Así serán las nuevas obras de movilidad en Medellín

Así serán las nuevas obras de movilidad en Medellín

La remodelación del transporte público, otro tranvía y el cable El Picacho, entre los proyectos.

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El tranvía de Ayacucho llegó al centro de Medellín con renovación urbana. Este sistema comparte vía con los peatones.

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Jaiver Nieto

29 de agosto 2016 , 09:49 p.m.

La capital antioqueña sigue avanzando en transporte urbano y en modernizar la infraestructura vial. Hace dos décadas, cuando se construyó el metro, se empezaron a conectar los barrios de las laderas con el Centro.

En el 2004 llegó el primer metrocable, el de Santo Domingo Savio. En 12 años se han terminado tres cables, y en este momento, se ejecutan dos: el del 13 de Noviembre y el de La Sierra, que se conectarán con el tranvía de Ayacucho, inaugurado hace casi un año.

El sistema Metro, que mueve 800.000 personas al día, tiene además rutas alimentadoras y metroplús. A la par que éste se amplía, se mejoran vías como las de El Poblado con las 23 obras de valorización, de las cuales, hay 13 finalizadas y cuatro en ejecución.

En la ciudad también se construyó el puente más largo del país, el de la Madre Laura, que mide 786 metros y une el nororiente con el noroccidente.

El desarrollo no se detiene. Medellín traza cinco nuevos proyectos que mejorarán la movilidad, priorizarán el transporte urbano, el peatón y el ciclista, tal y como lo plantea el Plan de Ordenamiento Territorial (POT).

Estas son las nuevas obras que ejecutará la actual administración y cambiarán la cara de Medellín.

La ciudad va por su segundo tranvía, el de la carrera 80
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El tranvía de Ayacucho tuvo una inversión de 700.000 millones de pesos, mientras que el de la 80 costará 2,8 billones de pesos. Foto: Guillermo Ossa/EL TIEMPO.

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El tranvía que regresó a la calle Ayacucho después de 65 años, no solo estará en ese tradicional sector del centroriente de Medellín. El sistema que se integra al metro, a los cables y al metroplús, también rodará en el futuro por la carrera 80 (occidente).

El tren liviano, que se integrará en el norte con la estación Caribe del metro y en el sur con la estación Aguacatala, movilizará en el 2020 a 192.000 pasajeros por día y beneficiará a siete comunas en sus 13,5 kilómetros trazados.

El corredor tranviario de Ayacucho, inaugurado en octubre del año pasado, tuvo una inversión de 700.000 millones de pesos, mientras que el de la 80, costará 2,8 billones de pesos, pues tendrá 11,5 kilómetros más que el actual.

Iván Sarmiento, experto en Movilidad de la Universidad Nacional, afirmó que aunque los tranvías se removieron en el pasado, son sistemas que se piensan para el futuro.

Sarmiento explicó que estos vehículos por ir guiados en un riel ocupan menos carril. Espacio valioso para sembrar un árbol, hacer ciclovías o andenes. Este modo, además, tiene una vida útil de 30 años.

Los tranvías valorizan los sectores por donde circulan, dan mayor valor comercial al corredor y a sus alrededores. “En la medida en que las viviendas y el comercio se valorizan, eso tiene un beneficio para la ciudad”, añadió.

En lo que coincidió el arquitecto y urbanista Juan Carlos García, al explicar que en el caso de la 80, se incentivará el desarrollo de viviendas en altura. “Hoy no es atractivo vivir en un edificio sobre esta carrera por el ruido y la contaminación, de hecho hay pocos edificios, es un terreno plano que se puede aprovechar”.

La razón radica en que el tranvía tiene menor contaminación y ruido porque es una tecnología limpia que opera a tracción eléctrica, no produce emisiones de gases ni dióxido de carbono.

Los planos de este corredor tranviario tienen tres fases: la primera va entre las estaciones Caribe y Floresta del metro; la segunda, desde la estación Floresta hasta la calle 30; y la última, desde la calle 30 hasta la estación Aguacatala.

Este es el proyecto de movilidad bandera del alcalde Federico Gutiérrez. En su Plan de Desarrollo construirá la primera fase.

El cable que acercará dos comunas al Centro
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El cable El Picacho, que tendrá cuatro estaciones, costará 240.000 millones de pesos y moverá 36.800 pasajeros al día. Foto: Jaiver Nieto/EL TIEMPO

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Claudia Pérez no se siente de Medellín. Vive en el barrio El Picacho, una de las laderas más alejadas del noroccidente de la ciudad, A donde aún no llega el sistema masivo de transporte.

Ella camina unas 15 cuadras para tomar un bus e ir hasta el Centro. Si quiere llegar a cualquier municipio del área metropolitana, atraviesa toda la metrópolis y toma hasta tres modos de transporte.

Eso cambiará en el 2018, cuando empiece a operar el metrocable El Picacho, que acercará las laderas del noroccidente al centro de la ciudad. Como ella, 420.0000 habitantes de las comunas Castilla y Doce de Octubre se beneficiarán de este cable que se conectará al sistema Metro.

Precisamente, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, dijo que hoy los habitantes de esas comunas necesitan dos pasajes de bus, o más, para llegar a su destino. “Con El Picacho se conectarán al metro con un solo tiquete. Habrá integración física y tarifaria, van a ahorrar la mitad del dinero y del tiempo, lo que se traduce en calidad de vida”, agregó.

Entre tanto, Juan Camilo Lobo, coordinador técnico del cable El Picacho del Metro, afirmó que el proyecto está en la etapa de diseños y estudio de suelos. Igualmente, avanza en la adquisición de predios, trámites y licencias para iniciar la obra a mediados del próximo año.

El cable costará 240.000 millones de pesos, tendrá 2,8 kilómetros y cuatro estaciones que juntas recibirán a 36.800 pasajeros cada día laboral. El recorrido comenzará en la estación Acevedo del metro, pasará por dos intermedias que formarán centralidades en los barrios y terminará en el sector El Progreso, la parte alta de la montaña, donde será el retorno.

El sistema se conectará con el parque Biblioteca y la Casa de la Cultura del Doce de Octubre. En cada estación habrá toda una renovación urbana, andenes peatonales, corredores comerciales y parques, tal y como pasó con el cable de Santo Domingo Savio (nororiente), que se inauguró en el año 2004.

Daniel Carvalho urbanista y concejal de Medellín, explicó que el metrocable dignifica barrios y llega con una apropiación de parte de los habitantes. Para el experto, los cables de Santo Domingo y la comuna 13 son referentes de esa transformación, que no solo fue urbana sino también en seguridad.

Comienza renovación del transporte público colectivo
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La remodelación del transporte público beneficiará las laderas de la ciudad, donde no llega el transporte masivo. Archivo/EL TIEMPO

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En Medellín, una ciudad donde más de un millón de personas se mueven cada día en transporte público colectivo, comenzó un plan para aumentar esa cifra y lograr que cada vez se use menos el vehículo particular.

Para lograrlo, la Alcaldía renovará los buses incomodos y contaminantes por una flota más atractiva, moderna, rápida, amigable con el medio ambiente, segura y de calidad.

Los nuevos vehículos serán eléctricos y a gas, pasarán por carriles exclusivos, tendrán paradas, frecuencias y horas fijas.

Juan Esteban Martínez, secretario de Movilidad de Medellín, contó que por ello se inició la demarcación de carriles preferenciales en 84 kilómetros, mejoramiento de paraderos de transporte y la unificación de las empresas de buses para que operen de manera articulada.

Con la renovación del transporte público colectivo, en los próximos cinco años 3.000 buses saldrán de circulación y quedarán 400, lo que descongestionará el Centro y las calles de la ciudad.

En los paraderos, al interior de los buses y desde una aplicación móvil, los usuarios podrán encontrar información de horarios, paradas y tiempos de viaje.

A lo que se le suma, que las rutas tendrán integración con el sistema Metro, funcionarán con la tarjeta cívica (recaudo electrónico), llegarán a barrios y corregimientos que hoy no tienen ninguna oferta de transporte masivo.

Tendrán silletería cómoda, Wi-Fi y cámaras de seguridad que serán monitoreadas desde estaciones de Policía.

Los conductores tendrán GPS, aplicaciones que avisen cuando hay obstáculos en la vía y controles para que no se retrasen, no lleven sobrecupo ni se desvíen de la ruta.

El secretario explicó que  los beneficios son: calidad del servicio, reducción en tiempos de viaje, menor contaminación, reducción de accidentalidad y sobretodo, el transporte público mejorará su imagen.

Para el experto en movilidad, Iván Sarmiento, no será suficiente retirar los buses del Centro, también habrá que sacar los carros particulares con alguna restricción, ya sea aumentando cobros en parqueaderos o implementando peajes urbanos.

Peatonalizar el corazón del Centro
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El corredor central de la avenida La Playa será peatonal y se conectará con el corredor cultural del centro de Medellín, con el metro y el tranvía. Archivo/EL TIEMPO

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La tradicional avenida La Playa, una de las zonas más concurridas del centro de Medellín, no solo por transeúntes sino también por vehículos y venteros ambulantes, en el futuro será una de las vías peatonales más atractivas de la capital paisa.

Esa avenida priorizará al peatón y al ciclista y se conectará con el metro, el tranvía, teatros, museos, galerías, restaurantes y bares.

La peatonalización irá desde la avenida Oriental hasta el Teatro Pablo Tobón Uribe y sería en el corredor central de esas vías, rodeado de jardines y alta iluminación. El proyecto incluye además ciclovías, biciparqueaderos y amplios andenes que se conectarán con el corredor cultural del Centro.

Por los carriles laterales transitarían los residentes del sector, vehículos de bomberos y ambulancias. Lo que hará el corazón de Medellín más turístico, caminable y agradable.

Pilar Velilla, gerente del Centro, dijo que “peatonalizar la avenida La Playa tendrá muchas ventajas: los transeúntes serán privilegiados, mientras que el vehículo particular pasará a segundo plano, disminuirá la contaminación del medio ambiente, reducirá el ruido y será más placentero el recorrido, también, se le dará más espacio a la naturaleza”.

Esa peatonalización, que estaría lista en la administración de Federico Gutiérrez, es necesaria porque esa zona pide un respiro, disminuir la contaminación auditiva y del aire. “Es un asunto que no admite discusión, es necesario reducir el número de vehículos en el Centro, así como la accidentalidad, eso se logra con un sistema compartido de vías más estrechas y andenes más amplios”, agregó la funcionaria.

Velilla además explicó que ese cambio vendrá acompañado de renovación urbana, que podría ser con zonas comerciales, áreas de descanso, jardines y arborización, lugares de encuentro para la Historia, la Cultura y el Arte.

La gerente añadió que La Playa tiene dos características fundamentales: es un corredor histórico y cubre una de las quebradas más importantes de la ciudad, la quebrada Santa Elena.

Por ello, una de las posibilidades es destaparla para que vaya en sintonía con la naturaleza. “Es una deuda de la ciudad, esa quebrada tarde o temprano debe ser descubierta, por otra parte siempre ha sido un corredor verde, así que habría que darle un énfasis a la naturaleza”, recalcó Velilla.

La transformación de ese corredor vendrá con paisajismo y amoblamiento urbano para que sus visitantes descansen y este sea un lugar de encuentro, hoy lo es, pero es de paso.

El nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Medellín, que traza la ruta urbanística de los próximos 15 años, propone que en la avenida La Playa haya más proyectos de vivienda.

Ese plan también propone que se peatonalice la calle Bolívar y el corredor Amador, así como terminar las cuadras que faltan de los pasajes Boyacá, Carabobo y Junín.

El POT dice que algunas por algunas calles del corazón de Medellín solo circularían transeúntes y ciclistas, por otras pasará el transporte público.

Peatonalizar la calzada central de La Playa fue un proyecto aprobado en 1981 por la Junta Directiva de Planeación de la Alcaldía de Medellín, después de más de tres décadas, este sueño será realidad.

Terminación de la avenida Regional Norte, la prioridad
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Después de 30 años será realidad la terminación de la Regional Norte, entre Moravia y Zamora, que estará lista en el 2019. Archivo/EL TIEMPO

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Luego de 30 años será realidad la terminación de la Regional Norte, entre Moravia y Zamora, una vía paralela al río Medellín y pensada para comunicar el valle de Aburrá con el resto del departamento y el país.

La terminación de la Regional Norte fue concebida en el Plan Vial Metropolitano de 1986, aprobado por Medellín y los municipios del valle de Aburrá.

Para hacer realidad la conexión de norte a sur y viceversa, el proyecto se incluyó en el Plan de Desarrollo de Medellín 2016-2019, con una inversión de 349 millones de pesos, de los cuales, el Área Metropolitana aportará 180.000 millones de valle de Aburrá y la Alcaldía de Medellín 169.000 millones.

La secretaria de Infraestructura, Luz Marina López, explicó que por ahora se adelantan los ajustes de los diseños y que se estima iniciar la ejecución del proyecto a finales de 2018.

“Esta obra hace parte del sistema vial local principal, que aporta a la sostenibilidad del territorio en el ámbito regional, es la principal vía de conexión con municipios aledaños de Medellin y el resto del país hacia el norte de la ciudad”, agregó Lopez.

Por ahora, la Alcaldía acelera los procesos de censo y compra de predios para avanzar en la ejecución de la construcción de los 3,2 kilómetros de vía que tendrá la obra.

La funcionaria aseguró que esa conexión es importante porque el corredor del río es epicentro del espacio público metropolitano, que concentra las más altas densidades urbanas convirtiéndose en el mayor escenario de diversidad social y económica.

¿Cuál es el problema de movilidad en Medellín?

Por: Daniel Carvalho
Experto en Urbanismo y movilidad

La movilidad en nuestra ciudad se ha vuelto problemática. Esa es una afirmación con la que todos estamos de acuerdo, se habla de ello en reuniones familiares, en la calle, en el trabajo y así lo retratan las encuestas de percepción ciudadana.

Sin embargo, al ahondar en el tema se acaba el consenso: ¿Cuál es el problema de la movilidad? ¿A qué se debe? ¿Cómo se puede solucionar? Muchos opinan que el problema se reduce a los frecuentes tacos y al tiempo interminable que ello implica para llegar a casa en su carro particular. A menudo la conversación se queda en eso y de allí surge la conclusión tradicional: “A Medellín le faltan vías”.

Cada año ingresan a la ciudad cerca de 80.000 motos y autos nuevos, ya son más de 1’200.000; pero estos dos modos de transporte solo representan el 26 por ciento* de los viajes diarios, cifra mucho menor al 63 por ciento que suman la caminata y el uso de transporte público. Tal vez es necesario explorar otra mirada: “A Medellín no le faltan vías, le sobran carros”. O por lo menos le falta redefinir sus prioridades.

Lo que no tiene discusión es el uso irracional que se le está dando al automóvil, teniendo en cuenta que cada auto lleva en promedio 1,3 pasajeros (le caben 5 o 6) y ocupa alrededor de 10 metros cuadrados (lo mismo que una habitación). Con ese consumo irracional del escaso espacio urbano ¿Dónde vamos a hacer ciudad? Incluso nos podemos preguntar: ¿Dónde esperan que se hagan más vías?

Con los motociclistas el problema es más delicado: son quienes más se accidentan (75 al día), quienes más mueren en las vías junto con los peatones (125 y 138, respectivamente para el año 2014) y quienes más peatones atropellan (45 por ciento de las veces está involucrado un motociclista)*.

Tras estos problemas se encuentra un error de planeación urbana propio del siglo XX: diseñar la ciudad para la movilidad particular, relegar el transporte público a un segundo plano y pensar más en vehículos que en personas.

De ahí los tacos, la deficiente calidad del transporte público, los andenes intransitables y la contaminación atmosférica. La solución está en cambiar de modelo y corregir esos errores. Priorizar la inversión en transporte público, diseñar la ciudad para la gente.

*Los datos corresponden a la Encuesta origen destino del valle de Aburrá (2012).

Cinco proyectos, cinco retos

El Plan de Desarrollo tiene grandes proyectos de movilidad para la ciudad. Estos son los principales retos:

Cable del Picacho: tanto este cable como los dos de la zona centro oriental deberían ser el punto de partida de Proyectos Urbanos Integrales, tal como sucedió con el cable de Santo Domingo Savio.

Tranvía de la 80: propiciar un desarrollo urbano adecuado a su alrededor a través de los instrumentos del POT y de un diseño del corredor que priorice la calidad urbana.

Transporte Público de Medellín: tal vez el proyecto más importante de todos; su principal reto es hacer nuevamente atractivo el servicio de buses ofreciendo comodidad, calidad ambiental, higiene, seguridad y economía.
La Playa Peatonal: la peatonalización tendrá sentido sólo si hay una oferta comercial y cultural que atraiga a los habitantes de toda la ciudad a este lugar histórico.

Regional Norte: dado que en este sector hay un gran número de barrios informales, este proyecto no puede ser visto simplemente como una infraestructura sino como un proyecto urbano complejo que puede tomar varios años.

DEICY JOHANA PAREJA M.
Redactora de EL TIEMPO
MEDELLÍN

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