La poesía está en todas partes

La poesía está en todas partes

Paterson, la película de Jarmusch, está ahora en las carteleras de cine de la ciudad.

paterson

Paterson, además de ciudad, es el apellido del protagonista de la cinta (Adam Driver).

Foto:

Cortesía Interior XIII

10 de agosto 2017 , 10:13 a.m.

¿Qué tienen en común los poetas William Carlos Williams, Petrarca y Emily Dickinson con una niña de 10 años y un conductor de autobús? La respuesta se encuentra a lo largo de Paterson, la penúltima película de Jim Jarmusch, un ícono del cine independiente de Estados Unidos.

Es muy grato reencontrarse con el cine de este director que no ha perdido su esencia: la máxima sencillez. La serenidad, la ternura y el fino humor son parte de la obra de Jarmusch y también de Paterson, una serena historia de amor. Su estilo minimalista y austero recuerda al finlandés Aki Kaurismäki con un adorable canino incluido.

Paterson, New Jersey, es el nombre de la ciudad donde ocurre la historia, es el apellido del protagonista de la película (Adam Driver) y es también la obra más importante del famoso poeta estadounidense William Carlos Williams.

La pieza de Williams, escrita a lo largo de varios años, mezcla poesía, prosa y collage incluyendo fragmentos de publicidad. El protagonista de la cinta escribe en un cuaderno personal sus poemas y encuentra, como Williams, la belleza en lo cotidiano.

Paterson da cuenta del proceso creativo y sus variaciones en la figura del protagonista y en la de su creativa esposa Laura (Golshifteh Farahani). La película está construida con delicadeza y con las pausas y cadencias de un poema.

Para Jarmusch el cine es como la vida, “sin hoja de ruta, sin giros dramáticos” y su cinta quiere ir al verdadero ritmo de la vida: “Me gusta que el espectador sienta el paso del tiempo. La vida no tiene una trama: caminamos y lidiamos con lo que sucede”.

Me gusta que el espectador sienta el paso del tiempo. La vida no tiene una trama: caminamos y lidiamos con lo que sucede

A Jarmusch no le gusta utilizar grandes palabras. Su cine tampoco es de grandes acontecimientos. No se encuentra en él la ira, la violencia, el ruido, los subrayados, ni la vida en mayúsculas. Por el contrario, concede importancia a lo aparentemente insignificante.

El realizador cuenta que su cinta está pensada como una especie de antídoto del cine oscuro, dramático u orientado a la acción. Los personajes de su película son una pareja que se ama y siente amor por las cosas sencillas.

En Paterson el espectador conoce los personajes poco a poco. A través de siete días que pasan uno a uno. Y cada día tiene ligeras variaciones en la rutina cotidiana.
Una serie de agradables y curiosas coincidencias se van recogiendo a lo largo de la historia.

El espectador es invitado a encontrarlas y a disfrutarlas. Como, por ejemplo, la poesía de Williams que aparece de forma natural en uno de los diálogos del protagonista: “Me comí las ciruelas que estaban en la heladera (…)”. (Del poema de Williams ‘Esto es nada más para decir’).

El personaje japonés dice: “A veces una página en blanco da más posibilidades”. Y esto recuerda el poema de Williams El descenso: Ninguna derrota es enteramente derrota:/el mundo que abre es siempre/un lugar antes insospechado./


Martha Ligia Parra
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN

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