Foto: Archivo / EL TIEMPO
La Zona de Bahía Málaga (Buenaventura), en donde queda La Sierpe, es el sitio elegido por las ballenas jorobadas para procrearse y dar a luz.
Son 31.000 hectáreas de bosque pluvial tropical y selvas inundables que ahora serán protegidos por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), se convierten en Parque Natural Regional.
Esto permite que, además de trabajar en la conservación de los ecosistemas y de las especies, así como de garantizar la oferta de bienes y servicios ambientales a las comunidades de la zona, se puedan desarrollar trabajos científicos.
"Estamos orgullosos con esta declaratoria porque pudimos lograr el sueño de la CVC y de muchos biólogos", dijo el director de la entidad, José William Garzón.
Agregó que la medida ambiental es la única manera en que "podemos garantizar el cuidado y la conservación de toda la riqueza hídrica, natural y ambiental que aquí se encuentra".
Estas zonas, ricas en manglares, están ubicadas en el sector nororiental de Bahía Málaga, que comprende 37.055 hectáreas. La zona representa 5,60 por ciento del municipio de Buenaventura y cuenta con una población de 4.000 habitantes.
Nadie trabajará allí sin permiso
"Con esta declaratoria buscamos asegurar la continuidad de los procesos ecológicos y el flujo genético necesario para preservar la diversidad biológica del sector", agregó Garzón.
La principal riqueza de Bahía Málaga está representada en los sistemas naturales tropicales de mayor importancia ecológica como son ser la sala cuna donde vienen a nacer y procrearse las ballenas jorobadas, contar con ecosistemas y comunidades marinas de hábitat pelágicos (alejados de la costa) y litorales, así como tener ecosistemas y comunidades de la interfase mar-tierra, como son los manglares.
Los habitantes de La Plata y las demás comunidades aledañas a las dos nuevas áreas de protección se convierten a partir de la fecha en actores fundamentales, pues ellos participarán en la defensa y en la conservación de la Bahía.
La legislación contempla que en las áreas protegidas se pueden desarrollar actividades de ecoturismo y recreación, pero ante todo buscan que las comunidades aledañas establezcan una relación amigable con el medio ambiente e implican un uso sostenible de los recursos.
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