Los vecinos habían escuchado varias veces los gritos y el llanto, pero solo el miércoles que vieron el cuadro alertaron a la Policía.
La niña, de 5 años, estaba tan golpeada y abrumada que no atinaba a decir palabra en el interior de una casa del humilde sector de Potrero Grande. En el Hospital Universitario del Valle (HUV), a donde la llevaron, los médicos debieron dejarla bajo cuidado intensivo.
"Tiene múltiples laceraciones en todo el cuerpo, trauma craneoencefálico, evidencias de quemaduras y hematomas en cabeza, cara, dorso y extremidades. Además, un estado de desnutrición severa", dijo la directora de esa casa de salud, María Lucero Urriago.
El comandante de la Policía Metropolitana, general Gustavo Adolfo Ricaurte, dijo que la niña estaba desnuda, amarrada de pies y manos, con los ojos vendados y quemaduras en la espalda, el rostro, la lengua y los genitales. Para las lesiones era usada una plancha.
Gracias a las informaciones recogidas en el sector se encontró que Noemí Rivas, de 28 años, madre de la menor, maltrataba a la niña y la mantenía atada, al parecer, cuando se iba a trabajar.
La mujer es solicitada por el Juzgado 13 Penal Municipal, con funciones de control de garantías, la solicita por el mismo delito de violpencia intrafamiliar.
La captura tiene un drama: Ella está en estado de embarazo y tiene cuatro hijos más, de 10, 7, 4 y 17 meses.
La doctora Urriago dijo que a la niña se le atiende con un equipo de especialistas y se le informó al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar para que tome las medidas del caso.
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