Monseñor Builes, el polémico obispo paisa que podría ser canonizado

Monseñor Builes, el polémico obispo paisa que podría ser canonizado

En su historia hay admiradores, pero también lo recuerdan por atacar las ideas liberales.

Miguel Ángel Builes

Elvia Lucía Posada, miembro de las Misioneras Teresitas, sostiene un libro con la imagen del obispo Miguel Ángel Builes que tiene contenidas reflexiones del religioso.

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Guillermo Ossa / EL TIEMPO

03 de julio 2018 , 08:28 p.m.

Entre las historias que se cuentan sobre Miguel Ángel Builes, el obispo antioqueño que fue reconocido como venerable por el papa Francisco –primer paso en el proceso de una posible canonización–, hay un relato que para muchos es la muestra de que él era milagroso.

Cuenta la historia que bendijo una colina en la que se quería construir una casa para religiosas misioneras y que la tierra empezó a caer por sí sola, facilitando el trabajo que a pica y pala hacían los labriegos que estaban aplanando el terreno para empezar la obra, una ardua labor en tiempos en los que aún no existían las maquinarias utilizadas en la actualidad.

Aunque no se sabe la fecha exacta de este suceso, la hermana Elvia Lucía Posada, integrante de las Misioneras Teresitas (una de las cuatro comunidades religiosas fundadas por Builes), dice con convencimiento que ese es solo uno de los milagros atribuidos a quien fue durante 43 años el obispo de la Diócesis de Santa Rosa de Osos (norte de Antioquia) y hoy genera controversia entre seguidores y detractores alrededor de la posibilidad de que sea declarado beato y, posteriormente, santo.

Los otros prodigios corresponden a versiones de personas que dicen haber sido sanadas por Builes, pero de muchos de ellos no hay documentación que sirva como prueba fehaciente.

Desde la sede de las Misioneras Teresitas, ubicada en el barrio Robledo, en Medellín, la hermana Elvia relata las virtudes de monseñor Miguel Ángel Builes, que considera razones suficientes para pensar en su canonización.

Allí reposan dos libros extensos, en los que se recopilaron los principales escritos del obispo, y entre ellos sus pastorales y su diario personal. Los mismos que fueron analizados por teólogos del Vaticano para comprobar si podía ser considerado venerable. La conclusión, tras casi siete meses de revisión, fue que monseñor Builes cumplía las virtudes heroicas: fe, esperanza, caridad, prudencia, justicia, fortaleza, templanza, castidad, pobreza, obediencia y humildad. Y hoy está en la fila de personas que podrían ser nuevos santos.

Aunque para un sector de la Iglesia, el que promueve el legado del obispo, estas cualidades son evidentes, para los detractores son contradictorias con la otra cara del polémico Builes. Sus escritos, prédicas y pronunciamientos diversos dan cuenta de su posición ultraconservadora, e incluso hay quienes critican que sus posturas políticas, claramente en contra de los pensamientos liberales, contribuyeron a recrudecer la violencia bipartidista, que tuvo su punto álgido en época en la que Builes dictaba sus doctrinas desde el púlpito en una Antioquia conservadora en extremo.

Que el liberalismo ya no es pecado, se viene diciendo; nada más erróneo, pues lo que es esencialmente malo jamás dejará de serlo, y el liberalismo es esencialmente malo

“Que el liberalismo ya no es pecado, se viene diciendo últimamente con gran insistencia; nada más erróneo, pues lo que es esencialmente malo jamás dejará de serlo, y el liberalismo es esencialmente malo”. Ese era el talante de sus frases, pronunciadas en sus sermones, a las que se sumaban críticas incendiarias contra el comunismo y el socialismo, así como contra la libertad de las mujeres, quienes no debían vestir de pantalones ni montar a caballo, pues incurrían en un pecado.

José Luis Arboleda, coordinador de Colecciones Patrimoniales de la Biblioteca de la Universidad de Antioquia, explicó que a Builes se le endilga que era un sacerdote machista, y de ahí se explica un poco que haya tenido ciertas desavenencias con el trabajo de la madre Laura (primera santa de Colombia, también nacida en Antioquia) porque esta quería llevar la religión a los indígenas y propuso, incluso, que las religiosas podían entregar la comunión a los lugares donde no llegaban sacerdotes, algo impensable en esa época, en la que solo un cura podía hacerlo. Al respecto, la hermana Elvia explicó que para monseñor, la mujer era muy importante, y siempre quiso que se valorara y ocupara su lugar como mujer en la familia, que no se cosificara ni fuera un objeto de comercio.

En opinión del escritor Darío Ruiz Gómez, es un alivio que en la actualidad no se presenten ese tipo de personajes en la Iglesia católica, lo que se debe, en parte, a que los obispos o sacerdotes ya no tienen el poder absoluto que tenían en la época de monseñor Builes.

Él fue un personaje sectario en la vida política, y dio paso a tragedias al no entender la dimensión de la Iglesia como amor, hubo una verdadera persecución a partir de sus homilías y pastorales

“Él fue un personaje muy sectario en la vida política, y dio paso a muchas tragedias al no entender la dimensión de la Iglesia como amor y respeto, hubo una verdadera persecución a partir de sus homilías y pastorales; un verdadero escándalo, porque los católicos practicantes no daban crédito cuando sentían esa persecución; hizo una obra importante con los misioneros, pero, desde el punto de vista político, esa actitud de él fue condenable”, indicó el escritor.

Justamente, en su inclinación a servir e impulsar proyectos para mejorar la calidad de vida de las personas, asegura la hermana Elvia, está la razón por la que Builes podría ser canonizado.

Respecto a las comunidades misioneras, esas que van a lugares inhóspitos y olvidados a cumplir diversas labores, el obispo fundó cuatro: los Misioneros Javerianos de Yarumal, las Misioneras Teresitas Activas, las Misioneras Teresitas Contemplativas y las Hijas de la Misericordia. Aunque fueron creadas en Antioquia, hoy tienen presencia en casi todo el mundo.

“Él también fue un hombre valiente, muy arriesgado para hablar y escribir fuerte cuando le tocó, a él lo juzgan de que mandó a matar liberales, pero él no mandó a matar liberales, él vivió en un tiempo en el que había una pugna muy grande entre liberales y conservadores, y no estaba en contra de los liberales, sino que atacó sus criterios; no atacó personas, sino lo que ellos defendían como valor y que él consideraba que no era valor”, dice la religiosa, quien tuvo posibilidad de conocerlo, pues fue Builes quien presidió su confirmación cuando ella era aún una adolescente.

Sin embargo, para Ruiz, el comportamiento de Builes no se corresponde con las virtudes heroicas que resaltó el papa Francisco en días pasados.

“Creo que aún está muy presente en muchos sectores que sufrieron ese tipo de persecución, basta leer sus pastorales para darse cuenta lo incendiarias que eran”, dijo el escritor, quien cree además que canonizar a monseñor Builes es una contradicción en una Iglesia católica que propende al respeto por los demás.

Miguel Ángel Builes

El Museo Etnográfico Miguel Ángel Builes está ubicado en el barrio Calasanz, en el occidente de Medellín.

Foto:

Guillermo Ossa / EL TIEMPO

Para Arboleda, Builes es un personaje inevitable en la reconstrucción de la historia del departamento, que se constituye como uno de los más polémicos, debido a que tuvo puntos a favor y en contra, en una época en la que la Iglesia católica tenía un protagonismo exagerado en la vida social, política y económica, y en un país que se regía por la Constitución Política de 1886, que no establecía límites entre religión y política.

“Evidentemente, Builes es un fruto de su propia época. Nació en Antioquia, uno de los nichos del catolicismo más marcados en Colombia, y en el seno de una familia conservadora, de mucha tradición, en una región (norte del departamento) fría, que llama al recogimiento, la religiosidad y el misticismo”, dijo el académico.

Bajo estas circunstancias, considera Arboleda, se puede explicar el hecho de que haya desarrollado un carácter fuerte y, en ocasiones, intransigente. Asimismo, que desde el púlpito llegara, incluso, a hacer campaña política por el que creía era el mejor partido.

Ese punto, añadió el experto, lo hace contradictorio, pues había inconsistencias en sus prédicas sobre la religión: invitaba al amor a Dios, pero al tiempo sesgaba el adoctrinamiento en torno a una sola idea de sociedad, bajo los principios conservadores. Por ello, muchos analistas afirman que parte de la violencia bipartidista de la época se alimentaba de personajes como él, que insinuaba y expresaba que lo liberal no era católico ni bueno.

Por otro lado, añadió Arboleda, es fácil reconocer el legado de monseñor respecto al impacto social de la Iglesia por medio de las misiones, aspecto que aún se mantiene y en su época tuvo grandes beneficios en un territorio mayoritariamente rural y analfabeto, al que él quiso llevar la presencia de instituciones que mejoraran la calidad de vida de los habitantes.

La religiosa Veneranda Díaz, quien conoció a monseñor Builes durante 20 años, cuenta que él les recalcaba mucho que fueran valientes al cumplir misiones en los lugares más inhóspitos del departamento.

Nos insistía en que no fuéramos flojos, que no les temiéramos al frío, al calor, a la soledad, a los mosquitos. Y nunca nos pasó nada, pese a que hay hermanas que han naufragado. Aún hoy nos cuida

“Nos insistía en que no fuéramos flojos, que no les temiéramos al frío, al calor, a la soledad, a los mosquitos. Y nunca nos pasó nada, pese a que hay hermanas que han naufragado en el mar o en el río Atrato. Aún hoy nos cuida”, dijo la hermana, integrante de las Misioneras Teresitas y quien también contó que Builes era un hombre muy penitente, que usaba cilicios para que Dios lo alejara de la tentación de la vanidad. También dice que pese a que constantemente se escribían artículos de prensa en su contra y se contradecían sus posturas en la radio, nunca lo vio perturbado ni preocupado.

Las contradicciones alrededor de la puerta que se abrió para la canonización de Miguel Ángel Builes, nacido en Donmatías en 1888 y fallecido en 1971 en Medellín, son inagotables. Mientras que para sus seguidores, como las hermanas Elvia y Veneranda, es un hombre entregado al servicio de las comunidades y con un corazón planetario, al extender su legado misional por el mundo; para los detractores contribuyó a consolidar una de las peores épocas del país, que en la Iglesia de hoy no tiene cabida.

HEIDI TAMAYO ORTIZ
Redactora de EL TIEMPO
MEDELLÍN
En Twitter: @HeidiTamayo

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