoy.
Según la Policía, los tres muertos, quienes se movilizaban en una motocicleta, no acataron la orden de parar en el retén y dispararon contra los uniformados quienes, a su vez, respondieron el fuego.
Pero el gobernador del cabildo de Los Pastos, Pedro Anamagetial, dice que lo que pasó ahí fue una masacre.
Esa noche los pobladores quemaron llantas, las canecas con arena que protegen el paso hacia la estación fueron arrojadas al piso y les prendieron fuego. Además, acabaron con la señalización del sector y lanzaron piedras que fueron a dar contra el techo y las ventanas de vidrio del cuartel policial.
"La Policía respondió con gases para detener a la población, pero lo que hizo fue hacerla enojar más", dijo el Alcalde.
La situación se tornó aún más tensa porque hace apenas una semana dos guardias indígenas del cabildo de Cumbal, en el sur de Nariño, también perdieron la vida por un error militar. Por eso el alcalde Molina le pidió a la Policía aclarar qué pasó con estos jóvenes.
"Solicito que la investigación sea contundente, para que se aclaren las cosas. El retén es esporádico y no tenía señalización, la Policía dijo que los muchachos iban subiendo, la comunidad, que iban bajando y, si es así, no podían parar, es obvio que pasarían de largo unos metros", dijo el alcalde Molina.
"Estamos muy molestos. Fue una masacre. En los contingentes que envían a la zona debe venir gente preparada en Derechos Humanos y en el trato a la población indígena", insiste el Gobernador del cabildo.
Según la Policía, el retén fue instalado a la entrada de Guachavés la noche del domingo, luego de ser alertados por la propia comunidad sobre la presencia de unos hombres que se movilizaban por el sector y que, al parecer, tenían intención de robar.
La Policía también explicó que, cuando aparecieron los tres hombres en moto, omitieron la señal de pare y ahí vino el fuego cruzado. Voceros de la institución también dijeron que tenían un testigo que reconoció a los jóvenes y que acababan de atracarlo.
El defensor del Pueblo de Nariño, Raúl Vallejo, dijo que la comunidad indígena le pidió intervenir para que se aclaren las circunstancias en que murieron los tres jóvenes.
"Como garantes de los Derechos Humanos estamos en la obligación de establecer qué ocurrió. Si es necesario nos trasladaremos al sitio para verificar las dos versiones que se manejan", dijo Vallejo.
'Eran cultivadores de la tierra'
Según el Alcalde y el Gobernador del cabildo, los tres jóvenes muertos eran muchachos jornaleros, muy humildes y conocidos en el pueblo.
Carlos Alberto Chará tenía 18 años y vivía con sus abuelos, unos ancianos de 80 años que están muy enfermos. Se dedicaba a cultivar papa y maíz.
Luis Alberto Ortega Arteaga, de 23 años, vivía en la vereda de Guachamaná, y también cultivaba la tierra, y René Portilla Tisoy, de 20 años, vivía en la vereda Santa Cruz y trabajaba con su moto, en la que transportaba gente de todo el municipio.
CALI
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