La escritura convertida en un acto cotidiano

La escritura convertida en un acto cotidiano

La Red de Escritores de Medellín reúne a unos autores poco convencionales

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Los talleristas son jóvenes egresados de programas como filología o filosofía, con sensibilidad y gusto por la literatura

Foto:

Archivo particular

11 de septiembre 2016 , 12:02 p.m.

En Medellín existe desde hace 14 años una red de escritores, que no está compuesta por las plumas más ilustres de la ciudad.

Los escritores de esta red, que hoy son 600, son presidiarios, amas de casa, jóvenes universitarios, jubilados y, en su mayoría, niños de escuelas públicas. Es decir, es una red de personas de a pie, que se juntan semanalmente para asistir a talleres.

Esta red de escritores tiene otra cosa particular: en muchas de las sesiones no escriben. Ni leen. Esto sucede porque los talleres están planteados para concebir la lectura y escritura como multimodal, es decir, para leer y escribir no necesariamente recurren a las letras.

Basta con ver un video, escuchar una canción o hacer un dibujo. Cualquier medio es válido para avivar la creatividad, transmitir ideas o sentimientos y contar historias que sacudan a quien las lee.

Este programa hace parte del Plan Municipal de Lectura, Escritura y Oralidad y es coordinado por el grupo de investigación Didáctica y Nuevas Tecnologías de la Universidad de Antioquia. A través de talleres de dos horas semanales se abordan tres géneros: poético, narrativo y expositivo.

Doris Adriana Ramírez, coordinadora de la red, explicó que el objetivo no es que los participantes se conviertan en escritores. La intención es, más bien, desarrollar la sensibilidad por la lectura y la escritura para convertirla en una práctica cotidiana.

Los talleres, que llegan hasta el Cementerio San Pedro y la Cárcel Bellavista, están pensados en cuatro momentos. Uno de ellos, es el diálogo frente a las temáticas que les interesan, “que casi siempre tienen que ver con la vida cotidiana: amor, muerte, abuso. Es decir, la escritura como una práctica social que revela lo que pasa en la vida de los seres humanos”, comentó Ramírez.

Otro de los momentos es la lectura de buenos textos que pueden ser videos o audios. Después llega el proceso de escritura, que se vive en los talleres de diferentes maneras, pero la corrección se hace conjuntamente con los participantes.

“Un texto no se escribe de una sola sentada. Un texto requiere relectura, pausa, dejarlo reposar, discutirlo con otros y recibir retroalimentación. Finalmente se llega a una versión publicable, pero siempre con la idea de que se puede mejorar”, comentó la docente.

Para hacer parte de la red, las instituciones mandan solicitud. Cuando se concreta se firma un acta de compromiso para garantizar que el grupo permanezca los tres años que dura el proceso.

En los colegios esta es una actividad fuera del horario escolar, para evitar que se convierta en una obligación o una tarea. Allí se trabaja con grupos completos, es decir, entre 35 y 40 niños o jóvenes, pero no se le obliga a estar, porque, como apuntó la docente, leer y escribir tiene que partir de un interés.

En los espacios no convencionales (parque biblioteca, cárcel, cementerio, bibliotecas comunitarias, centros de reclusión juvenil, entre otros) trabajan con grupos de 20 personas.

Cristian Otálvaro, tallerista desde hace cinco años, rescató que lo más importante es que las personas empiezan a comprender la escritura como un proceso.

“Es valioso que las personas comprendan que no se escribe por cumplir una tarea y que no es un asunto de inspiración, sino que exige un rigor para sacar buenas producciones”, comentó el tallerista.

La red tiene su propia revista digital llamada Alejandría: la revista de los textos perdidos, que sale cada mes y también hacen separatas con antologías de los textos más significativos.

A los escritores consagrados los invitan a participar en charlas para tener una relación directa con el escritor del género que están asumiendo. Para esto contactan escritores nacionales e internacionales.

Tendrán carpa en la Fiesta del Libro

La red de escritores ha participado en Fiesta del Libro desde sus inicios. Este año están ofreciendo un serie de talleres en la carpa que tienen ubicada en el Jardín de la Lectura Viva.

La propuesta se llama Multiverso y quiere generar experiencias de escritura multimodal, acogiendo el tema de la fiesta que es 'otros mundos'.

De acuerdo al público que asiste, tendrán talleres preparados para crear y experimentar, con dos talleristas dispuestos a orientar y a enganchar a los visitantes.

Las actividades se llevarán a cabo entre las 10:00 a.m. y las 6:00 p.m, todos los días.

Entre semana se harán con grupos previamente inscritos, pero los fines de semana hay oportunidad para que participen grupos familiares que se acerquen a la carpa.

DIANA SOFÍA VILLA
Para EL TIEMPO
diavil@eltiempo.com

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