Hontanares, el colegio que apuesta por un modelo educativo flexible

Hontanares, el colegio que apuesta por un modelo educativo flexible

Con casi 20 años de experiencia, la institución contribuye al desarrollo del ser y luego del saber.

Hontanares

Hontanares estructura su propuesta en tres ejes: ‘Yo en la felicidad’, ‘Pensamiento’ y ‘Habilidades para relacionarse’.

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Jaiver Nieto / EL TIEMPO

14 de junio 2018 , 08:49 a.m.

Mientras que los escalafones de calidad de la educación imponen complejas metodologías para medir cuánto sabe un muchacho en matemáticas o inglés y los expertos buscan destruir la tradición educativa basada en el suministro de información a los estudiantes; un colegio de Medellín que visionó ese debate hace casi dos décadas sigue firme en su filosofía. “Eduquemos en la felicidad y en la singularidad del ser humano: primero el ser y luego el saber”.

El Colegio Hontanares forma parte del grupo de instituciones educativas que piensan diferente en y, cuando acaba de cumplir su aniversario número 19 –en febrero pasado-, reafirma que al trabajar por la formación en valores, como el respeto por el otro, la inclusión y la diversidad, los logros académicos se alcanzan de manera natural.

“Yo nunca he estado presionado por las tareas y por ello he podido dedicarme a lo que realmente me gusta, la música”, dice Sebastián Castillo Cadavid, alumno del grado décimo que, como se expresa coloquialmente, ‘la tiene clara’ respecto a lo que en un año y medio se llevará en la maleta para el viaje de la vida: valores.

“Realmente el colegio me ha apoyado en el crecimiento de mi ser, cómo ser persona, cómo tratar a los demás –dice el joven cantante-, y eso es muy importante porque siempre me va a acompañar en mi vida personal y profesional”.

Una visión compartida 

El Colegio Hontanares nació cuando un grupo de propietarias de jardines infantiles (El Arca, Ositos, La Arboleda, Pelusa, Mis Garabatos y Génesis –que ya no forma parte de los socios-) coincidieron en que un mundo que empezaba a globalizarse y a padecer las transformaciones de la tecnología requería de una educación divergente.
“Fueron unas visionarias, ya que hoy el mundo entero está pensando una manera distinta de educar”, dice Ana Isabel Piedrahíta, rectora de Hontanares.

Para ella, actualmente el debate educativo mundial ya no se basa en el modelo pedagógico: que si conductista, que si constructivista, sino en su intención.

“Si su propósito es formar al ser humano para reproducir el modelo de desarrollo neoliberal, es educación tradicional. Si es formar un ser humano con una visión frente a ese modelo y cambiarlo, un ser articulado a la sociedad para humanizarla, se llama educación alternativa”, recalca la rectora del colegio que hoy cuenta con 266 estudiantes desde Jardín hasta el grado once.

Hontanares

La institución está ubicada en el municipio de Envigado.

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Jaiver Nieto / EL TIEMPO

Frente a ese mundo con énfasis productivo y consumista que ha convertido la vida en una carrera vertiginosa, el Colegio Hontanares cree en que el asunto no se trata solamente de entregar saberes.

Así lo afirma también el experto en Educación, Juan Felipe Aramburo, coordinador de Formación Educativa de la Fundación Proantioquia, consultado hace poco por EL TIEMPO para analizar el valor de los escalafones en materia de calidad educativa.

“La calidad de la educación es multidimensional y no se trata de solo sumar saberes en áreas de conocimiento, sino educar en valores como la inclusión, la diversidad, la ciudadanía. Preparar ciudadanos para el debate”, recalcó el experto.

Educación alternativa

Para que un joven como Sebastián Castillo culmine su periodo formativo y parta después a enfrentar su vida adulta con un buen cúmulo de valores y una destacada caja de herramientas en conocimientos hay que trabajar duro.

Según explica la rectora, tener un modelo alternativo “no es fácil” y debe ser lo suficientemente flexible como para replantearse constantemente su quehacer (ver notas anexas).

“Hacer lo diferente es complejo: hay que pensarse distinto, repensar estrategias, conocer la singularidad, saber que hay chicos auditivos, visuales, kinestésicos. Debemos salir del estatus quo, de la zona de confort y dar una apuesta integral de colegio, de familia”, manifiesta.

Hontanares lo ha logrado, afirma su directora, gracias a que su propuesta es holística (pensar en el ser integral como un ‘todo’) y soportada en sus dos pilares fundamentales: educar en la felicidad y la singularidad del ser humano, de los estudiantes.

Hontanares

El colegio está próximo a cumplir sus 20 años de existencia.

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Jaiver Nieto / EL TIEMPO

Sobre la educación en felicidad, señala que tiene a su vez tres variables: el ser simple, que vive el presente y así conserva intacta su “capacidad de asombro”. El ser armónico, que experimenta, vive cada día sin juzgarse. Y, por último, el ser equilibrado, que se relaciona consigo y con los otros con respeto y con el mundo de manera adecuada.

“Siempre nos estamos juzgando y no me permito fallar. Le han dicho es muy necio, le han dicho irresponsable porque duerme un poco más en la mañana. Si toda la vida le han dicho que es algo y le dicen: ‘deja de ser así’, ¿entonces qué es ahora ? Es que somos una generación infeliz”, agrega la directora para dar un ejemplo de los efectos de la educación tradicional.

Agrega que en su institución se trabaja para que sus estudiantes viajen por un camino distinto al conductismo. Por ello, en Hontanares las tradicionales y muchas veces tortuosas tareas no existen y las notas no son un valor supremo como estrategia evaluativa.

¿Pero entonces cómo se aprende? Las actividades de profundización son esos espacios que amplían lo que se aprende en clase pero, afirma Piedrahita, “no se llena a los estudiantes con actividades”, ya que en el esquema de la institución, solo a partir de séptimo grado empieza a operar la evaluación por notas.

De esta manera, no es extraño entonces encontrar en los corredores del colegio Hontanares niños y jóvenes sonrientes. Nuevas generaciones de seres integrales, educados en contravía a la educación tradicional; una manera distinta que se acerca a 20 años vigente y con ganas de 20 más.

“Al Colegio Hontanares lo visualizo un colegio pionero en buscar estrategias y rutas distintas de hacer las cosas. La educación no puede ser como se dijo antes, eso de que la letra con sangre entra”, concluye su directora.

Hontanares

Ana Isabel Piedrahíta impulsa un modelo educativo integral desde su gestión como rectora.

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Jaiver Nieto / EL TIEMPO

Los docentes también cambian su pensamiento

Según relata Ana Isabel Piedrahíta Mejía, directora de Hontanares, para ellos es más valioso hablar con los docentes del colegio, “para preguntarles cómo están su familia, sus hijos, que para indagar por cuántos cincos o unos puso”.

Eso evidencia que en materia de personal humano, en Hontanares también las cosas son diferentes y los docentes en ocasiones deben dejar de lado los procesos educativos tradicionales. Sin embargo, para Danny Fernando Úsuga, docente de filosofía, el proceso de sintonización fue más sencillo. “Uno llega de una estructura muy tradicional. Sin embargo, para mí no era tan desconocida, ya que es una posición de los griegos con la paideia, en la que la que antes que la adquisición de conocimientos lo importante era formar personas”, indica el profesor.

Agregó que para él, es más sencilla la transmisión de conocimientos a personas con mejores actitudes y aptitudes para relacionarse con los otros y con los desafíos de las asignaturas. “Es más valioso generar una inteligencia emocional y con esas habilidades afrontar de manera más tranquila los problemas de matemáticas, por ejemplo”.

El colegio es mi segundo hogar. Es muy valioso porque me da libertad, no tengo presiones de ningún tipo y disfruto lo que me ponen en las asignaturas

El Colegio Hontanares estructura su propuesta en tres ejes de desarrollo: ‘Yo en la felicidad’, que incluye sicomotricidad, educación física y artes plásticas. ‘El pensamiento’, que agrupa música y matemáticas. Y ‘Habilidades para relacionarse, que contiene lengua castellana, ciencias sociales y naturales e idiomas.

En Hontanares el entorno es llamado ‘el cuarto educador’ y se le da amplio protagonismo para que los estudiantes interactúen con él.El colegio estuvo asentado en El Retiro hasta 2012, cuando inauguró su sede en Envigado. En este colegio se llama ‘Rentabilidad’ al valor por el que se evalúa: ¿para qué me sirve lo que aprendí?

Mindfulness y Flor de Loto, nuevas rutas

Solo docentes conscientes pueden educar de manera consciente, afirman los impulsores de la filosofía del Mindfulness o Atención Plena. Por ello en Hontanares los docentes suman ya dos formaciones en esta técnica de meditación que se basa en estar en el presente, el ahora y aceptarlo sin juzgarlo. Incluido el entorno.

Hontanares

Los estudiantes de Hontanares pueden desarrollar sus habilidades y gustos.

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Cortesía Colegio Hontanares

Se ha comprobado que la implementación de estas técnicas en el aula de clase trae beneficios, tanto para docentes como estudiantes, fomentando la calma, la reflexión, potencia la memoria y la creatividad.

Precisamente, la Flor de Loto es una técnica para promover la creatividad que se está aplicando en Hontanares. Se basa en expandir una idea como se expanden los pétalos de esa flor.

Se parte de un concepto central, como núcleo de la flor, y de allí se expanden ocho ideas sobre ese concepto y así de manera sucesiva.


Víctor Vargas Rodríguez
Para EL TIEMPO
@victorvargas72

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