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Estos son los lugares de Medellín más frecuentados para leer

Por: NATALY MIRA | 11:41 a.m. | 11 de Septiembre del 2011

Lugares para leer a Medellín

Un lugar preferidos por la gente para la lectura es Otraparte, el fue hogar de Fernando González.

Foto: David Sánchez/CEET

Los ciudadanos le están dando sentido a sitios urbanos a través de su gusto por las letras.

María Gómez, estudiante de periodismo, elige muy pocas veces la biblioteca de su universidad para leer, ella prefiere hacerlo en Ciudad del Río o en el Parque del Periodista.

Al primero le atribuye la soledad perfecta para encontrarse con sus autores favoritos, al segundo, la riqueza de lo colectivo: "Es un buen espacio para hacer tertulias, para compartir ideas con otros, porque en el periodista cabe todo tipo de personas", dice.

Como ella, en la ciudad las personas se están apropiando de parques, museos, bares, centros culturales, clínicas, bibliotecas, y hasta cementerios, para adentrarse en los mamotretos.

Ya sea un clásico griego, un cuento ruso o un poema de Neruda, los ciudadanos le están dando sentido a sitios urbanos a través de un placer que muchos, aún no viven.

Y aunque solo se tiene la cantidad de visitas al Sistema de Bibliotecas: 2.906.984 personas hasta agosto de 2011, la afluencia de ciudadanos en los lugares aludidos y el éxito de los programas de la Administración para la formación y práctica temprana de la lectura, dan cuenta de una Medellín que continúa luchando por desempolvar los libros de los estantes.

Según Margarita María Villada, coordinadora del Plan Municipal de Lectura se está trabajando de manera conjunta para ofrecerle a la ciudad "acciones que posibiliten el ingreso al universo del libro".

Villada afirma que las dos últimas alcaldías le han postado a la lectura como un medio para formar ciudadanos autónomos y participativos, además, resalta la promoción que genera la Fiesta del Libro.

Sin duda, los Parques Bibliotecas y demás entidades académicas dedicadas a implementar programas como: los Abuelos Cuentacuentos, el Juego Literario, la Red de Escritores y La Hora el Cuento, así como, la creación de clubes juveniles, tertulias femeninas, encuentros con escritores y jornadas de lectura, han logrado disminuir la apatía de las comunidades frente al arte de las letras.

Muchas de estas experiencias han trascendido los espacios académicos, y se ha desplegado a zonas no convencionales.

Falta conquistar espacios

Para Guillermo Cardona, Director de la Fiesta del Libro y la Cultura, aunque faltan fronteras por conquistar, es indudable el uso que las personas hacen de espacios como: el Jardín Botánico, los parques del Centro, y el Mamm (Museo de Arte Moderno de Medellín).

Precisamente este escenario artístico, es ideal por su infraestructura y por lo que muchos jóvenes denominan: "un ambiente de relajación".

Frente a la pregunta de ¿qué es lo que hace falta para fortalecer el hábito? Cardona explica que la escuela tiene una gran responsabilidad en que los niños vean a la lectura como algo aburrido, y que por eso, es tan importante la formación temprana.

Sin embargo, aclara que llegar a amar a los libros es un proceso, que leer no es una obligación, y que por tanto: "hay que superar la cultura inmediatista".

Para María Gómez, la lecturabilidad no se reduce a cifras, y se debe profundizar en las necesidades y deseos de las personas teniendo en cuenta sus contextos e intereses.

Lecturas entre vinos y buena música viven de norte a sur

En sus paredes sobresalen imágenes de Borges, Cortázar, Yourcenar, Vallejo, entre otros poetas, filósofos y literatos que noche tras noche, acompañan las veladas de estudiantes, profesores y bohemios que asisten a 'El Lugar de la Noche', para tomar un Gato Negro y leer a Sartre.

Ubicado al frente de la Universidad de Antioquia, esta librería-bar es un referente en la calle Barranquilla, donde confluyen personas de toda la ciudad, para departir en un ambiente tranquilo con los amigos, al son de rock o la canción protesta.

Los precios de las joyas literarias, algunas corroídas por el tiempo o fragmentadas por sus antiguos dueños, oscilan entre los 3 mil y los 15 mil pesos. Entre los favoritos están Luís Fernando Macías y Julio Verne.

En Otraparte, el Café de Envigado donde el maestro Fernando González pervive en los anaqueles y hasta en el menú, el público puede conectarse con sus obras mientras que se toma un tinto que lleva su nombre.

Cuenta la historia, que la casa donde funciona el Café, era el espacio donde el maestro guardaba sus libros.

Al calor de un 'Ripol' (capuchino), el público de todas las edades puede disfrutar en las mesas o sofás, de la lectura de 'Salomé' o 'Don Mirócletes'.

Para los fines de semana, los novios o grupos de amigos, tienen una cita en el jardín para vivir una tarde de manteles entre versos de Pessoa o Benedetti.

Son también famosos los sanduches y las tablas de quesos para acompañar las tertulias con sabor a Fernando González. Los platos que allí se degustan oscilan entre 5 mil y 14 mil pesos.

NATALY MIRA
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