En Jardín, Antioquia, buscan 'piedad' para que su templo no se caiga
Por: VíCTOR ANDRéS ÁLVAREZ C. |
La humedad se está comiendo la piedra en que está construido esta Basílica, Patrimonio Nacional.
Como no le sucedía por aquellos días posteriores al terremoto de 1979, Soledad López siente miedo mientras recibe la santa misa en la iglesia del parque principal de Jardín, su pueblo natal ubicado al Suroeste de Antioquia.
Esa es la principal actividad de su vida y hace cinco años viene siendo testigo, junto a miles de feligreses y turistas, de humedades en el techo, del hundimiento del piso y de la caída a pedazos de las paredes y fachadas de la Basílica Menor de la Inmaculada Concepción, el templo de su pueblo, declarado patrimonio nacional.
No obstante el riesgo -advertido por autoridades y vecinos-, Sonia no ha dejado de ir diariamente a la iglesia.
Confía en la mano protectora de Dios, pero le pide al Gobierno que restauren el lugar, orgullo de los jardineños.
Ese clamor lo hacen desde cada rincón del pueblo.
Cielo Correa fue más allá de las súplicas. Ella le exigió al hoy gobernador de Antioquia Sergio Fajardo, cuando hacía campaña, que arreglara la iglesia antes de que se cayera, y dice, que lo único que obtuvo fue indiferencia.
Agrega, que así como teme una tragedia, le preocupa que al mandatario seccional no le interese meterle mano al monumento por que "no invierte en la reparación de iglesias", como se lo han dicho.
"No queremos politiquería, solo corazón", afirma Cielo, quien considera que han sido paliativos los trabajos que hasta el momento le han hecho a la iglesia.
Esas obras -para el párroco Luis Fernando Restrepo- también han sido mínimas y él se une a la alarma de la comunidad. Confirma que los trabajos que iniciaron alguna vez quedaron inconclusos.
"Los ingenieros dicen que urgentemente se deben amarrar unos cables de tensión para evitar un colapso. También es necesario un tratamiento especial para la piedra y mucha 'prótesis' en los muros", añade.
Análisis en el exterior
El primer paso para esa cirugía ya lo dieron. Lo hizo la fundación Ferrocarril de Antioquia con el diagnóstico de la enfermedad."El templo tiene un problema generalizado y es que la piedra se deteriora fácilmente por la lluvia que cae con frecuencia. Esto le ocasiona humedad en su exterior", indica Álvaro Sierra, ingeniero de esa entidad y quien aclara que el material con que está construida la Iglesia ya ha sido estudiado en Italia.
"Está compuesta de un tipo de ceniza volcánica que cuando se dilata se desintegra y se vuelve polvo. Por eso la piedra está deteriorada en su fachada más que al interior".
Sierra agrega que también sacaron muestras para enviarlas a México con el fin de buscar allí productos que permitan detener el deterioro que producen el agua lluvia y el sol. Pero para esas soluciones necesitan recursos y estos son los que no tienen luz verde, según dicen las autoridades locales, eclesiásticas, y la comunidad misma.
De acuerdo con las cuentas del padre Restrepo, la última inversión girada por la Administración departamental fue de 185 millones de pesos y esta solo alcanzó para corregir la humedad.
"Yo invito al Gobernador Fajardo a que nos mire con más consideración", exclama, en tanto acota que el templo se ha mantenido en pie por la contribución de 500 mil pesos que recogen con una rifa que realizan semanalmente.
Por su parte, Juan Carlos Sánchez, Director del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia afirmó que la Administración si tiene contemplado la restauración del templo y niega que exista indiferencia.
"Sabemos que se deben hacer primeros auxilios en la fachada y que hay problemas estructurales. Por eso tenemos un proyecto de restauración. Trabajamos con recursos de la Nación que salen del IVA al celular", explica.
Sánchez pidió a la Alcaldía local destinar una parte del dinero que atraen por concepto de turismo en la reparación del templo y confirmó que en los últimos nueve años la Gobernación aportó, para la restauración, cerca de 635 millones de pesos.
Pero cansados de que uno y otro Gobierno se pasen la responsabilidad, la comunidad decidió no esperar a que la Iglesia colapse. Por eso, con el aporte de 16 mil jardineños, buscan reunir los 6 mil millones de pesos, que dicen, cuesta la restauración.
Mientras tanto, cada mañana Sonia, Cielo y miles de habitantes y turistas seguirán orando en la Basílica por ellos y la salvación del templo.
Víctor Andrés Álvarez C.
Enviado Especial
EL TIEMPO


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