Jeison Aristizábal, Héroe CNN que ayuda a 530 niños con discapacidad

Jeison Aristizábal, Héroe CNN que ayuda a 530 niños con discapacidad

Aseguraron que solo serviría para embetunar zapatos por su discapacidad, hoy es un ejemplo a seguir.

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Luego de ser seleccionado junto a 10 finalistas, la cadena CNN escogió a Jeison Aristizábal como Héroe, en reconocimiento a su trabajo y empeño por conseguir recursos para ayudar a los niños.

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Imagen tomada de CNN

12 de diciembre 2016 , 10:42 p.m.

Doña María Emilia, su hijo no servirá más que para embetunar zapatos. Cómprele una cajita para embetunar, que se haga en la puerta de la casa y así empieza a practicar”. Esa fue una cruel sentencia de un médico que atendió a Jeison Aristizábal –quien cursa noveno semestre de Derecho en la Universidad Santiago de Cali– cuando era un bebé.

“Fue cruel, pero mi mamá ni mi familia ni yo le hicimos caso”, dice el joven caleño.

Pese a que nació con una parálisis cerebral, además de una displasia, malformación ósea en su cadera, se ha convertido por casi dos décadas en el héroe de 530 niños con discapacidades físicas y cognitivas de bajos recursos de Cali y cuyos padres no pueden financiar sus tratamientos médicos.

Por una gestión titánica para lograr conseguir dinero e igual número de padrinos que cada mes puedan ayudar con algún desembolso a estos pequeños, muchos de ellos de barrios humildes en el oriente caleño, la cadena estadounidense CNN proclamó a Jeison, en una ceremonia en Nueva York, el Héroe del 2016.

Es una distinción que obtuvo entre 10 nominados de todo el continente, uno de los tantos logros y reconocimientos que el caleño ha alcanzado a lo largo de sus 33 años de vida, entre los que se cuentan la Cruz de Caballero que le otorgó el Congreso de la República y el premio especial Portafolio 2016.

Mostrando una amplia sonrisa, como suele hacerlo, Jeison se refiere a la anécdota sobre aquel neurólogo para afirmar que no hay barreras para hacer realidad los sueños.

Ese médico era un neurólogo que su madre, María Emilia Aristizábal, consultó cuando Jeison tenía año y medio, pues ella quería entender si podía gatear o caminar.

Jeison no podía dar ni un solo paso. Tenía que arrastrarse y hablaba con dificultad, soportando en esos primeros años de su infancia las burlas de otros niños que creían que tenía algún retraso mental.

“Pensaban que yo estaba borracho por la manera como hablaba”. Su vida siempre ha transcurrido en las calles del barrio Ricardo Balcázar, un sector modesto en el oriente de la capital vallecaucana.

Jeison explica que la parálisis en su cerebro se debió a que llegó a este mundo sin oxígeno. Su nacimiento fue con la ayuda de una partera quien, quizás, pensó que lo mejor para salvarle la vida y la de su mamá, era tirarlo de sus piernas porque en el vientre venía de pie.

“El problema –cuenta Jeison– siempre ha sido motriz, pero hay niños que fueron iguales de crueles a ese médico que dijo que yo solo serviría para embetunar zapatos y les demostré que no es así, porque yo me empeñé en caminar, en ser independiente”.

Jeison reconoce que su madre fue vital en esta superación y ella lo acompañó a la entrega del premio de CNN.

“Estamos felices por este reconocimiento que es para los niños. La razón de vida de Jeison. Estamos felices. Es una dicha que es infinita”, repite la señora.

“Mi mamá, mi motor”, comenta Jeison.

Y reconoce el apoyo de su padre adoptivo y de sus cuatro hermanos que creyeron en él para que iniciara sus estudios en un colegio para niños sin ninguna discapacidad.

“Casi no me lo aceptan –anota la madre–. Al comienzo fue una lucha, pero Jeison entró a un colegio común y corriente”.

“Una psicóloga le dijo a mi mamá que tenía dos opciones, una matricularme en un colegio para niños sin discapacidad o estudiar con niños que la tuvieran”, añadió quien para muchos es un milagro desde que hace 15 años decidió convertir primero el garaje, el comedor y la sala de su casa, en el barrio Ricardo Balcázar, en la esperanza de recuperación de esos cientos de pequeños con limitaciones físicas.

Luego ese sueño por ayudar a estos menores se volvió la Asociación de Discapacitados del Valle (Asodisvalle), buscando la manera de expandir la fundación. “Es duro para un padre que le digan que su hijo no va a servir para nada en la vida. Pero yo les digo que no es así. No importan las limitaciones”, dice Jeison.

“Sí se puede soñar, sí se puede cumplir los sueños. Cuando las familias tienen un niño con una discapacidad piensan que no será capaz de mucho. Pero tenemos que cambiar completamente esa idea. Tenemos que decirles a estas familias que su hijo puede tener una discapacidad, pero eso no significa que no tiene talentos que le permitan tener éxito en la vida”, así explicó Jeison en una entrevista para CNN.

La vida siguió para Jeison hasta que a los 8 años superó la primera de las metas que se había trazado, y que lo llenó de gran emoción y optimismo para continuar avanzando. “Fui realmente feliz cuando aprendí a montar bicicleta. Me caía muchísimas veces. Era lógico. Me habían hecho muchas cirugías en las piernas, dolorosas porque me ponían clavos”, dijo Jeison.

Pero después de tanto caer, aprendió a levantarse y a mantener el equilibrio. “Fue para mí el momento en el que sentí que podía moverme y valerme por mí mismo”. Así que en cicla iba a las calles vecinas del Ricardo Balcázar y a su colegio, la institución educativa pública Humberto Jordán Mazuera, en el mismo sector. Allí Jeison, siendo un adolescente, empezó a destacarse como personero y líder estudiantil que gestionaba ayuda para niños que no tenían zapatos. Era el 2002, cuando Jeison empezó una campaña con el periódico EL TIEMPO por esos menores del Humberto Jordán Mazuera, que intercambiaban los tenis a la hora de educación física, hecho que recordaba aquella película iraní Los niños del cielo, en la que dos menores rotan su calzado para asistir a clases.

“Fue una gestión que se trabajó con el periódico para que se empezara a crear un banco de zapatos”. Y así lo hizo. En su misma vivienda donde está la fundación Asodisvalle funcionó este peculiar banco que en el 2007 ya había entregado unos 5.000 pares. Asimismo, Jeison ha realizado campañas para ampliar la sede de Asodisvalle.

Desde afuera parece una vivienda pequeña, pero al ingresar salen al paso corredores que se unen desde el interior con otras cuatro casas en la misma manzana que ha logrado, en gran parte, por medio de donaciones. Allí funcionan salones para niños en etapa de párvulos y con severas discapacidades.

Otra área es la de terapias donde desde el 2006 laboran estudiantes de Fisioterapia de la Escuela Nacional del Deporte, a manera de prácticas. Pero la mayoría de los salones corresponden a uno de los principales logros de este futuro abogado: el colegio Porfirio Barba Jacob, un establecimiento educativo privado, de primero a quinto de primaria que una comunidad religiosa, a través del sacerdote Óscar de la Vega, le donó a Jeison. Allí estudian 100 de los 530 niños con discapacidad y 93 más que no tienen ninguna limitación.

Por ellos también lucha para que cada año no les quiten sus raciones escolares. “En los últimos años, los papás y yo hemos tenido que acudir a tutelas para reclamar lo que los niños tienen por derecho”.

En esa trayectoria también aparece una campaña al Concejo de Cali, en el 2003, “para cambiar unas leyes y ayudar a personas con discapacidad. Hicimos la campaña ‘Jeison, ladrón de corazones’. Sacamos 2.700 votos, no alcanzamos a llegar, pero aquí seguimos haciendo muchas cosas por las personas con discapacidad, en especial, por los niños”.

“Es admirable la capacidad de Jeison Aristizábal de salir adelante. Es sobresaliente”, dice el alcalde de Cali, Maurice Armitage.

En la actualidad, Jeison ofrece la conferencia ‘Tres secretos para ser feliz’ a entidades que lo han invitado por diferentes ciudades del país y algunas de Suramérica.

“Esos tres secretos son agradecer, dar y soñar. Siempre hay que agradecer a Dios y a las personas que hacen posibles esos sueños. Dar lo mejor de nosotros mismos a quienes lo necesitan y soñar, siempre soñar porque así hay esperanza de seguir adelante y de que todo es posible contra vaticinios que te pueden cortar las alas”, dice este héroe.

Jeison se desplaza aún por el barrio Ricardo Balcázar en su inseparable bicicleta, la que lo hizo feliz, pero también ha aprendido a conducir un carro. Quienes lo conocen lo ven siempre como el mismo joven sonriente, nada arrogante y calmado, ese que de niño y adolescente empezó a luchar por los más desfavorecidos, como los pequeños con discapacidades, entre ellas, la parálisis cerebral, similar a la suya que lo hace caminar y hablar lento.

“Dios te pague”, dice al despedirse. Por el teléfono se le escucha la emoción de hablar desde Nueva York, la Capital del Mundo, donde trascendió su labor por ser el Héroe CNN del 2016, ese ángel de las personas con discapacidad, como lo califican algunos allegados.

Otros seguidores lo consideran un milagro porque pese a que nació con parálisis cerebral por falta de oxígeno demostró que sí podía ser mucho más que un lustrabotas.

CAROLINA BOHÓRQUEZ
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO

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