Un recorrido por las entrañas del edificio Mónaco, de Pablo Escobar

Un recorrido por las entrañas del edificio Mónaco, de Pablo Escobar

La estructura, propiedad del municipio de Medellín, está a la espera de ser demolida.

Edificio Mónaco Medellín

Día a día, los turistas se paran en la portería del edificio para tomarse fotografías.

Foto:

Jaiver Nieto / EL TIEMPO

31 de julio 2018 , 07:58 a.m.

Mientras un grupo de turistas se toma selfies en la portería ubicada a escasos metros de la entrada del edificio Mónaco, destino obligado en los llamados Narcotours, yo estaba adentro.

Era la primera vez que me adentraba en el que en otrora fue uno de los fortines más reconocidos y lujosos del Cartel de Medellín, ubicado en el barrio Santa María de los Ángeles (El Poblado) pero que hoy es una cicatriz que se mantiene latente por las constantes visitas de locales y extranjeros pues en este lugar, hace exactamente 30 años, el cartel de Cali detonó un fuerte artefacto explosivo con 80 kilos de dinamita que no logró tumbar la estructura fuertemente construida.

Edificio Mónaco Medellín

Las paredes están llenas de diversos mensajes que alusión a supuestas guacas escondidas.

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Jaiver Nieto / EL TIEMPO

Lúgubre. Abandonado. Terrorífico. Así es este edificio de siete pisos de fachada blanca y descascarada. Y su interior es peor. El musgo, el moho y la suciedad se apropiaron del lugar. Allí, hasta La Familia se fue. La reconocida escultura del maestro Rodrigo Arenas Betancur ya no está allí. "Se la llevó la Policía y ni preguntamos para dónde", me dice el funcionario de la Alcaldía que dirige el recorrido.

El único movimiento lo hacen dos perros negros y sucios que nos acompañan al interior de la edificación. Las hojas secas crujen al caminar hasta el primer destino: el parqueadero."Desde aquí se puede notar que no es un edificio cualquiera, es un búnker. Hay más columnas de lo usual y algunos reforzamientos con mármol. Para derribarlos se requerirían el doble de los explosivos que se usaron en el edificio Space", explica el improvisado guía.

Edificio Mónaco

El lugar en su interior es oscuro y abandonado.

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Jaiver Nieto / EL TIEMPO

Un halo inefable se siente en el interior. No es como las fotos que circulan en las redes sociales en las que supuestamente se ve al fantasma de Pablo Escobar o las supuestas guacas enterradas. Es algo más. “Aquí hay lugares inexplorados donde no sabemos qué hay, por ejemplo lo que hay abajo”, cuenta el funcionario.

Nos piden no separarnos del grupo y ayudarnos visualmente con las linternas de los celulares, pues escasea la visibilidad en ciertas partes.

Es un laberinto. Pasillos que conectan con habitaciones y más habitaciones, la mayoría con jacuzzis hablan de una ostentosidad nunca antes vista en aquella época. Pero también del nivel de persecución que sentía el excapo.-Si miran bien, podrán observar que el techo y las paredes están reforzadas con periódicos de la época -dice una mujer de cabello crespo quien toma la vocería.

Edificio Mónaco

Periódicos de la época se pueden apreciar como parte de la fachada.

Foto:

Jaiver Nieto / EL TIEMPO

Edificio Mónaco

Periódicos de la época se pueden apreciar como parte de la fachada.

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Jaiver Nieto / EL TIEMPO

Es cierto. En las paredes dobles, color crema, aún son visibles las amarillentas hojas de periódico que atestiguaron lo mediático que era Escobar en diferentes escenarios.
¡Pablo Vive! No solo en las series sobre narcotráfico o en las prendas que le hacen apología. También lo hace en las paredes del Mónaco.

Esa es la frase más reiterativa que se ve en las paredes, en las que quienes logran colarse dejan su huella con frases como “Pablo, la caleta está bajo el edificio”, o simplemente dejando su firma o la huella de la palma de su mano.

Otro ejemplo de la minuciosidad con la que el Mónaco fue construido son los techos, que a simple vista parecen normales, pero aquellos que están desprendidos, dejan ver una serie de rejas dispuestas detrás.

“Era para evitar que lo atacaran desde arriba. Todo el edificio es así”, explica la mujer.

Edificio Mónaco

Día a día, los turistas se paran en la portería del edificio para tomarse fotografías.

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Jaiver Nieto / EL TIEMPO

Seguimos subiendo y el laberinto es igual. En los pisos superiores está el penthouse donde el excapo vivió con su familia por periodos de tiempo. Del lujo no queda nada. Una recepción vacía en la cual, según narran, se daba la bienvenida a quienes subían por el ascensor.

Lo que sí queda evidenciado era el nivel de paranoia o persecución con el que vivía Escobar. Todavía queda la habitación del pánico en la que hay un enorme tubo de perforación petrolera para poder respirar en caso de que lo atacaran con gases.


En la parte más alta, encima de una habitación en la que habían computadores y servidores de almacenamiento, hay otro espacio en el que se ven enormes y oxidadas pipetas de gas y un enorme tanque de agua.

Edificio Mónaco

Día a día, los turistas se paran en la portería del edificio para tomarse fotografías.

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Jaiver Nieto / EL TIEMPO

Edificio Mónaco

En la parte superior se ven tanques gigantes de gas y un tubo con perforación petrolera que conecta con una 'habitación del pánico'

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Jaiver Nieto / EL TIEMPO

“Aquí podría vivir encerrado por meses si era necesario. Había pensado en todo al construirlo”, dice la nueva guía.

La impresión del nivel de detalle con el que fue construido el edificio, se desvanece al llegar a la bóveda. Un enorme espacio en el que se guardaba dinero.
“Esa plata manchada de sangre. No quiero estar más aquí”, dice una joven a mi lado, visiblemente afectada.

Edificio Mónaco

La bóveda es uno de los espacios más imponentes en el interior del edificio Mónaco.

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Jaiver Nieto / EL TIEMPO

No es la única. A las afueras del Mónaco, en un stand de la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU), hay otros testimonios plasmados en papeles de colores de quienes padecieron la guerra del cartel de Medellín.

“A toda mi generación le tocó vivir atentados terroristas, bombas, muerte y maldad”; “hay que pasar la página de la ilegalidad y narcotráfico y hacer memoria a las víctimas”; “perdí a mi esposo, él se dedicó a eso (narcotráfico) y desapareció”; “hacer un parque de esculturas donde se honre a la víctimas y se exalte la vida”.

Estas frases quieren reemplazar a las que están en las paredes del Mónaco, que sería demolido finalizando el año.

Antes de que el edificio sea enviado al suelo, la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU) realizó una serie de Talleres de Imaginarios en los que la ciudadanía opinó en qué obra se debería hacer en honor a las víctimas para reemplazar al edificio Mónaco.

David Alejandro Mercado Pérez
Redactor de EL TIEMPO
davmer@eltiempo.com@AlejoMercado10

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