La UPB cumple 80 años de transformación social y humana

La UPB cumple 80 años de transformación social y humana

La universidad celebra su aniversario como la segunda más antigua del departamento.

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Desde el 2013, el presbítero Julio Jairo Ceballos asumió como rector de la Universidad Pontificia Bolivariana con el obejtivo de mantener la calidad educativa.

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Jaiver Nieto

15 de septiembre 2016 , 10:03 p.m.

Todo comenzó el 15 de septiembre de 1936 cuando el entonces arzobispo de Medellín, monseñor Tiberio de Jesús Salazar, junto con estudiantes de Derecho de la Universidad de Antioquia, fundaron la Universidad Católica Bolivariana, cuya primera sede fue en el edificio Bolívar, en el sector Guayaquil, siendo su primer rector el también monseñor Manuel José Sierra.

Eventualmente, en 1945, esta universidad adquirió el título de Pontificia, adjudicado por el papa Pío XII, y 80 años después, la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) sigue consolidándose como la mejor universidad privada de Antioquia, según lo reveló la última lista de la QS University Ranking.

Fundado desde los ideales del humanismo cristiano, el magisterio de la Iglesia y los ideales del libertador Simón Bolívar, por sus claustros y aulas han pasado más de 100.000 egresados que han sido protagonistas en la historia y el desarrollo del país.

Entre otros, han estado personajes como el expresidente Belisario Betancur; el expresidente de Bancolombia, Carlos Raúl Yepes; el exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia, Luis Fernando Álvarez, quien actualmente es el decano de la Facultad de Derecho, la primera de esa universidad.

Para el presbítero Julio Jairo Ceballos, rector de la UPB, esta, desde su creación, ha madurado en todos los procesos que ha tomado desde su fundación.

“Si uno hace una retrospectiva desde que se creó, la universidad ha mejorado en su aspecto social, académico e investigativo”, aseguró el rector.

En ese sentido, gracias al modelo de docencia con énfasis en investigación que adoptó esa institución educativa, ha logrado, hasta el momento, tener nueve patentes.

Según Ceballos, esto es soportado por una sólida oferta educativa en diversas áreas del saber que han consolidado la universidad en el país y la región.

Actualmente, ofrece 42 pregrados con cerca de 13.000 estudiantes, 103 especializaciones, 49 maestrías, 9 doctorados y 25 especializaciones médico-quirúrgicas que enriquecen la formación de personas con sello bolivariano. Del mismo modo, cuenta con un colegio que permite la formación desde la niñez.

Otro de los logros ha sido la expansión en el país a través de las distintas seccionales, apostándole a la consolidación de su presencia multicampus, con seccionales en Bucaramanga, Montería, Palmira y la Unidad de Gestión, en Bogotá.

En cuanto a la internacionalización, la Universidad busca fortalecer la movilidad estudiantil y los lazos con otras instituciones extranjeras.

A futuro, en el 2036, espera tener organizada una hoja de ruta donde se plasmen los retos y desafíos. “Tenemos varios retos. Uno de ellos es la virtualidad. O sea, hacer un modelo educativo que se adapte a las nuevas tecnologías y generaciones”, explicó el rector.

De igual manera, otro desafío es hacer la institución más visible en el campo académico, investigativo y social en el país, siendo sostenible en el tiempo, “porque, al ser privada, maneja sus propios recursos que, en gran parte, vienen de matrículas. La investigación es costosa”.

Universidad con proyección social

En los últimos 30 años, la UPB ha llegado a poblaciones indígenas del centro y sur del país, así como a las comunidades afrodescendientes del occidente colombiano, con proyectos sociales para mejorar las condiciones de vida de las comunidades vulnerables.

“Con nuestros programas de proyección social y educativa y con el servicio a las etnias indígenas, constituimos y reforzamos el proyecto educativo de la universidad”, explicó el presbítero.

La universidad tiene un convenio con el Instituto Misionero de Antropología (IMA) que tiene sedes en Leticia,Toribío (Cauca), Puerto Asís y Medellín, para ofrecer programas de Licenciatura en Agroindustria y Economía, Etnoeducación y Desarrollo.

Para el rector, la universidad no puede ser ajena al contexto social que implica el posconflicto. Explicó que el papel de la UPB permanecerá igual: educar para transformar a la sociedad.

“Nosotros nos adelantamos a lo que se venía. Como academia, estamos cumpliendo con el papel que nos toca, que es educar para generar paz”, concluyó el rector.

Ceballos agregó que la universidad seguirá cumpliendo con la misión de evangelizar en la cultura, buscar la verdad y actuar desde el humanismo cristiano, como corresponde a una universidad pontificia y católica.

MEDELLÍN
Para EL TIEMPO

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