El universitario fue asesinado en la zona rosa de Bogotá cuando departía con antiguos compañeros de bachillerato.
Antes de que saliera el sol, Cristian Andrés estaba listo para cumplir la cita que cada 24 de diciembre lo desvelaba: llevarles regalos a los niños del Distrito de Aguablanca.
Su padre Rubén Darío Vaca, recuerda con nostalgia la sonrisa de su hijo. Tenía solo 8 años cuando llegó por primera vez al barrio Marroquín II, en el oriente de Cali, para compartir con otros chiquitines la Navidad.
"Lo hizo durante 11 años hasta diciembre pasado. Era muy importante para él", recuerda el empresario caleño que hoy no entiende la muerte de su hijo mayor.
Cristian Andrés Vaca Restrepo murió baleado el pasado 14 de junio en el Parque del Virrey en Bogotá. Estaba en un emotivo reencuentro con dos amigos de Montería que coincidieron en ese momento en la capital, cuando en confusos hechos resultó con graves heridas que le segaron la vida. Iván David Bechara Lora, de 20 años, también falleció.
"Ese fue un crimen injusto. Dos muchachos jóvenes qué habrían podido hacer para que les ocurriera eso", se pregunta su padre.
Siente dolor porque solo hasta hace siete meses el joven de 19 años decidió vivir con él y se trasladó a Cali para realizar estudios de economía con énfasis en negocios internacionales en la Universidad Icesi. "Era un viajero de la vida", dice el acongojado padre.
Cristian Andrés vivió toda su vida con su madre Luz Adriana Restrepo y el coronel del Ejército, Miguel Arcesio Naranjo, quien se convirtió en su segundo padre. Con ellos conoció todo el país en el rodar de las misiones militares.
Precisamente en Montería, cuando el coronel se desempeñó como comandante de la Brigada, Cristian Andrés se graduó de bachiller del Gimnasio Campestre y entabló amistad con Iván David y Eusebio Canabal Restrepo.
Con ellos compartió hasta finales del 2006 porque un trasladado del oficial los llevó a Bogotá. Decidió entonces iniciar estudios de ciencia políticas en la Universidad de los Andes, pero un nuevo nombramiento, esta vez como agregado militar en Paraguay, los dividió.
"Estudio dos semestres y a finales del año pasado me dijo que se venía para Cali, quería estudiar negocios internacionales porque le encantaba el área comercial", dice Rubén Darío Vaca, quien en todos los recesos escolares compartía con su hijo. Así el chico conoció Estados Unidos, Canadá, países europeos, del lejano oriente, suramérica y las islas del Caribe.
Cristian Andrés murió con sus sueños porque a juicio de Rubén Darío Vaca "estaba en el lugar equivocado porque quienes lo hicieron no entendieron y nunca supieron que era un niño adorable, jovial y muy servicial".
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