El histórico día cuando un planeta fue llamado Medellín

El histórico día cuando un planeta fue llamado Medellín

Fue descubierto hace 13 años por científicos de la Universidad de Antioquia.

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Medellín mide 250 metros de diámetro.

Foto:

Archivo particular

03 de noviembre 2016 , 08:23 a.m.

El 366272 Medellín quedará en la historia de la ciencia para siempre, luego de que ayer científicos de la Universidad de Antioquia bautizaran con ese nombre a un planeta menor que descubrieron en el 2003.

El nombramiento, que se hizo ayer en la noche, es el punto final de un gran logro para el profesor Ignacio Ferrín y el estudiante Carlos Leal, quienes emprendieron este camino durante la realización del trabajo de un trabajo de grado.

El nombre es un homenaje a la ciudad y es un honor para los científicos, por ser propio de la cultura colombiana. Además, según Ferrín, ya hay uno que lleva el nombre de Bogotá.

Este es el tercer planeta menor descubierto por científicos colombianos y el segundo de investigadores de la U. de A. El 366272 Medellín fue hallado en el Cinturón Principal del Sistema Solar, entre las órbitas de Marte y Júpiter.

La razón por la cual el asteroide fue bautizado 13 años después de su descubrimiento radica en que la Unión Astronómica Internacional (UAI) exige que este le dé dos vueltas al sistema solar, de modo que la órbita se determine con exactitud y el objeto no se pierda en la grandeza del universo. Cada vuelta tarda seis años, así lo explicó Ignacio Ferrín, profesor titular del Instituto de Física de la Facultad de Ciencia Exactas y Naturales de la Universidad de Antioquia.

Y es que el proceso para hallar este nuevo planeta menor no fue nada sencillo. Durante seis meses de trabajo, de marzo a septiembre del 2003, Ferrín, Leal y otros investigadores, aplicaron procedimientos matemáticos, verificaron, predijeron y tomaron casi 9.000 fotografías con el telescopio, para luego procesarlas y encontrar objetos significativos solo en nueve de ellas.

Lo demás eran defectos, estrellas reales sin movimiento u objetos ya conocidos. Encontrar un planeta menor diferente cuesta trabajo.

“Es que cuando uno descubre un objeto debe indicar el año, el día, la hora y la posición en el cielo. Luego se busca en un listado gigantesco que hay en Estados Unidos y se busca si los números coinciden con algo ya descubierto, típicamente coinciden, pero en esa ocasión no coincidió y cuando nos avisaron, supimos que teníamos un nuevo hallazgo”, relató el profesor.

Tras cumplir con este elemento y las dos vueltas que tardaron 12 años, hoy la ciencia colombiana está de fiesta. Sobre el bautizo, la UAI no permite que sea usados nombres de políticos, militares (a menos que hayan muerto hace 100 años) ni tampoco los de las mascotas, por ejemplo. Debe tener sentido y ser significativo, ya sea el nombre del descubridor, una personalidad, un lugar o un evento determinado.

Según el profesor de la Universidad de Antioquia, además de los ocho planetas, de Mercurio hasta Neptuno, porque Plutón fue bajado a la categoría de menor, hay más de 700.000 objetos que le están dando la vuelta al sol y que son el residuo de la formación del sistema solar, el cual está poblado por cientos de miles de objetos de todos los tamaños, los planetas pueden ser de hasta 100.000 kilómetros y los objetos menores van desde 4 metros hasta 500 kilómetros.

Después de este gran logro, los científicos de la U. de A. seguirán investigando el universo y explorando sus maravillas, pese a que no cuentan en el país con un telescopio profesional que se los permita y tengan que trabajar con los de Argentina, Brasil, Bolivia y Venezuela.

“Colombia no tiene capacidad tecnológica para estos avances de la Astronomía, le hacemos una invitación al Gobierno y los benefactores para que donen un telescopio al país y podamos hacer los descubrimientos aquí mismo”, sostuvo el profesor.

Añadió que el costo de un telescopio sería similar al de un puente. Si logran conseguirlo, deben elegir el lugar ideal para ubicarlo, distintos estudios han ubicado como posibles el Desierto de La Tatacoa (Huila), el Páramo de Tolima y la Sierra Nevada de Santa Marta.

La decisión también debe basarse en otros factores, como la existencia de carreteras de acceso o universidades cercanas. En todo caso, ese sería el regalo más maravilloso para los científicos colombianos.

HEIDI TAMAYO ORTIZ
Corresponsal de EL TIEMPO

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