Un santuario natural sobrevive en Jardín (Antioquia)
Por: REDACCIóN MEDELLíN |
Los colibríes son muy territoriales, llegan a enfrentarse por los espacios.
Foto: Guillermo Ossa/EL TIEMPOLa reserva natural loro orejiamarillo es una de las cuatro reservas más importantes de Colombia.
El largo y tedioso camino de veinte kilómetros que de Jardín lleva a la vereda Ventanas, en el Suroeste antioqueño, se olvida cuando los ojos empiezan a contemplar la reserva natural Loro Orejiamarillo.
En esta reserva existen más de 250 especies entre aves, flora y fauna, muchas de ellas propias de la zona.
La bienvenida la dan los fuertes y armónicos cantos de los loros orejiamarillos, especie endémica, que vuelan a su lugar de alimentación cuando apenas despunta el alba.
El comité de bienvenida lo continúa el verde de sus frondosos y enormes árboles que rodean este sitio, escoltado por los diversos colores de sus flores, en su mayoría orquídeas.
El espectáculo prosigue cuando los fuertes y dinámicos aleteos de un ave prodigiosa rompen las corrientes de aire. Se tratan de los colibríes que como siempre hacen su entrada magistral.
Desde el primer momento se tiene la sensación de estar viviendo en un bosque encantado: "Esta reserva es muy importante por el alto índice de fauna y flora que alberga. Es un corredor biológico", comenta Edward Guarín, administrador de la reserva.
Por eso en ese santuario se trabajan tres ejes fundamentales con el fin de conservar la naturaleza y evitar que se acaben los recursos naturales, se pierdan los ecosistemas y el hábitat de las aves.
Uno de los responsables para que la reserva cumpla esos objetivos es la Fundación Proaves, que aunque adquirió los predios a finales del 2005, solo desde el 2006 la estableció como reserva natural.
Pero este lugar también recibe algunos aportes de comunidades internacionales dedicadas a la preservación de la vida silvestre como Nature Conservancy.
Tal vez este sea uno de los motivos por los cuales atrae personas de todas partes, sobre todo extranjeros que llegan al lugar con las más modernas cámaras fotográficas para llevarse a sus países el recuerdo de un lugar que encantaría al más insensible de los humanos.
Guarín dice que en su mayoría vienen de EE.UU, Inglaterra, España y Holanda, y pese a que llegan con un amplio conocimiento del tema, admiten que en esos países la variedad de especies naturales, particularmente de aves, es poca.
Redacción Medellín
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