Murió 'pilo' que quería estudiar por un mejor Chocó

Murió 'pilo' que quería estudiar por un mejor Chocó

El joven había comenzado su carrera de Economía en los Andes. Falleció en un accidente de tránsito.

‘Pilo’ que murió es ejemplo para la juventud

Miguel A. Rodríguez murió en un accidente.

Foto:

Cortesía

01 de agosto 2017 , 10:11 a.m.

Cuando Miguel Alejandro Rodríguez partió desde el barrio Los Castillos, en Quibdó, Chocó, hacia Bogotá, todos sus conocidos y familiares se sentían orgullosos.

Tenía 16 años y su rumbo era la Universidad de los Andes, donde fue admitido para estudiar Economía, como uno de los beneficiarios del programa Ser Pilo Paga.

Acababa de graduarse y salía de su tierra natal como el mejor bachiller del departamento en el 2015.

Hoy, la situación es desgarradora para su madre, Dary Barajas, quien piensa que su hijo debe ser un ejemplo para la juventud de Colombia.

Miguel, con 18 años de edad, perdió la vida el pasado miércoles en un accidente de tránsito en la vía Medellín-Quibdó, a la altura del municipio de El Carmen de Atrato. Con él iban tres de sus primas, todas universitarias, y solo una sobrevivió a la tragedia provocada por la caída a un abismo a 120 metros.

Paradójicamente, sus sueños se apagaron en la vía que tanto había criticado, por las precarias condiciones en la que está. Hoy, se investiga si el mal estado de la vía pudo haber sido una de las causas del accidente.Su legado permanece en el corazón de quienes lo conocieron y, una vez más, lo despidieron con honores en la universidad que lo acogió los últimos tres semestres.

“A Miguel le gustaba mucho ayudar a las personas, era dado a hacer campañas cuando sucedían tragedias, siempre estaba pendiente de las personas que lo necesitaban. Le gustaban los idiomas, manejaba muy bien el inglés, estaba estudiando portugués e italiano”, cuenta su madre. Miguel, un apasionado del fútbol, quería salir del país a conocer nuevas culturas y soñaba con hacer un doctorado en la Universidad de Harvard (EE. UU.), para poner sus conocimientos al servicio del Chocó. Ya en Bogotá, Miguel era imparable. Además de obtener muy buenas calificaciones, estaba en un semillero de investigación relacionado con el Pacífico.

Allí manifestaba sus ideas acerca del progreso del Chocó, convencido de que lo más importante era llevarles educación a todos los habitantes de su departamento e implementar otros modelos económicos.

“Miguel soñaba con un Pacífico diferente. Se truncó el sueño de un chico que quería aportarle a esta región. Lo único que nos queda, a los que tuvimos la oportunidad de tenerlo al lado, es seguir el sueño de él, así no esté entre nosotros”, concluyó su madre.

Miguel soñaba con un Pacífico diferente. Se truncó el sueño de un chico que quería aportarle a esta región

Los sueños truncados de Miguel son el impulso que tienen sus padres, su hermana y sus amigos para trabajar por las ambiciosas metas que tenía. Desde preescolar hasta undécimo, obtuvo el primer lugar en el colegio. Su madre siempre tuvo que pararse en frente de otros padres, para recibir aplausos por los logros de su pequeño, quien terminó la primaria en la institución educativa Antonio María Claret.

“A Miguel le gustaba mucho el fútbol. Era muy buen estudiante. Siempre se juntaba con amigos mayores que él y nos quedábamos impresionados con la forma cómo se expresaba sobre temas de actualidad y política”, de Freddy Abadía, uno de sus mejores amigos, seis años mayor que él recordó el joven, que también fue el mejor bachiller en el 2009.

Fue él quien le recomendó a Miguel que estudiara en la Universidad de Los Andes y no en la Eafit de Medellín, que era la opción que tenía en mente cuando supo que entró a la lista de Ser Pilo Paga.

Soñaba con un Pacífico diferente

Miguel sentía gran orgullo por su departamento. Por eso, en algunas ocasiones invitó a sus amigos de Bogotá para que lo conocieran. Y, el año pasado, cuando las inundaciones afectaron varias zonas del Chocó, él lideró una campaña para recolectar víveres, ropa, elementos de aseo y otros objetos que les enviaron a los damnificados en un camión desde Bogotá.

Siempre pensó que lo más importante era llevarles educación a todos los habitantes e implementar otros modelos económicos. Quería contribuir. Por eso, en sus vacaciones, iba a su tierra para capacitar a otros jóvenes que estaban próximos a presentar las Pruebas Saber. Quería que más estudiantes chocoanos ingresaran a Ser Pilo Paga.

Este mes, Miguel empezaría cuarto semestre de Economía. El día de la tragedia, se dirigía hacia Medellín para pasar los últimos días de vacaciones con su hermana y su padre. Salía de Quibdó, donde estuvo capacitando a los jóvenes y pasó un tiempo con su madre y amigos.


HEIDI TAMAYO ORTIZ
Redactora de EL TIEMPO
heitam@eltiempo.com

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