Estaciones de policía son el purgatorio para los reclusos

Estaciones de policía son el purgatorio para los reclusos

El hacinamiento está en 308 por ciento en la ciudad.

Hacinamiento en Medellín

La temperatura que tienen que soportar los reclusos es de hasta 40 grados. 

Foto:

Cortesía Jorge Carmona

17 de abril 2018 , 08:00 a.m.

El tema carcelario es muy crítico, pero se hace peor en las estaciones de policía. Es infrahumano, de verdad. Viven mejor quienes duermen debajo de los puentes de la ciudad que quienes están recluidos en estas estaciones”.

Las palabras son del defensor del pueblo de Antioquia, John Jaime Zapata, quien se pronunció ayer públicamente para denunciar las precarias condiciones en que viven las personas en esos lugares.

La Personería de Medellín, la Procuraduría Provincial del Valle de Aburrá y la Defensoría del Pueblo estuvieron haciendo un recorrido por las estaciones de policía del valle de Aburrá para ver en qué condiciones están los presos.

El problema, dice Jorge Carmona, defensor de los derechos humanos de la población carcelaria, se comenzó a agravar en el 2013. Para Carmona, la situación es particularmente grave en todo el departamento.

Hay casos de gente que lleva más de 12 meses recluida en esos sitios

“Hay que tener en cuenta que estas personas están privadas de la libertad en sitios de paso, como lo son las estaciones de policía. Y, sin embargo, hay casos de gente que lleva más de 12 meses recluida en esos sitios”, expresó Carmona.

Según la sentencia T 151 de 2016 de la Corte Constitucional, las estaciones policiales no pueden tener un recluso por más de 36 horas. Pasado ese plazo, deben enviarlo a un centro carcelario.

Las cárceles, por su parte, amparándose en la sentencia 388 de la Corte, redujeron el recibimiento de presos en sus instalaciones. Es el caso de la cárcel Bellavista que logró bajar en un 23 por ciento el hacinamiento.

Los reclusos, entonces, terminan quedándose en las estaciones de policía.

“Las condiciones en que viven los retenidos en las estaciones de la ciudad son más que infrahumanas”, así lo manifestó Guillermo Durán, personero de Medellín, tras el recorrido hecho por los lugares.

Las personas duermen unas encima de las otras. No les llega la luz solar, pero el calor es impresionante. Incluso, tienen que soportar temperaturas superiores a los 40 grados

El personero denunció que, ante el hacinamiento, estas personas deben dormir en el piso, sin colchonetas en las que puedan encontrar un buen descanso. “Las personas duermen unas encima de las otras. No les llega la luz solar, pero el calor es impresionante. Incluso, tienen que soportar temperaturas superiores a los 40 grados”, dijo el personero.

Estas personas, por las difíciles condiciones en que se encuentran, se han visto enfrascadas en disputas y agresiones violentas. Aunque, para Durán, los reclusos han tenido un buen comportamiento si se compara con el estado en que viven.

En la visita, también pudieron evidenciar que algunos, buscando una manera más confortable para dormir, han optado por dormir como “murciélagos”. Es decir, cuelgan cobijas de los techos y se meten dentro de ellas como si fueran hamacas.

Los datos de hacinamientos hablan por sí solos. El promedio en la ciudad alcanzó un 308 por ciento. Las estaciones con situaciones más críticas son Candelaria, con un hacinamiento de 495 por ciento; Manrique, con 420 por ciento; y Altavista, con 400 por ciento.

Esta sobre población es la causa de otros problemas que viven los reclusos. Debido a la alta densidad poblacional y a la falta de higiene, a la que están condenados, han proliferado infecciones que ponen en riesgo la salud.

En este sentido, el personero contó que se han propagado epidemias como papera y otras enfermedades contagiosas. Incluso, varias personas han muerto a consecuencia de las condiciones en que se encontraban.

Una de ellas murió por una neumonía que contrajo durante el cautiverio; otra, por su parte, se suicidó. Según Carmona, hay un gran número de demandas de personas que adquirieron enfermedades estando recluidas en las estaciones. El defensor de los derechos carcelarios expresó que los policías que cuidan a estas personas también han sufrido problemas de salud, como resultado de su labor.

Este es un problema que no solo afecta a los presos, sino que también repercute en los policías, y en los familiares de las personas que están recluidas. Es un problemas mucho más amplio”, comentó Carmona.

Y, como si lo anterior fuera poco, a las precarias condiciones de los reclusos se suma la baja calidad de la comida que reciben. En muchos casos, reveló Durán, los alimentos llegan en condiciones no aptas para el consumo. Esto también ha desmejorado la salud de los presos.

Además de esto, el personero denunció que en muchas ocasiones no hay servicio sanitario, lo que los obliga a tener que hacer sus necesidades biológicas en baldes o poncheras.

Carmona cree que el problema puede solucionarse con mayor voluntad política por parte del Estado, pues considera que este no ha hecho lo suficiente para tratar de aliviar la problemática; y el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario no ha sido capaz de manejar la situación en el departamento.

MEDELLÍN
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