La joven que busca preservar la cultura ancestral

La joven que busca preservar la cultura ancestral

Estudiante de la Universidad Pontificia Bolivariana trabaja por comunidades indígenas del Putumayo.

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Para Leidy uno de los aspectos más importantes es que los niños recuperen las tradiciones ancestrales de las comunidades

Foto:

Archivo particular

28 de noviembre 2016 , 11:10 a.m.

La gran preocupación de Leidy Jhojana Delgado Juagibioy, una joven de 23 años, es el riesgo que corren las comunidades indígenas de extinguirse por la pérdida de su cultura, su lengua y la alimentación tradicional. Por eso, dedica su vida a promover la herencia ancestral en la comunidad Kamëntsá Biy, del Valle de Sibundoy, en Putumayo.

Y lo hace con iniciativas para promover el cultivo de plantas tradicionales, la disminución del consumo de licor en los jóvenes indígenas, el acompañamiento psicosocial a las comunidades, el respeto por sus derechos y la recuperación de la cultura en los niños.

Gracias a su labor, Leidy recibió reconocimiento como talento bolivariano, durante la conmemoración de los 80 años de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), en la que cursa séptimo semestre de Trabajo Social, en programas semipresenciales que tiene la institución en su municipio.

Desde el año 2011, de la mano de su familia materna, Leidy creó la Asociación Cabëngbe Ainanokan, con la cual empezaron su trabajo por el tejido social de la comunidad. “He participado en procesos de fortalecimiento social, como el ejercicio de la autoridad, la gobernabilidad propia, el liderazgo de la familia y empecé a ser partícipe de las mingas de trabajo, pensamiento, marchas, recorridos a lugares sagrados, con lo que ha ido creciendo en mí el espíritu solidario y luchador por recuperar conservar y recrear los pilares fundamentales de mi pueblo Kamëntsá”, expresó.

Gracias a su liderazgo, ha logrado trabajar en proyectos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y el Ministerio de Cultura. Una de sus iniciativas más importantes es ‘El jajañ como despensa alimentaria del pueblo Kamëntsá Biyá’, con la cual buscaba retomar los saberes ancestrales respecto a semillas y plantas que se han cultivado a través de la historia, con fines nutricionales, ornamentales y medicinales.

Y es que una de sus mayores preocupaciones es que muchas familias indígenas han ido perdiendo estas costumbres, lo que afecta su nutrición.

También trabajó en el proyecto ‘Mingas del jajañ por nuestra vida’, con el cual brindaron acompañamiento psicosocial a las comunidades indígenas, no solo para que adelantaran proyectos productivos sino también para que lograran mitigar problemas como el alcoholismo y el consumo de sustancias psicoactivas, la violencia intrafamiliar y la vulneración de derechos.

“Después de haber acompañado estos trabajos, pude de coordinar el proyecto ‘Juego, juego con los juegos de mis abuelos’, dirigido a niños indígenas, a quienes se les inculcó la tradición y la cultura indígena por medio de la lúdica. También se les inculcó la importancia del compartir de la palabra con los mayores”, dijo.

Asimismo, trabaja en la Corporación Casa Amazonia, en la cual se desempeña como promotora de derechos en el programa ‘Generaciones Étnicas Con Bienestar’, en el que participan 100 niños y adolescentes del pueblo Kamëntsá de la zona rural de Sibundoy.

Las actividades pretenden enseñar a hacer buen uso del tiempo libre, fomentar la etnoeducación, fortalecer los vínculos entre padres e hijos y entender a los menores de edad como sujetos de derecho.

Leidy estuvo sus primeros ocho años de vida al lado de su familia materna, con sus abuelos, quienes le dieron la formación en las tradiciones indígenas, pues eran líderes en su comunidad.

También estuvo muy relacionada con las personas mayores, por lo cual piensa que es fundamental escuchar la palabra del anciano.

Tras estar alejada durante 11 años de su pueblo, regresó cuando tenía 19 y parecía que nunca se hubiera ido. Eso la impulsó a trabajar duro por su gente.

Lamenta mucho que se esté viviendo la pérdida de las lenguas indígenas en las nuevas generaciones, lo que agudiza el riesgo de extinción. También, el incremento del consumo de alcohol y drogas por parte de los adolescentes y la violencia intrafamiliar.

Se despierta cada día con el deseo de motivar a los pueblos indígenas, especialmente a los más jóvenes, a que se comprometan con la preservación de sus culturas, pero también quiere que todos los colombianos en general valoren las enseñanzas indígenas y mantengan viva la riqueza inmaterial, que le pertenece a toda la Nación. Eso mantiene vivo su espíritu de lucha.

HEIDI TAMAYO ORTIZ
Redactora de EL TIEMPO

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