Obras de Bienales de Coltejer se exponen de nuevo luego de 50 años

Obras de Bienales de Coltejer se exponen de nuevo luego de 50 años

Las 38 piezas históricas ya hacen parte de las muestras permanentes del Museo de Antioquia.

Bienales Museo de Antioquia

En su momento, las obras expuestas determinaron la ruta para nuevos artistas locales.

Foto:

Cortesía Museo de Antioquia

12 de junio 2018 , 06:58 a.m.

Apenas terminaba la década de los 60 y Medellín vivía tiempos decisivos en la consolidación de sus vanguardias artísticas. Las Bienales de Arte de Coltejer trajeron muestras del arte cinético inéditas para la época, así como obras que familiarizaban de a poco a los espectadores locales con el op art. Fueron tres ediciones: una en 1968, otra en 1970 y la última en 1972. Se expusieron 1.100 obras de artistas nacionales e internacionales.

La iniciativa hizo parte del interés de la textilera por apoyar el arte y fue liderada por Leonel Estrada, considerado uno de los principales gestores culturales de la ciudad. La primera bienal se llevó a cabo en la capital antioqueña a la par de la inauguración de la de Sao Paulo, mientras en Latinoamérica se marcaba un hito con la convergencia de formatos, técnicas y expresiones artísticas.

Los premios de adquisición que se otorgaron en cada bienal, le dieron a la empresa Coltejer la posibilidad de conservar grandes obras, que hoy, después de 50 años sin exhibición, vuelven a revelarse ante los ojos de los visitantes del Museo de Antioquia, pues el interés de volverlas a mostrar es compartido. En 2012 el museo ofreció una exposición temporal con algunas de las piezas, también pertenecieron a una sala permanente que estuvo abierta en la Casa del Encuentro entre 2014 y 2018, pero el valor de ellas, según Carolina Chacón, curadora adjunta del espacio, hizo que fuera necesario dedicarles otra sala permanente en el edificio principal.

‘Promesas de la modernidad’, así es como quisieron llamar el área, que reúne manifestaciones de la segunda mitad del siglo XX y cuyo recorrido incluye un análisis por aquella temporalidad, en la que el arte local vivía una pugna con un cruce de corrientes impulsadas por el deseo de modernizar la manera de hacer arte en Colombia, trayendo también de afuera ideas y formas de expresión que se salían de la regla.

La exposición incluye los primeros lugares de cada bienal, en una fusión de pinturas, piezas de arte óptico, esculturas y arte sonoro. Son 38 piezas, cada una más vanguardista que la otra. La cámara del amor, del artista colombiano Luis Caballero es el premio más importante de la primera bienal, que estuvo enfocada en el formato pictórico, y es también una de las obras más emblemáticas.

Alejandro Obregón, Antonio Samudio, Dora Ramírez, Édgar Negret, Fernando de Szyszlo, Ómar Rayo, Saturnino Ramírez, Santiago Cárdenas, Juan Genovés y Antonio Fernández Muro son solo algunos de los artistas que se hacen presentes en la sala y en la experiencia del visitante.

El paso del tiempo y la materialidad de las obras, hicieron que para la muestra que hoy se exhibe hayan sido necesarios procesos de restauración que se dieron en distintas etapas.

Chacón señaló que la obra que más esfuerzos de restauración exigió (unos tres años) fue la Maraña paramuna de la artista colombiana Olga de Amaral, uno de los primeros premios en la tercera bienal de Coltejer. “Es un gran telar, que por sus condiciones era una pieza mucho más complicada. El telar se está exhibiendo por primera vez desde la bienal”, dijo. Además, se realizaron procesos de caracterización e inventario de las obras, según las técnicas, los materiales, los artistas y el orden cronológico en el que se expusieron.

Ni siquiera tenemos todavía reconstruidos los guiones de las exposiciones. Es decir, sabemos cuántas, pero no sabemos cuáles obras participaron en cada una de las bienales

Sobre el valor artístico e histórico de la exposición de estas obras recuperadas, puede decirse que aunque las piezas estén, quizás, en la mente de algunas personas contemporáneas a las bienales, son también muestras desconocidas para las nuevas generaciones, quienes no necesariamente perciben el contexto vanguardista, pero sí valoren la intencionalidad y el talento de los artistas.

Pero además, la iniciativa permite alimentar la investigación alrededor de aquellos hechos trascendentales ocurridos durante el siglo pasado. Desde el Museo de Antioquia aseguraron que aunque muchos conocen de la existencia de las bienales, se ha producido poco conocimiento sobre lo que allí se expuso y la manera como aquellas piezas repercutieron en el arte local, nacional, latinoamericano.

“Ni siquiera tenemos todavía reconstruidos los guiones de las exposiciones. Es decir, sabemos cuántas, pero no sabemos cuáles obras participaron en cada una de las bienales”, expresó la curadora.

El espectador puede concebir su paso por la sala como un tránsito por una de las etapas doradas del arte local, encontrándose a su paso con obras convencionales y también con otras más disrruptivas.


Valentina Vogt
Para EL TIEMPO
valalb@eltiempo.com
@ValentinaVogt

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