‘Nunca dejaré de trabajar para las víctimas del conflicto’

‘Nunca dejaré de trabajar para las víctimas del conflicto’

Luz Patricia Correa habla de la disminución del presupuesto de la alcaldía para atender a víctimas.

Unidad de Víctimas de Medellín

Luz Patricia Correa (centro) recorrió los barrios para despedirse de las víctimas, quienes le hicieron un homenaje.

Foto:

Esneyder Guitiérrez

28 de enero 2018 , 10:35 a.m.

Una de las mujeres que más le ha aportado a Colombia en atención a desplazados del conflicto armado y que ha dedicado su vida en crear estrategias para reparar a los afectados por la guerra, se fue el pasado viernes de la Alcaldía de Medellín, tras nueve años de trabajo.

Luz Patricia Correa, exdirectora de la Unidad Municipal de Atención y Reparación a Víctimas, se va porque el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, le pidió la renuncia, pese a que las estrategias de la funcionaria son modelo en el país y que ella cuenta con la experiencia para enfrentar el aumento del desplazamiento forzado. 

Ella dio todo hasta el último día para no dejar pendientes y recorrió los barrios más periféricos de la ciudad para despedirse de las víctimas, quienes le hicieron un homenaje por su compromiso.

En Entrevista con EL TIEMPO la exdirectora habla sobre las estrategias de retorno que hicieron historia; los desafíos que tiene Medellín con el posconflicto y la población afectada por la violencia. También crítico la disminución del presupuesto de la actual administración para atender a las víctimas.

Ella seguirá trabajando por esta población y quiere escribir historias de resistencia de viudas, huérfanos y desplazados de una guerra que ya deja 8’600.000 víctimas en el país.

¿Cuándo y por qué empezó a trabajar por las víctimas?
Hay cosas de mi historia personal que me conectan con ellas y cuando fui conociéndolas, sentía que era muy emocionante poder hacer cosas desafiantes para poder ayudar a este país a encontrar soluciones a un problema tan grande como el desplazamiento. Trabajé en Urabá, donde sufrí amenazas de paramilitares y tuve que salir del territorio, sé lo que es eso.

Mi primer trabajo era ser sicóloga del hospital de Apartadó y cuando llegué, estaban los 35 ataúdes para los muertos de la masacre de La Chinita, que las Farc cometieron el 22 de enero de 1994. Viviendo en Urabá, me tocó todo lo terrible que pasaba allá y quise hacer algo. Hoy no me imagino haciendo otra cosa, no sé hacer nada más.

A propósito ¿Cuál será su futuro?

Nunca dejaré de trabajar para las víctimas del conflicto, lo haré desde otros lugares y temas, seguiré muy vinculada a ellas. Es lo que me apasiona y hay mucho por hacer: estrategias de generación de ingresos, políticas públicas, fortalecimiento institucional y reparación. También escribiré sobre historias de resistencia.

Aquí todo se atiende con muchísima austeridad, que es distinto a eficiencia, sacrificando algunos temas porque no hay suficiente presupuesto

Tras su partida ¿Cuál es el futuro de las víctimas de Medellín?
El futuro es el presente, la Unidad ha pasado por varios momentos de ajuste institucional, derivados de la política pública y sus transformaciones. Uno fue en 2011, cuando pasamos de enfrentar la atención a la población desplazada a atender a todas las víctimas del conflicto: secuestro, homicidio, reclutamiento, desaparición, violencia sexual, despojo y abandono.

Hubo otro proceso de revisión y ajuste tras el Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las Farc en La Habana, tiene que ver con modificaciones de políticas de retorno, reparación y atención sicosocial. Ese proceso terminó en noviembre del 2017, basado en la política pública del Gobierno Nacional. Eso qué implica para la alcaldía: mayor énfasis en reparación simbólica y en restablecimiento de derechos, ese es un reto de la administración, debe ofrecer seguridad, oportunidades de vivienda y generación de ingresos.

¿Qué otros retos tiene la Alcaldía?
Seguir fortaleciendo una arquitectura institucional muy acorde a la caracterización de las víctimas de la ciudad; lograr afianzar una institucionalidad muy fuerte y muy coordinada en lo local con el Gobierno Nacional; lograr avanzar en prevención y protección para que no se sigan presentando éxodos y reducir los problemas que hay en la ciudad con la seguridad porque eso afecta mucho a las víctimas.

Terminamos con una tasa muy alta de desplazamiento intraurbano, ese es uno de los grandes desafíos. También aumentó la violencia sexual y el uso y utilización de menores de edad en el conflicto. Todavía hay un subregistro alto porque cuando las personas salen de sus barrios declaran desplazamiento forzado, pero hay una victimización, algo más. Hay que prevenir los éxodos, al menos disminuirlos porque en 2017 tuvimos cinco desplazamientos masivos interurbanos, cuando no se presentaban desde el año 2013.

¿Esta administración bajó los recursos para atender a los desplazados?
Aquí todo se atiende con muchísima austeridad, que es distinto a eficiencia, sacrificando algunos temas porque no hay suficiente presupuesto y con un aumento tan grande del desplazamiento, muy buena parte de la plata se va en poder acompañar a la población en esos primeros momentos de la emergencia, que no quiere decir asistencialismo, en lenguaje de víctimas, quiere decir atención de emergencia, es una población de especial protección constitucional, no es que se atienda con un subsidio, se atiende en una emergencia.

Con el posconflicto, la población ha solicitado muchos más retornos de los que teníamos, pero no hay tanto presupuesto para responder a esas demandas.

Según las cifras, esta Alcaldía disminuyó el presupuesto para las víctimas…
En el 2016, la inversión fue de 8.870 millones de pesos (cifra inferior a la asignada en el año 2012), cuando en otros años (2014- 2015) hubo inversiones superiores a 14.000 y 15.000 millones.

Hay que fortalecer la prevención, el apoyo de generación de empleo de las víctimas y el retorno. Con el posconflicto, la población ha solicitado muchos más retornos de los que teníamos, pero no hay tanto presupuesto para responder a esas demandas.

Usted deja un legado, el retorno de desplazados...

Hubo dos modalidades de retornos: individuales y colectivos. En individuales, acompañamos a las personas con estrategias de generación de empleo, vivienda con Isvimed, atención humanitaria de emergencia y memoria, así como apoyo jurídico y sicosocial. La mayoría de la gente del campo se desplazó hacia Medellín, entonces, desde 2009 hasta la fecha van 25.000 retornos de ese tipo.
Nuestra primera gran experiencia de retorno masivo fue el de San Carlos con más de 4.000 personas (2011) con apoyo en vivienda y desminado humanitario. San Carlos se convirtió en el primer municipio libre de sospecha de minas del país, hoy los retornos ya son más sofisticados porque aprendimos mucho.

¿Cómo se logro?
Fue clave hacer seguimiento para que el modelo de retorno fuera sostenible y exitoso. San Calos puso a soñar al país, en esa época no había una Ley de Víctimas ni se hablaba de posconflicto.
La experiencia está sistematizada, montamos una sede que se llamaba la Casa del Retorno, donde había funcionarios de la Alcaldía atendiendo a la población. Ofrecimos proyectos de generación de ingresos con muy buenos recursos.
Lo extraordinario de esto es que hoy San Carlos es un referente nacional e internacional para pensar en posconflicto, allí los habitantes volvieron a creer, buscaron a sus muertos y por primera vez se habló de reconciliación.

La Puria y La Loma también son emblemáticos…
Sí, el otro gran retorno colectivo fue el de La Puria (2013), en el Carmen de Atrato, Chocó, con 250 indígenas. Cuál fue la diferencia, que era étnico y literalmente nos fuimos a vivir allá y construimos confianza.
Cuatro años después nadie ha salido del territorio, es sostenible, hay un tejido social, la guardia indígena está empoderada y hay calidad de vida.

En La Loma del corregimiento San Cristóbal de Medellín, de donde se desplazaron unas 1.000 personas (2013), el 98 por ciento regresó ocho días después, hubo muchos desarrollos institucionales de prevención, protección y articulación con Ejército, Policía y Personería. Hicimos presencia inmediata en el territorio. El Ejército y la Policía dieron números telefónicos con la campaña’ Si quiere regresar, nosotros vamos por usted’, entonces, casi todos volvieron.

DEICY JOHANA PAREJA M.
Redactora de EL TIEMPO
En Twitter: @Johapareja
deipar@eltiempo.com

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