Itagüí le hace un tributo a la pereza

Itagüí le hace un tributo a la pereza

Desde el 19 de agosto se celebra el Día mundial de la pereza en el municipio de Itagüí, Antioquia. 

Exposición día de la pereza

Exposición del día mundial de la pereza

Foto:

Guillermo Ossa. EL TIEMPO

03 de agosto 2018 , 11:16 a.m.

Hace 34 años, un grupo de ciudadanos decidió apoderarse del espacio público en el industrial municipio de Itagüí. Convencidos de que la administración debía tener un papel más preponderante en la promoción del arte y la cultura, se adueñaron el Parque Obrero. Hoy, la semilla que sembraron esos ciudadanos se convirtió en una institución curiosa, única en el país: la celebración del Día Mundial de la Pereza.

El espacio fue creado, en ese año, por Carlos Mario Montoya, un habitante de ese municipio que concebía (y lo sigue haciendo) que el ocio sirve como motor de la creación artística

Carlos Mario Posada, subsecretario de cultura de Itagüí, explica que algunas veces, especialmente quienes ven la celebración desde afuera, creen erróneamente que en ella se hace una apología a la holgazanería. Pero no es así. “Lo que queremos es que la gente se apropie del espacio, que salga a la calle y se entretenga, que juegue. Es un espacio para el ocio, pero visto este como la posibilidad de crear”, explica Montoya.

Los primeros cinco años de la nueva fiesta, cuenta Posada, estuvieron completamente a cargo de la ciudadanía, que siga firme en el propósito de hacer caer en cuenta a la administración del poco apoyo que la cultura recibía en el municipio. Para comienzos de los 90, la alcaldía, en parte por la presión ciudadana, decide comenzar a hacer parte de las fiestas. Fueron cinco años en la que esta, junto con los comerciantes y empresarios de la región se echaron las festividades al hombro.

Lo que queremos es que la gente se apropie del espacio, que salga a la calle y se entretenga


En 1990, precisamente, comienzan a celebrarse las fiestas de “La industria, el comercio y la cultura”. Es decir, lo que comenzó como una iniciativa ciudadana para promover la cultura a través del ocio, terminó convirtiéndose en el génesis de las fiestas anuales del municipio. Las fiestas, que ahora duran entre 8 y 12 días, tienen como invitados artistas locales y extranjeros, que animan los tablados a los que la ciudadanía acude en multitud. Según Posada, las fiesta de Itagüí son las segundas más importantes del departamento por la amplia programación, la calidad de los invitados y la asistencia de público, solo siendo superada por la Feria de las flores, de Medellín.

Pero el Día mundial de la pereza, sin duda, terminó siendo uno de los eventos centrales de las fiestas municipales. Cada año, las personas salen a las calles y compiten en curiosos certámenes. Por ejemplo, se premia a quién tenga la más colorida, ingeniosa o vistosa piyama.

Las personas, en un acto de desinhibición, invaden las calles de manera casi espontánea, sacando consigo colchones, camas, sofás o hamacas. Dentro de los concursos, por ejemplo, está el de la cama mejor decorada. Es así como pueden verse, como de si algo normal se tratara, gente durmiendo en sus camas en pleno parque Obrero. Pero no son solo las camas, algunos hacen incluso una recreación completa se sus habitaciones, sacando las mesas de noche, el crucifijo, los cuadros que adornan las paredes.

Exposición día de la pereza

La exposición tiene lugar en una casona del barrio Yarumito.

Foto:

Guillermo Ossa. EL TIEMPO


Desde hace algunos años se institucionalizó otro curioso certamen: el desfile de camas rodantes. Los más audaces decoran sus camas de llamativas maneras y, por si fuera poco, las ponen a rodar por las calles del municipio, como si fueran un vehículo cualquiera. Las personas, a ambos lados de las vías, celebran la inventiva de los participantes.

Pero lo principal del Día mundial de la pereza, resalta Posada, es el ocio visto desde el punto de vista como la materia prima para la creación artística. “El lema es ‘por derecho a la pereza, todos a trabajar’, de eso es que se trata. El ocio prepara a la mente para la creación. Este año, incluso, tendemos charlas académicas en las que se hablará del ocio y su importancia para la creación artística, literaria”, puntualiza el subsecretario.

Por estos días, en el barrio Yarumito de Itagüí, se exhibe una exposición que recoge la historia del Día mundial de la pereza. Con más de 30 fotos, recogidas por la Corporación día mundial de la pereza a través de los años, el espectador podrá darse una idea de lo que ha sido esta icónica celebración para el municipio de Itagüí. Además, se exhibe una de las camas ganadoras de los concursos pasado. Esta muestra es la antesala a la celebración de la pereza de este año, que será el 19 de agosto.

La estación que dio vida al barrio

La exposición de la pereza se exhibe en una casona alargada del barrio Yarumito. Esa vieja morada, que fue restaurada en 2016, fue desde 1911 hasta finales del siglo pasado una dinámica estación del Ferrocarril de Antioquia. El crecimiento demográfico y económico tuvo su esplendor cuando los trenes, que llegaban cargados de materias primas para las empresas que funcionaban en el municipio, arribaban airosos a la estación Yarumito.

Orlando Luján, historiador de la secretaría de cultura de Itagüí, explica que el barrio Yarumito fue ocupado, por allá en la década de 1920, por personas venidas del Suroeste antioqueño que vieron en el tranvía una oportunidad de subsistencia.

Hernando de Jesús Pérez, un hombre de 65 años que ha vivido toda su vida en el sector, cuenta que el barrio sufrió una tremenda depresión luego del cierre del Ferrocarril de Antioquia: “El ferrocarril era muy importante para todos. Sabíamos, por el sonido, reconocer de dónde venía el tren. Había bares, negocios; la gente vivía del tren. Cuando éramos pelaos, nos montábamos en él y nos íbamos gratis hasta Amagá”, recuerda con nostalgia.

Luján explica que una vez claudicado el ferrocarril, la estación quedó en manos del Invias. Su deterioro fue evidente; tanto así, que los habitantes del sector olvidaron que por allí pasó alguna vez el Ferrocarril de Antioquia. El hombre que administraba el lugar había alquilado algunas habitaciones por las que se veían marranos o gallinas.

Pero el destino cambió en 2016. El municipio adquirió el inmueble y en 2017 se le fue entregado. Desde eso, se convirtió en un centro cultural en el que se celebran exposiciones, talleres, proyecciones de cine para los niños. Además se hacen lecturas y, muy pronto, contarán una biblioteca para que los niños se acerquen al hábito de lectura.

Pérez está dichoso porque el centro cultural enseñará a los más jóvenes que hace mucho tiempo, antes de que siquiera existiera el Metro de Medellín, por Yarumito pasaba el histórico Ferrocarril de Antioquia.

Miguel Osorio
Para EL TIEMPO @MiguelOsorioMon

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