Para algunos niños, el sol no sale siempre

Para algunos niños, el sol no sale siempre

Orfaley Ortiz presentará la novela 'Ese día no salió el sol' el próximo 1 de septiembre en Eafit.

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En su primera publicación habló más la sicóloga, en esta se vincula la sicóloga con la escritora, dice que hay más claridad.

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Mateo García

26 de agosto 2016 , 12:18 p.m.

Los cuentos y las historias que Orfaley le contaba a sus hijos antes de dormir, se convirtieron en historias que salieron de la habitación y llegaron a otras personas.

En parte, la maternidad ayudó a despertar esa pasión literaria que había estado presente durante años, pero que no siempre fue muy clara.

La próxima semana Orfaley Ortiz presentará la novela juvenil Ese día no salió el sol, que cuenta la vida de Miguel, un joven que perdió a su padre y se convirtió en el hombre de la casa.

La escritora, que además es sicóloga y docente, empezó su carrera literaria hace unos diez años, cuando comenzó a publicar. Sin embargo, como todos los que se dedican a ese oficio, escribió cosas que se quedaron en el olvido mucho antes de la primera publicación.

Su relación con la escritura estuvo presente desde que era adolescente, cuando se dejó influenciar literariamente por obras con las que se identificaba.

“Cuando uno es adolescente le gustan libros que tienen que ver con lo que está viviendo en el momento”, contó.
Entró a estudiar a la Sicología en la Universidad de Antioquia y la parte literaria se adormeció un poco. Ella se dedicó más a la parte académica.

Sin embargo, cuando se convirtió en madre, los cuentos que leía a sus hijos y los que ella les contaba, que salían de su imaginación, la hicieron acercar a la creación literaria.

“De hecho, varios de los cuentos que he escrito son historias que les contaba a mis hijos antes de dormir. Después mi esposo me escuchaba algunas veces y me decía “esas historias que les contás, escribílas”, y muchas las olvidé, pero permanecieron algunas”, recordó Orfaley.

Por esto decidió entrar al Taller de Escritores de la Biblioteca Pública Piloto, a cargo de Jairo Morales.Estando en el taller escribió varios cuentos que fueron publicados. Además, esta fue la oportunidad para comenzar a publicar con una editorial.

La editorial Libros y Libros, de Bogotá, hizo una convocatoria para trabajos de literatura infantil y juvenil, y ella se le midió. Organizó algunos materiales que tenía, los presentó, y fueron aceptados.

“Ahí empiezo una escritura que no tenía en ese momento, que era la línea infantil y juvenil, empiezo a presentar trabajos casi cada año, y ya voy en la sexta publicación en esa línea”, dijo la escritora.

Esta nueva publicación es Ese día no salió el sol. Se podría afirmar que la novela nació hace más de diez años, cuando trabajaba como sicóloga en una fundación que atendía a personas afectadas por la violencia y tenía como intención aportar a la elaboración del duelo por pérdidas violentas. Estando allí trabajó con jóvenes y niños, y evidenció cómo era la transformación de su mundo luego de una pérdida violenta. En la fundación hizo parte de una investigación que nunca terminó, pero en 2009 culminó su trabajo y todas las historias que conoció, quedaron rondando en su cabeza.

“Quedó la idea de terminar la investigación, me rondaban historias y personajes muy puntuales. En algún momento dije que tal vez no iba a hacer la investigación y se me ocurrió hacer literatura”, afirmó la escritora.

Así nació la novela, que cuenta la realidad de muchos niños y jóvenes que pierden un familiar, en este caso la figura del padre.

“Quería una obra que explorara todo ese dolor de la pérdida de los niños, pero también una obra que permitiera pensar que hay una construcción, que también hay una salida”, explicó la autora.

Miguel, el protagonista, no es un personaje real, pero recoge voces y vivencias de todos los niños que conoció durante su labor en la fundación.

Se habla mucho de que la misión de la literatura infantil y juvenil es orientar y educar, pero para Orfaley aquí hay una discusión, pues afirmó que más que esa intención educadora, “lo que debe primar es un deseo de comunicarse con los niños. Para mí eso es muy importante, pero de comunicarse a partir de que uno entienda la lógica de su mundo y no desde la lógica del adulto”.

Ese día no salió el sol tiene muchos valores, pero también carga rabia, la rabia un niño que tiene que trabajar, que es responsable, pero no deja de ser más que un niño.

MATEO GARCÍA
Para EL TIEMPO
Medellín

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