Mujeres y niños aún son principales víctimas de violencia en el hogar

Mujeres y niños aún son principales víctimas de violencia en el hogar

Con corte al 1° de octubre, Belén es la comuna con más casos (473), seguida de San Javier (455).

Violencia intrafamiliar

Foto referencial de violencia intrafamiliar.

Foto:

123rf

25 de octubre 2017 , 07:15 a.m.

Cinco impactos de bala en la cara, el cuello, el cráneo y las manos casi acaban con la vida de una joven de 24 años, el pasado 25 de mayo, en el barrio Robledo Aures (comuna 7), de acuerdo con datos de la Fiscalía General de la Nación.

La víctima, que se encontraba en una vivienda, recibió los primeros disparos a través de una ventana, pero luego el agresor ingresó para terminar el ataque. Tras dos meses en cuidados intensivos, ella les relató a las autoridades que el presunto responsable era su compañero sentimental, quien luego del atentado no regresó al barrio.

Por la supuesta responsabilidad en estos hechos, el hombre fue capturado y cobijado con medida de aseguramiento en una cárcel. No se allanó a los cargos por el delito de tentativa de feminicidio agravado.

Según el ente acusador, “durante las audiencias preliminares de legalización de captura, imputación de cargos y solicitud de medida de aseguramiento, el presunto agresor estuvo acompañado de la víctima, quien cambió su versión inicial de los hechos en una declaración juramentada”.

Este es solo un ejemplo de violencia intrafamiliar en Medellín. Las cifras revelan que las mujeres y los niños siguen siendo los más afectados. El reporte del Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia (SISC), de la Secretaría de Seguridad, indica que con corte al primero de octubre de este año, se han registrado 5.624 casos de violencia en el hogar, de los cuales el 76 por ciento corresponde a mujeres y el 24 por ciento a hombres.

Sin embargo, si se miran en detalle las edades, el 36 por ciento corresponde a menores de edad, el 53 por ciento a mujeres, el 9 por ciento a hombres y del resto no se tiene dato.

De acuerdo con el más reciente informe de la Corporación Vamos Mujer y la Corporación para la Vida Mujeres que Crean, la pareja es una de las relaciones interpersonales en las que ocurre mayor victimización femenina y, si no se atiende a tiempo, puede desembocar en un feminicidio.

El XV informe sobre la situación de violación de los derechos de las mujeres 2016, develó que, “en general, la cifra de violencia intrafamiliar contra las mujeres en 2016, como en 2015, supera por más de cinco veces los casos presentados contra los hombres. Esta se constituye en una razón determinante para comprender este tipo de violencia como un hecho de género”.

La directora de Vamos Mujer, Patricia Luli, explicó que aunque la violencia intrafamiliar puede manifestarse verbal, física, económica, sicológica y sexual, la naturalización que hay de esta lleva a que las personas solo se percaten de que hay agresión cuando llega a niveles físicos. “Pero cada vez pasamos más desapercibidos el insulto, el desprecio, el tratar todo el tiempo mal a un niño o a la mamá”, añadió la experta.

Además, aseguró que en muchos de los casos que han conocido desde el trabajo que realizan con las mujeres, se dieron cuenta de que ellas logran cortar más fácil las relaciones de violencia cuando los agredidos son sus hijos. Sin embargo, sigue siendo difícil en ocasiones que las mujeres identifiquen que se está cometiendo una agresión en el entorno familiar.

A la problemática se le adjudica una causa histórica que no ha podido resolverse pese al paso de los años: aún existen imaginarios sobre los roles que deben cumplir hombres y mujeres.

Cada vez pasamos más desapercibidos el insulto, el desprecio, el tratar todo el tiempo mal a un niño o a la mamá

Siguen ideas patriarcales

Para estas últimas, se mantienen creencias de que deben ser abnegadas, sumisas y cuidadoras del hogar. Esto puede llevar a que las formas de relacionarse se asocien con ejercicios de opresión, comprensiones erróneas del amor romántico, así como los vínculos económicos y patrimoniales que marcan aspectos determinantes en las relaciones familiares y en los vínculos afectivos, indicaron las investigadoras en el informe.

Esta misma perspectiva la tiene Jorge Humberto Botero, comisario de Familia y profesor, quien manifestó que en promedio, el 10 por ciento de la violencia en el hogar ocurre contra los hombres y el resto, contra menores de edad y mujeres, una situación que no es nueva.

Sin embargo, explicó que antes la violencia en el hogar afectaba en un 100 por ciento al género femenino y a los menores de edad. Pero, con base en los casos que el comisario atiende a diario también notó que las mujeres entendieron erróneamente el igualarse al hombre por medio de la violencia, aun cuando los casos siguen siendo minoría y se dan más que todo como mecanismo de protección que como agresión por naturaleza o deseo.

Asimismo, dijo que se mantiene vigente la estadística de que los principales agresores son los padres o los padrastros. “Los niños y niñas son agredidos por igual. Sin embargo, cuando entran a la adolescencia, los niveles son más altos contra las mujeres, pues los hombres adquieren mayor capacidad física para defenderse”, explicó el experto.

Los niños y niñas son agredidos por igual. Sin embargo, cuando entran a la adolescencia, los niveles son más altos contra las mujeres

Es el caso de un hombre, que fue sentenciado a 17 años y 4 meses de prisión, como presunto responsable de tentativa de feminicidio agravado, contra su hijastra de 26 años, a quien atacó con un cuchillo en el rostro, el cuello y las manos. Aunque la joven logró escapar, según la Fiscalía, explicó que el atentado se presentó porque ella se negó a casarse con el padrastro, de 51 años.

Botero puntualizó que los patrones de educación siguen enseñándoles a los niños que cuando crezcan deben ser proveedores, protectores y quienes tomen las decisiones en el hogar.

“Ese hombre crece y cree que lo tiene que hacer como le enseñaron cuando era pequeño. Por eso, la violencia se está dando más como consecuencia de la formación que nos dieron”, agregó el especialista.

La atención debe ir más allá de la orden de protección

De acuerdo con las cifras entregadas por el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia (SISC), de la Secretaría de Seguridad, con corte al primero de octubre de este año, las comunas con mayor incidencia de violencia intrafamiliar son Belén (473), San Javier (455), Robledo (454), Buenos Aires (408), Doce de Octubre (380), Aranjuez (356) y Popular (355).

Al respecto, Patricia Luli aseguró que es necesario que se haga intervención de un tercero, que puede ser la justicia o entidades que brinden apoyo sicosocial.

“ Si se llega al golpe es porque no se pudo resolver la situación de otras maneras. Por eso es tan importante la intervención de la justicia y la terapéutica porque las situaciones de las mujeres y los niños y niñas que viven sostenidamente situaciones de violencia desde insulto, desprecio, hasta el golpe, tiene afectaciones en el cuerpo y la vida que tienen que ser analizadas, sanadas, tratadas”, dijo la experta.

Para ella, también sucede que pese a los esfuerzos que se están haciendo, con programas y leyes, es evidente que la situación no está mejorando.

Con esto coincidió Botero, comisario de Familia y profesor, al argumentar que el Estado no tiene suficientes herramientas para defender a las mujeres que denuncian esta violencia.

A la hora de ser atendidas por las violencias que sufren, las mujeres también están en desventaja, añadió Luli, pues encuentran obstáculos subjetivos, como miedo, vergüenza y culpa, que las llevan a permanecer en el entorno de violencia o a no denunciar.

Cuando lo hacen, muchas veces, los funcionarios no activan las rutas correctamente o las revictimizan y juzgan, según las expertas de ambas corporaciones.

Por ello, expresó el comisario, no solo es importante que tras las denuncias se impartan órdenes de protección por parte de la Policía, que en algunas ocasiones se quedan en el papel, sino que también se debe hacer un trabajo con la agredida y el agresor de modo que se pueda mejorar la situación familiar y no desemboque en más violencia o, incluso, en un homicidio.

En el caso de los niños, siempre se deberá iniciar una ruta para restablecer sus derechos y garantizar su protección. Lo más importante, puntualizó Luli, es hacer caso a las alarmas de violencia, pues “casi todos los feminicidios han tenido rutas anteriores, antes de que sucedieran hubo varias alertas de que eso podía suceder”.

HEIDI TAMAYO ORTIZ
Redactora de EL TIEMPO
Medellín

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