Rutas alimentadoras recogen pasajeros como el bus normal

Rutas alimentadoras recogen pasajeros como el bus normal

Transportadores tradicionales denuncian competencia desleal. Expertos piden disciplina.

Alimentadores del metro de Medellín

Esta situación es frecuente en los sectores que cubren las rutas al metroplús: el pasajero ‘pone’ la mano y el bus se detiene.

Foto:

Jaiver Nieto / EL TIEMPO

30 de mayo 2018 , 06:25 a.m.

La costumbre de los usuarios del Transporte Público Colectivo (TPC) de parar o bajarse del bus en el lugar más conveniente para ellos, se pasó al sistema masivo.

Los buses de las rutas alimentadoras del metroplús, que iniciaron operación en octubre de 2013, están recogiendo pasajeros por fuera de los paraderos establecidos incumpliendo una de sus promesas de cambio en el modelo de transporte de la ciudad y evidenciando que esa transformación requerirá mayores esfuerzos por parte de las autoridades.

La situación se ha evidenciado tanto en la Cuenca 3 Aranjuez como en la Cuenca 6 Belén, en las que ya se observan usuarios y buses alimentadores interactuando en lugares distintos a los paraderos, lo que tiene varios impactos.

“Nosotros lo hemos evidenciado”, dice Juan Gonzalo Merino, presidente ejecutivo de la Asociación de Transportadores del Valle de Aburrá (Asotransvaa). Para el líder gremial, eso constituye una competencia desleal, ya que “la idea del esquema alimentador era complementarse con el metroplús pero no hacer un paralelismo con las rutas que atendemos los transportadores”, indicó.

Más trancón, menos calidad de servicio

Desde el punto de vista de servicio, la promesa de cambio que se ofreció cuando las rutas iniciaron operación a través de los concesionarios SAO (Sistema Alimentador Oriental) y MDO (Masivo de Occidente) era diferenciadora respecto del transporte público colectivo: buses a gas, inclusivos para personas en situación de discapacidad, pago de salario a conductores y no por pasajeros movilizado, velocidades cómodas y seguras, entre otras.

A ellas se sumó que los buses se detendrían a recoger pasajeros solo en los paraderos establecidos, lo que representaba todo un desafío en el cambio de la cultura de los usuarios que no estaban acostumbrados a caminar a paraderos sino salir a la vía más cercana y ‘poner la mano’.

La idea del esquema alimentador era complementarse con el metroplús pero no hacer un paralelismo con las rutas que atendemos los transportadores

Para el profesor Víctor Valencia Alaix, experto en transporte de la Universidad Nacional, el que los buses alimentadores paren como un bus normal a recoger pasajeros, afecta la movilidad por la cantidad de paradas que realiza y que reducen la capacidad de las vías en el punto donde se detiene; además de generar “más consumo de combustibles y desgaste de los equipos”, advirtió.

Adicionalmente, expertos en movilidad destacan los beneficios en salud que se ganan al promover la caminata de los usuarios desde su origen de viaje hasta el paradero, lo que se pierde si hace un servicio personalizado según las exigencias de los ciudadanos.

Es mejor que pare en el lugar donde uno sale, a mí me queda retirado el paradero

De hecho, la fuerza de la costumbre se evidencia al preguntarles a los usuarios sobre qué prefieren. “Es mejor que pare en el lugar donde uno sale, a mí me queda retirado el paradero”, dice Gloria Correa, residente del sector de Belén Rodeo Alto, mientras espera su su bus alimentador en un paradero fijo.

¿Tratando de equilibrar las finanzas?

Para el profesor e investigador en movilidad de la Universidad Nacional, Iván Sarmiento Ordosgoitia, la causa de esta situación podría radicar en la necesidad de cubrir el déficit del sistema de buses que debe ser cubierto con el Fondo de Estabilización de la Tarifa que alcanza los 90.000 millones de pesos.

El experto explicó que esa tarifa tiene dos componentes: 70 por ciento por kilómetros recorridos y 30 por pasajeros movilizados. El meollo del asunto es que la tarifa -señala Sarmiento-no alcanza pues al integrarse al metroplús, no se cobra la tarifa plena para el operador y eso es lo que debe cubrir el fondo.

“Esa puede ser una motivación para recoger más pasajeros pero tendría que ser oficializado por el sistema y no una atribución de operador”, indicó.
A ese análisis financiero del sistema, Sarmiento agregó que salirse del esquema de los paraderos fijos, representa una pérdida de tiempo de 20 segundos en promedio por pasajero recogido, más consumo de combustible, desgaste de frenos y equipos en detrimento de la sostenibilidad del sistema.

Víctor Vargas Rodríguez
PARA EL TIEMPO
MEDELLÍN
@Victorvargas72

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