La paisa que enseña a madres a invertir en Wall Street

La paisa que enseña a madres a invertir en Wall Street

La idea es que mujeres entiendan que invertir en la bolsa de Nueva York no es solo para millonarios

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Verónica Prieto tiene 29 años y con su empresa educativa ayuda a muchas mujeres a invertir inteligentemente en la bolsa más importante del mundo.

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Jaiver Nieto Álvarez/EL TIEMPO

05 de diciembre 2016 , 02:42 a.m.

Trabajaba tantas horas al día detrás de un escritorio, que nunca veía el sol, no tenía tiempo para su familia. Así pasó nueve años de su vida hasta que nació Sebastián, su hijo.

Después de su licencia de maternidad, Macarena Jiménez, quien vive en Santiago de Chile, no quiso volver a su empresa, pero dependía de su salario. Entonces, conoció Inversoras, institución, creada por una paisa, que le enseña a las mujeres, la mayoría madres cabeza de hogar, a transar en la bolsa de Nueva York (NYSE).

“Desde hace seis meses Inversoras me cambió la vida, ahora tengo independencia económica y más tiempo para mi bebé. Un día iba con mi hijo en el metro para una cita médica, desde allí usé la aplicación, cerré una posición y gané 300 dólares”, dice.

La institución, con más de 150 estudiantes en ocho países de América, les cambia el chip a las mujeres, les cuenta que invertir en Wall Street no es solo para hombres ni millonarios, que no tienen que viajar hasta los Estados Unidos ni saber inglés.

Inversoras nació en Santiago de Chile pero su creadora es Verónica Prieto, quien hace menos de un mes regresó a Medellín– su ciudad natal– para enseñarles a las mujeres a invertir en la bolsa de valores más importante del mundo.

Verónica afirma que en 16 semanas su equipo de trabajo le puede dar bases a una persona para transar instrumentos financieros en NYSE a través de un programa online en el que aprenden a ganar utilidades del 3 por ciento y el 5 por ciento mensuales.

Ese es el promedio normal, pero Macarena muestra que en un mes ganó el 44 por ciento. “Empecé con 3.000 dólares, invertí en la compañía Apple y en el primer mes gané 1.328 dólares, incluyendo las pérdidas”, resalta.

No es secreto que en la bolsa se gana y se pierde, pero Macarena asegura que los resultados son positivos, aún más si el inversionista dedica tiempo para analizar la rentabilidad de las compañías en la que busca invertir cada mes.

Escuela para familias

La madre de Verónica fue la líder del hogar desde que su esposo murió, cuando su hija tenía apenas 3 años, entonces para que su pequeña fuera autónoma, le enseñó en su adolescencia a invertir. Por ello, la hoy empresaria, decidió compartir esa pedagogía con otras personas.

“Con la bolsa, una cosa que parece tan fría, tan cuadrada estamos construyendo hogares. Esa es la razón para que yo amara esto. La inversión hace que las familias no estén separadas y que tengan control de las finanzas”, dice.

La joven empezó enseñándole a invertir a sus amigos y hace tres años creó la empresa. Decidió llegarle a las mujeres por su historia y porque según ella, son buenas inversionistas, aunque se crea que es cosa de hombres.

Muestra que no es el tipo de traje, alguien lo hacer empijamada en su casa si quiere. “El miedo en muchas cosas nos juega en contra, pero en las inversiones a favor. Cuando tomamos una decisión pensamos y lo meditamos muchas veces antes, mientras que los hombres son más impulsivos, ellos no analizan los riesgos”, asegura.

La experta afirma que la educación financiera en Latinoamérica es precaria y aún más en Colombia, por lo que parte de su trabajo es transformar eso. “Llegar con mi empresa a mi país es todo un desafío, el tema es muy desconocido”, dice.

Verónica cuenta que la idea de enseñar a invertir es porque si alguien transa en la bolsa sin saber nada se choca, a la vez que afirma que no se trata de dinero fácil, es plata rápida, pero que requiere un esfuerzo y trabajo.

“La idea no es perder sino ganar. Hay que establecer políticas de riesgo, no poner todos los huevos en la misma canasta ni una posición al mes, si alguien pone 10, de pronto cuatro no funcionan, pero seis sí”, añade.

Inversoras no tiene nada que ver con el dinero, simplemente da las bases y enseña a manejar la plataforma de la bolsa de Nueva York para que las personas abran una cuenta de inversión y hagan sus operaciones.

Además, explica que para arrancar no hay mínimos de inversión, alguien puede partir con un dólar o con un millón de dólares. Su recomendación es empezar con 2.000 dólares porque la ganancia en la bolsa es por porcentaje. Si una persona invierte 20 dólares y ganas el 10 por ciento es muy poco para todo el esfuerzo, así gane más del 40 por ciento, sigue siendo muy poco.

Para la empresaria la bolsa no es física cuántica ni magia, pero las personas tienen que esforzarse. Ella es la muestra de eso: no estudió Economía ni Finanzas, es diseñadora de modas, aprendió practicando y arriesgándose.

Ella asegura que las pérdidas son parte del trabajo controlado y que la plataforma de la bolsa tiene una herramienta en la que todos los movimientos son reales, menos el dinero. Esta le permite a los novatos practicar, antes de comprar acciones de una compaña.

“La responsabilidad de la bolsa es proveerte una plataforma tecnológica para hacer tus operaciones, nunca te van a decir en qué invertir, ellos solo son el proveedor, pero si alguien tiene una estructura en tiempos y trabajo, puede convertir su inversión en su sueldo”, asegura Verónica.

Macarena da testimonio de ello, cuenta que trabaja cuatro horas diarias, tiempo que usa en estudiar compañías como Apple, Google y Facebook, acordes con la tecnología, que es lo que más le apasiona.

Los riesgos están, acepta Verónica. “La economía es cíclica. Hay guerra la bolsa cae, un desastre natural, afecta a la bolsa. Esas cosas pasan. Uno no va a pensar que todo siempre va a ser genial”, dice.

Sin embargo, explica que cuando la bolsa cae también se puede ganar. “En el 2008, la crisis económica de ‘subprime’ afectó el mundo y después de terminar había el doble de millonarios en el mundo, el que tiene conocimiento en vez de retirar todo su dinero, aprovecha y compra acciones muy baratas. Un ejemplo real fue la marca de carros Ford, cada acción llegó a valer tres dólares, al cabo de tres años estaba valiendo 10”, concluye.

Macarena espera pagarle la universidad a su hijo con las inversiones que realiza en empresas como Apple, la que le dio la suerte en el primer mes.

DEICY JOHANA PAREJA M.
Redactora de EL TIEMPO

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