Hasta los cinco años, los niños reciben más golpes. Después de esa edad el maltrato se empareja y al pasar la adolescencia ellas son las más golpeadas.
A las jóvenes y adultas las acosa la violencia sicológica y verbal, seguida de la física. Las historias se repiten en distintos rincones de Cali.
Ante ese cuadro, 150 hombres, entre los 12 y 25 años, asumieron un manifiesto del buen trato a la mujer y para no tener miedo del afecto.
Es una semilla que surgió en el I Encuentro de Hombres Jóvenes por la No Violencia entre los Géneros en Cali, impulsado por Taller Abierto, una Organización no gubernamental, con el grupo juvenil Huellas de Vida. En el pacto se unieron hombres con distinta formación académica y actividad laboral, en comunas del Distrito de Aguablanca.
Este proceso ha tenido apoyo de la Secretaría de Salud. El politólogo Wilson Caicedo, gestor de Taller Abierto, dice que es un compromiso para prevenir la violencia de género, que predomina a través de mecanismos sicológicos, simbólicos, físicos y sexuales, que se retroalimentan mutuamente.
En el equipo de trabajo participan la antropóloga Claudia Cubillos, la sicóloga María Elena Unigarro, la abogada Esperanza Yepes y el promotor comunitario Gelber Sànchez.
En esta ciudad 880 mujeres han sido asesinadas en los últimos siete años. Entre las causas se destacan las venganzas pasionales y la violencia familiar. En estos casos predomina también la impunidad, aunque desde el año pasado la Policía ha reportado 61 capturas de hombres en las investigaciones.
El Observatorio de Violencia Familiar de Cali, de la Secretaría de Salud, reportó 10.938 casos en el 2007, lo que representó un 48 por ciento más que ocurrieron en el 2006.
Un 76 por ciento del total de casos tuvo como víctima a una mujer, cuyas edades oscilaban rangos de 15 a 49 años.
Pero también los hombres perciben y sufren violencia, como victimarios y víctimas. "Lo que buscamos es que existan otros referentes de la vida", dice Gelber Sánchez.
En la jornada aparecieron testimonios sobre cambios para brindar respeto a la mujer, a los hombres y, en general, a cualquier tendencia.
El manifiesto lo dice: "contagiemos el mundo de alegrías, no de violencias".
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