Una escuela de español en la casa de Pablo Escobar

Una escuela de español en la casa de Pablo Escobar

En el lugar donde cayó el capo se aprende español y se habla de la transformación de Medellín.

casa de Pablo Escobar

En las cuatro paredes, donde el capo pasó sus últimos días, 24 años después hay un grupo de extranjeros en clase de español en Colombia Immersion.

Foto:

Jaiver Nieto / EL TIEMPO

11 de septiembre 2017 , 06:58 a.m.

El 2 de diciembre de 1993, el Bloque de Búsqueda de la Policía abatió al jefe del cartel de Medellín, Pablo Escobar, mientras huía por el techo de la casa donde se escondió, ubicada en el barrio Los Olivos, occidente de la capital antioqueña. En las cuatro paredes donde el capo pasó sus últimos días, 24 años después hay un grupo de extranjeros en clase de español.

Ellos hablan de innovación social y de la transformación de la ciudad en la misma habitación donde el narcotraficante durmió las noches anteriores a su muerte. Están matriculados en Colombia Immersion, una escuela de español que tiene 40 estudiantes y una misión: dejar atrás la Medellín de los 90.

Cada una de las cinco aulas tiene el nombre de un barrio emblemático de la ciudad: Ayacucho, Moravia, 13 de Noviembre, La Sierra y Manrique, los mismos lugares que los estudiantes recorren a pie para conocer la Medellín de hoy.

En vez de pupitres hay cómodos sofás y cojines de colores que resaltan con fotografías panorámicas de la periferia de la ciudad y con cuadros de la cultura silletera, además con juegos para aprender a leer y a escribir español.  (vea galería)

Muchos estudiantes llegan sin saber que allí asesinaron al capo, pero se enteran muy pronto porque todos los días ven a docenas de turistas curiosos tomando fotos de la fachada de la casa. Incluso, algunos se atreven a pedirles a los empleados de la escuela que los dejen entrar a la habitación donde dormía o que les cuenten su historia.

La holandesa, Erica Borgardijn, directora de Colombia Immersion, dijo que es “muy triste que hablan de Pablo Escobar como si fuera un héroe, entonces no los dejamos entrar ni les contamos la historia, les recomendamos que vayan al Museo Casa de la Memoria, para que vean los rostros de las víctimas del narcotráfico”.

Conocía a Medellín por la serie Narcos, de Netflix. Ahora sé que es mucho más que eso, hay una transformación social

El cartel de Medellín dejó 402 civiles muertos, asesinó a 550 policías, atentó contra la sede del DAS en Bogotá, en 1989; donde murieron 70 personas y 600 quedaron heridas, además 111 pasajeros fallecieron por la bomba que estalló en el avión de Avianca, ese mismo año. Las víctimas fueron muchas más, el capo ordenó más de 600 atentados.

El legado de Escobar es una cultura mafiosa que todavía no ha decaído, es la herencia de la plata fácil, de una ciudad aún con sicarios y donde abundan las cirugías plásticas, además hay 13 narcotours que cuentan la vida del capo, también hay turismo de drogas y de prostitución.

La directora no niega la historia de los 90 ni la cultura ‘narco’, pero busca mostrar una Medellín distinta. Por ello, recorre con sus estudiantes los barrios con más innovación social, uno de ellos es Las Independencias, donde están las escaleras eléctricas de la comuna 13, que reemplazaron 350 escalones y fueron una solución de movilidad para 12.000 habitantes.

La australiana Jessica O’farrell recorrió las calles estrechas y empinadas de La Sierra y 13 de Noviembre, los barrios más altos de las laderas de la ciudad, donde el verde de sus árboles contrasta con las casas coloridas. Ella y un grupo de extranjeros compartieron con los niños de allí, jugaron fútbol y cantaron canciones en español.

casa de Pablo Escobar

Colombia Immersion es una escuela de español que tiene 40 estudiantes y una misión: dejar atrás la Medellín de los 90, por ello le muestra a sus estudiantes los barrios con innovación social.

Foto:

Jaiver Nieto / EL TIEMPO

“Antes de llegar a Colombia conocía a Medellín por la serie Narcos, de Netflix, que muestra la vida de Pablo Escobar. Ahora sé que es mucho más que eso, hay una transformación social, una lucha del Gobierno para disminuir la pobreza y la violencia y las personas son maravillosas”, dijo O’farrell.

Además, la australiana y el grupo de la escuela fueron al centro. Allí vieron la marca de la violencia y de la transformación en un solo espacio: el parque San Antonio, donde el 10 de junio de 1995 estalló una bomba, atentado que dejó 23 personas y 210 heridas.

El ataque fue cerca de El Pájaro, una escultura de 900 kilos del artista Fernando Botero que quedó destruida y que permanece allí como memoria de las víctimas, al lado está su hermana gemela, que repuso el maestro con la condición de dejar los restos de la original.

Andrey Barrera, miembro de la escuela, contó que el extranjero cambia esa percepción de la Medellín del narcotráfico a la vez que aprende el idioma. “Buscamos que vivan desde lo más profundo los cambios de la ciudad, que sepan que después de Pablo Escobar pasaron muchas cosas: llegó el metro, el metrocable, el tranvía de Ayacucho y las Uvas, que llevaron oferta cultural y deportiva a los barrios”, dijo.

casa de Pablo Escobar

La escuela Colombia Immersion está ubicada en el barrio Los Olivos de Medellín

Foto:

Jaiver Nieto / EL TIEMPO

La estrategia es que los alumnos, la mayoría de Estados Unidos, Canadá, Inglaterra y Australia, aprendan el idioma no solo en el salón de clases sino también interactuando con las personas de estos barrios.

La directora aseguró que es imposible aprender bien un idioma sin conocer a la gente local. Para ella, el español no viene solo, está acompañado de una cultura y de costumbres. “Qué mejor que poner a los extranjeros a interactuar con los paisas, el aprendizaje también debe tocar las emociones”, resaltó.

Colombia Immersion es la única academia de idiomas de la ciudad que incluye a las personas del sector donde está ubicada. “no voy a un país a aprender otro idioma sin conocer a la gente que vive allá, entonces creamos una academia donde no solo diéramos clases de español sino que también nos relacionamos con colombianos”, explicó la holandesa.

Cada viernes, los extranjeros se reúnen con colombianos para interactuar idiomas y culturas. “Creamos un espacio donde ellos se encuentran para compartir la cultura, jugamos algo, hacemos actividad para que se conozcan”, contó.

Colombia Inmersion empezó en Envigado hace dos años y lleva seis meses en el barrio Los Olivos, a donde Borgardijn llegó por casualidad en busca de una casa grande. El dueño le contó la historia del narcotráfico, ella investigó un poco y desde ese día se propuso dejar la Medellín de los 90 en el pasado.

DEICY JOHANA PAREJA M.
Redactora de EL TIEMPO
MEDELLÍN

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