Finca de Antioquia quiere conquistar el lejano oriente

Finca de Antioquia quiere conquistar el lejano oriente

Según cifas del ICA, Antioquia exportó 14.791 toneladas de aguacate en 2017

Culyivo de aguacates

La cosecha de esta fruta se da dos veces al año. En Villa Fátima esperan la segunda para el mes de septiembre. La finca tiene 2.69 árboles.

Foto:

Jaiver Nieto

14 de mayo 2018 , 06:05 a.m.

Margarita Botero dice, con una modestia genuina, que los aguacates que cultiva en su finca son halagados por quien los prueba. Y es tanto así, que cuando las frutas caen de los árboles, los perros se las comen, a pesar de que la cáscara esté todavía dura.

Villa Fátima, La finca de Margarita, ubicada en el municipio de Guarne, en el Oriente de Antioquia, apareció en los medios de comunicación el pasado febrero por ser la primera de Antioquia en exportar aguacate tipo hass al mercado de Estados Unidos. La primera exportación de esta fruta al país norteamericano se hizo en noviembre de 2017, cuando una finca de Caldas logró cumplir los objetivos para hacerlo.

Margarita llegó a este negocio luego de que un amigo suyo de Portugal le sugirió sembrar aguacate en la finca, hace unos 10 años. En esa época cultivaban lo que da en tierra fría, pero en pequeñas cantidades: papa, maíz, Fríjol. El portugués le dijo, en un comienzo, que sembrara 50 árboles para ver cómo le iba. Pero, al ver que el terreno era amplio y próspero, decidieron que lo mejor era plantar 500.

Hubo algunos altibajos, yo tenía muy poco conocimiento. Con el apoyo del agrónomo pudimos estabilizar esto

Además cuenta que, en los comienzos, la demanda era exigua si se compara con la de hoy. Su apreciación encuentra un respaldo en las cifras de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex). Según cifras de esa entidad, mientras en 2012 se produjeron 255.195,25 toneladas de aguacate en Colombia, en 2016 la cifra llegó a 335.882,15 toneladas. El área cultivada en Antioquia era de 4.082,70 hectáreas en 2012 y para 2016 llegó a 5.780,20 hectáreas.

Ese crecimiento se debe a que la demanda de esta fruta ha crecido, especialmente de los países europeos. La finca de Margarita comenzó produciendo para el mercado local, pero se dio cuenta de que la fruta no era bien paga y que, si quería que su negocio progresara, tenía que comenzar a hacer trámites para exportar. Por eso, hace 5 años logró la certificación de Global Gap, un conjunto de normas internacionalmente reconocidas sobre las buenas prácticas agrícolas, ganaderas y de agricultura.

Si la marca que deja es más grande que la huella del dedo pulgar de uno, entonces no se puede exportar

Con la certificación internacional y siguiendo los protocolos del ICA (Instituto Colombiano Agropecuario), Villa Fátima logró exportar su primer cargamento hacia Europa.

Para exportar al país del norte, recuerda Margarita, tuvo que cumplir con una serie de exigentes requisitos: no podía haber plagas cuarentenarias en un kilómetro a la redonda de los cultivos; se les restringió utilizar químicos para controlar plagas, por lo que ahora solo utilizan elementos netamente biológicos. El monitoreo de plagas fue hecho por el ICA.

Luego de la exhaustiva verificación, los aguacates fueron embarcados en febrero. De esta manera se convirtió en la primera finca antioqueña en clasificar para exportar a Estados Unidos; las demás, a pesar de mostrar su interés, no han podido superar las exigencias que este mercado impone.

Cultivo de aguacates en Guarne

En la finca de Margarita, Villa Fátima, ya no se utilizan químicos para erradicar plagas

Foto:

Jaiver Nieto

Juan Fernando Martínez, gerente seccional de esa institución, cree que el aguacate hass, al ser un producto agrícola no tradicional, tiene un gran potencial para convertirse un importante renglón de la economía antioqueña.

Rafael Villalba, un hombre de Sahagún (Córdoba) que trabaja en Villa Fátima desde hace 17 meses, explica que el trabajo en la finca es permanente: se podan los árboles, se fertilizan, se siembran nuevos palos. Villalba explica que hay dos plagas con las que hay que estar atentos. Una de ellas es el cucarrón marceño, un impertinente insecto que se come la cáscara de la fruta y deja sobre ella una cicatriz marrón. “Si la marca que deja es más grande que la huella del dedo pulgar de uno, entonces no se puede exportar”, dice Margarita.

La otra, explica Villalba, son los ‘trips’, unos insectos diminutos que se meten dentro de la flor y dejan en la fruta una marca parecida a una vena brotada. “Esta plaga es muy complicada, porque el animal es muy pequeño. Es muy difícil de controlar”, comenta Villalba.

Hace apenas una semana, dice Margarita, recibió la propuesta del ICA para llegar a un nuevo mercado, el japonés. Desde ahora Villa Fátima se prepara colonizar Asia, un mercado que desde hace un tiempo está en la mira de los productores colombianos.

MEDELLÍN

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