Mejorar la seguridad en la U. de Antioquia requiere medidas de fondo

Mejorar la seguridad en la U. de Antioquia requiere medidas de fondo

Venta de drogas, comercio informal y robos, hechos que empañan la tranquilidad de la alma máter. 

Universidad de Antioquia

En las distintas sedes de la U. de A., hay 40.000 estudiantes, de los cuales, 37.000 son de pregrado y 3.000 son de posgrado.

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Esneyder Gutiérrez

06 de septiembre 2017 , 03:21 p.m.

"Dame un crespo de 3.000, le dijo un joven a una mujer que estaba sentada bajo un árbol, en la zona conocida como el aeropuerto, en la sede principal de la Universidad de Antioquia.

Él le extendió un billete enrollado de 5.000 pesos, de los de antigua denominación. Ella buscó en su bolso negro. Primero, sacó de una billetera los 2.000 pesos de devuelta. Después, esculcó en una pequeña caja de metal y sacó el crespo, un cigarrillo de marihuana de unos nueve centímetros.

—Tres crespos de 3.000. Esta vez el turno era para un hombre de unos 60 años. Pagó con un billete de 10.000 pesos. Se sentó a escasos cinco metros a fumar.

En unos 35 minutos, la escena se repitió al menos 20 veces. Con solo tres variaciones: un joven pidió un crespo de 4.000 pesos, un poco más grande. Otra, compró un gramo de perico, a 6.000 pesos. Uno preguntó por la bolsita de marihuana, pero no quiso pagar los 6.000 pesos que costaba.

—Yo en un solo día me puedo hacer hasta un millón de pesos, —contó la vendedora, de unos 20 años—. Aquí la demanda es muy alta. Todo el mundo compra, no solo estudiantes.

Y mientras hablaba, seguían acercándose compradores. Todos con pintas diferentes, solos o acompañados, llegaban hasta el árbol para llevarse un ‘bareto’.

La mujer, que pidió reservar su identidad, relató que no estudia en la universidad y que tampoco lo hacen muchos de quienes venden ese tipo de sustancias.

—Somos varias plazas oficializadas. Acá también hay muchachos que me cuidan de un robo, un golpe, aunque no creo, o de que me traten mal —expresó, al tiempo que señalaba los alrededores —. Nosotros no permitimos el contrabando de marihuana. Con esto quiso decir que no cualquier estudiante puede vender drogas en el campus.

Universidad de Antioquia

En un sector de la zona deportiva sigue la venta de drogas, sobre todo, por parte de personas que no estudian en la U. de A.

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Esneyder Gutiérrez

Sobre la venta de sustancias sicoactivas, varios estudiantes consultados expresaron que es conocido que el problema persiste, pese a las medidas que se tomaron para eliminarla y que llevaron a que entre el pasado 2 y 4 de junio la universidad se cerrara para hacer inspecciones de seguridad en las instalaciones.

Problema que persiste

En medio del humo, mientras fumaba marihuana en el ‘aeropuerto’, Daniel* dijo que no compra dentro de la institución, pues en otros lugares consigue un mejor producto a un menor precio. También aseguró que los vendedores no son estudiantes de la U. de A. Con él coincidió Mateo*, un joven estudiante de artes que tampoco compra en la universidad y que aseguró que allí las plazas funcionan como en cualquier barrio de la ciudad.

El rector Mauricio Alviar explicó que en la inspección que se hizo con las autoridades durante los tres días de cierre, no se encontraron grandes cantidades de marihuana u otras drogas, lo que indica que gran parte de ese comercio ilegal viene de personas que no pertenecen a la universidad.

La universidad es un espacio para estudiar y eso sí está atrayendo gente de afuera y se les está volviendo un lugar de licencia

“En el sitio, que popularmente se ha llamado el aeropuerto, una parte de la zona deportiva, donde había instalada una venta de comestibles, estupefacientes y alcohol, hoy puedo decir con total alegría que esa venta se ha suprimido”, afirmó Alviar, quien añadió que aunque la venta se mantiene en otros sectores del ‘aeropuerto’, el mecanismo es denunciar ante las autoridades competentes la presencia de personas que lo hacen para que se tomen las medidas judiciales.

Uno de los líderes estudiantiles, que pidió guardar su identidad, sostuvo que está de acuerdo con acabar las plazas de vicio en la U. de A. “La universidad es un espacio para estudiar y eso sí está atrayendo gente de afuera y se les está volviendo un lugar de licencia, lo que puede convertirse en un problema de salud pública”, puntualizó.

*Nombre cambiado por petición de la fuente

Estudiantes defienden las ventas de productos legales en el campus

En una universidad en la que ingresan alrededor de 28.000 personas cada día, la demanda de productos es alta. Muchas veces, las cafeterías no dan abasto. Es la oportunidad para muchos estudiantes de encontrar una manera de sostenerse mientras culminan una carrera.

Una de ellas es Sandra*, una joven de 28 años, que ya está en último semestre y se costeó una licenciatura por medio de la venta de chicles, mecato, cigarrillos y café. Su puesto está ubicado en uno de los corredores principales del campus, en el que se cuentan al menos otros 12 negocios de dulces, discos, libros, café, artesanías y hasta hamburguesas.

Para Sandra, las medidas anunciadas en junio pasado para eliminar las ventas informales en la U. de A. ocasionaron una época de mayor represión, especialmente en las porterías, donde los vigilantes esculcan los bolsos con recelo y ya tienen identificados a los vendedores, si bien, no se acercan a los puestos a impedir el comercio. En ocasiones han tenido que tirar las mercancías por encima de las rejas.

Universidad de Antioquia

Las ventas de productos legales se mantienen en el campus universitario, pese a la prohibición.

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Esneyder Gutiérrez

Según Sandra, en la universidad hay unos 45 estudiantes ‘en situación de venta’. “Todo lo que vendemos es legal. Sabemos que nos exponemos a un proceso disciplinario o a una expulsión, pero necesitamos el dinero”, indicó, y añadió que en un mes se pueden hacer entre 300.000 y 700.000 pesos con estos productos.

También aseguró que el problema radica en que hay personas que no pertenecen a la institución pero venden allí. Incluso, hay egresados que tras graduarse mantienen sus negocios y estudiantes hasta con dos y tres puestos. Todas, situaciones que rechazan los alumnos que venden para costearse pasajes, matrículas y alimentación.

Sabemos que nos exponemos a un proceso disciplinario o a una expulsión, pero necesitamos el dinero

Al respecto, el rector Mauricio Alviar explicó que esta situación es una de las preocupaciones, incluso aunque se comercialicen productos legales. Para los estudiantes que venden, indicó, existen alternativas que les permiten sostenerse. “Ya hay 12 que se acogieron a la política de Bienestar Universitario y a los estudiantes que persistan en las ventas informales se les va a aplicar el reglamento”, sostuvo el rector.

Para un líder estudiantil, que pidió no publicar su nombre, la situación necesita salidas concertadas, puesto que la mayoría de estudiantes son de estratos 1, 2 y 3 y las opciones de Bienestar Universitario no alcanzan para todos.

Entre tanto, José*, un vendedor de libros, relató que dentro de las ventas informales también hay gente que controla distintos puntos y que tienen varios puestos. Sin embargo, no logra entender cómo pueden negarle la posibilidad de vender libros, un negocio con el que se hace en promedio 15.000 pesos al día, al menos para almorzar.
Tanto Sandra como José coincidieron en que se requieren controles, pero con miras a beneficiar a los estudiantes que necesitan vender.

*Nombre cambiado a petición de la fuente

¿Qué tan fácil es ingresar a la U. de A.?

Para ingresar a la Alma Máter, los vigilantes exigen dos elementos: la TIP (el carné con el que se activan los torniquetes) y la cédula. Tras una rápida mirada de confirmación entre ambos documentos, los estudiantes, empleados y egresados pueden entrar.

En el caso de la gente que llega con el fin de visitar la biblioteca o el museo o participar en alguna actividad, deben reportar hacia dónde se dirigen y presentar un documento de identidad.

El control para ingresar al campus se reforzó desde junio pasado, como parte de las medidas de seguridad. Una de las grandes preocupaciones son los robos registrados en la institución, algunos a mano armada, otros en las mismas aulas de clase, sin forzar cerraduras.

Universidad de Antioquia

Fortalecer los controles de ingreso a la universidad es una de las medidas que se están implementando.

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Esneyder Gutiérrez

¿Qué tan fácil es entrar? Para la vendedora de marihuana, solo es cuestión de decir que va para el museo o la biblioteca. Otros ingresan con una TIP prestada o falsificada.

De acuerdo con Mauricio Alviar, rector de la universidad, uno de los problemas es la facilidad con la que puede clonarse el carné estudiantil. Por ello, trabajan en mejorar los controles e implementar una mayor tecnología.

Líderes de estudiantes sostuvieron que es fundamental mejorar las acciones para garantizar que personas externas realmente ingresen con buenas intenciones y no a vender productos y drogas o a robar.

Todos graduados a tiempo, el objetivo de Bienestar Universitario

Pese a que los estudiantes en situación de venta son conscientes de las consecuencias de comercializar productos, sienten que es la mejor opción que tienen, pues consideran que los subsidios ofrecidos por la universidad no son suficientes.

Sin embargo, Adriana Patricia Arcila, directora de Bienestar Universitario, aseguró que este es el más amplio y completo de todas las instituciones de educación superior del país y que tiene como objetivo que los estudiantes matriculen el número adecuado de créditos y terminen la carrera en un tiempo prudente.

Actualmente, Bienestar Universitario ofrece 22.000 apoyos

Por ello, a los alumnos que se dedican a las ventas se les ofreció hacer parte de cualquiera de los programas alimenticios, de subsidios, becas, transporte, reducción del costo de la matrícula, entre otros que hay actualmente. Hasta el momento, 12 se han acogido a estos.

Dependiendo de las condiciones socioeconómicas de cada uno, pueden acceder a subsidios que van desde el 75 por ciento de un salario mínimo hasta un salario mínimo y medio. Estos se pueden reclamar hasta el próximo 11 de septiembre, en el banco BBVA y se mantendrán por dos semestres, hasta que se regularice la situación de cada alumno.

“El problema es que la mayoría de los estudiantes en situación de venta tienen muy pocos créditos matriculados y récord en número de semestres cursados, hay algunos hasta con 26 semestres y no han podido terminar la carrera”, dijo la directora.

Actualmente, Bienestar Universitario ofrece 22.000 apoyos en becas, transporte, alimentación y reliquidación de matrícula, es decir, que el costo queda en 1.000 pesos por semestre. Estos últimos llegan a los 7.200 estudiantes.

HEIDI TAMAYO ORTIZ
Redactora de EL TIEMPO
@HeidiTamayo
Medellín

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