Edilson García habla seis idiomas y no logra estabilidad laboral

Edilson García habla seis idiomas y no logra estabilidad laboral

Sobrecalificación, celos y envidias son los motivos por los que ha perdido oportunidades de trabajo.

Edilson García vigilante políglota

En una academia de seguridad Edilson dicta clases sobre vigilancia e inglés.

Foto:

Guillermo Ossa / EL TIEMPO

29 de octubre 2017 , 09:00 a.m.

En una vieja casona del barrio Boston, zona centroriental de la ciudad, un guarda dictaba clase ante un grupo de hombres y mujeres diferentes edades. Eran las 11 de la mañana. Los estudiantes, que aspiran asumir cargos de vigilancia, prestaban especial atención al hombre.

La escena, cotidiana a simple vista, esconde la historia de Edilson García Vargas quien fue, a principios del presente año, reconocido como el único y afamado vigilante políglota de Medellín con registro ante la Superintendencia Nacional de Seguridad y Vigilancia Privada.

Edilson García vigilante políglota

Edilson se dedica a dictar clases de inglés en una academia de seguridad.

Foto:

Guillermo Ossa / EL TIEMPO

“En todo lado es lo mismo”, señaló antes de comenzar esta entrevista, la número 62 en su vida, y de la que espera contar algo más allá de destacar su habilidad y dedicación por aprender idiomas.

La irrupción de dos trabajadoras de una reconocida compañía de cesantías permitió que el “profe de inglés” se ausentara de la humilde aula de clase de una academia de seguridad, ubicada en el Centro de Medellín, y en la que actualmente labora como maestro.

“Ahora no tengo tiempo de nada”, argumentó con sarcasmo sobre su ‘apretada agenda’. Esa que ha cambiado en varias ocasiones debido a una inestabilidad laboral ganada por su fama, su sobrecalificación, las envidias y los celos de quienes han sido sus compañeros.

Y es que el hombre de 38 años de edad, quien vestía camiseta de cuadros, pantalón beige, chaleco y gorra, lleva días esperando la confirmación de un nuevo puesto como vigilante nocturno en una unidad residencial.

Para él, quien nunca había recibido estudios pues su padre pensaba que era un asunto de ‘maricas’, la enseñanza se convirtió en su pasión. Un oficio que también realiza desde su casa ubicada en el barrio Picacho, zona noroccidental.

“El verbo to be ahora lo explico en tres minutos y todos lo entienden”, detalló con el entusiasmo que lo define. El mismo que le permitió aprender su segundo idioma en un año y medio a través de un libro, tutoriales y la mundialmente reconocida aplicación para celulares smartphone, Duolingo.

Aprendizaje de calle

Atrás quedaron los días en los que Edilson compartía su almuerzo, como parte de pago por aprender inglés, con un habitante de calle que vagaba por el sector de San Diego.

El mueco, quien era conocido por saber varios idiomas, fue su primer maestro antes de llegar a los libros, los tutoriales y la aplicación.

“Él hablaba sin dientes y era muy complicado entenderle”, recordó así a su primer maestro, el viejito de 61 años que lo regañaba y con gritos le decía “no traduzca”.

Él hablaba sin dientes y era muy complicado entenderle

“Todas las noches estudiaba, veía películas y escucha música en inglés. Cada vez entendía más y le encontraba sentido a todo”, detalló con entusiasmo Edilson, a quien no le bastó con ser bilingüe y le agregó a su vocabulario palabras en portugués, italiano, alemán, japonés y un poco de mandarín.

“Eso es una locura en mi mente. Hay veces en las que comienzo a hablar en un idioma y termino en otro”, agregó con una carcajada.

El pasado 7 de febrero cogió una camisa blanca, corbata, quepis y se grabó con su celular.

La creatividad y las ganas de salir adelante, después de tantas negativas laborales y de ver en muchas ocasiones la nevera de su casa vacía, lo llevaron a convertirse en youtuber, el trabajo de moda que consiste en subir videos y recibir un pago por parte de la página web.

Sus videos, tipo tutoriales, los ha grabado con un tablerito que colgó en una pared de su casa y un trípode casero conformado por varias sillas y libros que le ayudan a sostener la cámara, pues todo lo hace por sí solo.

Eso es una locura en mi mente. Hay veces en las que comienzo a hablar en un idioma y termino en otro

Sus clases sumaron tanta fama y gracia que lograron que la página le comenzara a pagar por los videos caseros que, con el mayor esfuerzo, realizó sin edición. “Todavía debo la cámara que fíe en Flamingo”, dijo, al tiempo que recordó las dos cuotas que tenía vencidas.

Y es que su vida no ha sido color de rosa. La falta de trabajo estable y las negativas por no tener títulos que lo certifiquen ha impedido que Edilson, el vigilante políglota empírico, logre acomodarse en nuevas responsabilidades que suplan las necesidades de su hogar.

Ya no sabe qué otra puerta tocar pues ha acudido hasta donde el mismísimo alcalde de Medellín, quien le prometió una llamada que aún no ha llegado.

“Todo el que se me ha acercado me quiere quitar algo y a los que les pido ayuda, nunca me dan nada”, aseveró.


MARÍA CAMILA SALAZAR RUIZ
Para EL TIEMPO
camsal@eltiempo.com
MEDELLÍN 

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