En el aire del valle de Aburrá hay al menos 19 géneros de hongos

En el aire del valle de Aburrá hay al menos 19 géneros de hongos

Algunos de estos podrían estar relacionados con infecciones en la piel o enfermedades respiratorias.

Contaminación del aire

Para confirmar los efectos reales de los hongos es necesario un estudio epidemiológico en el valle de Aburrá.

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Javier Nieto Álvarez / Archivo EL TIEMPO

05 de octubre 2017 , 09:41 a.m.

Los hongos, microorganismos presentes en la tierra, el agua y el aire, fueron el centro de un estudio desarrollado por investigadoras de la Universidad Nacional (Unal), sede Medellín.

Según los resultados, en el valle de Aburrá hay al menos 19 géneros de hongos, algunos de los cuales no solo pueden ser dañinos para seres humanos y plantas, sino que también pueden estar relacionados con el material particulado (PM), un contaminante aéreo peligroso para la salud. Este es el mismo contaminante por el que regularmente el área metropolitana tiene diferentes alertas por la calidad del aire.

“Lo que sigue de ahora en adelante es medir cuál es la concentración de estos microorganismos y medir si esa concentración está causando alguna afectación en salud”, dijo Marisol Suárez, una de las investigadoras.

Esta investigación, que supervisó la profesora Carmen Elena Zapata, directora del Laboratorio de Calidad del Aire (Calaire) de la Unal, analizó los filtros de material particulado PM 10, partículas contaminantes iguales o inferiores a 10 micras que hay en el aire.

Hongos en el aire

Aunque en la investigación se detectaron 19 géneros de hongos, podrían ser muchos más.

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Cortesía Marisol Suárez / Unal

Luego del análisis se encontró que de los géneros hallados, los de mayor abundancia fueron el fusarium, aspergillus y penicillium, dentro de los que hay especies que pueden dañar la salud humana. Por ejemplo, algunos hongos pueden exacerbar enfermedades como el asma. Por otro lado, estos microorganismos se relacionan con infecciones en la piel o las uñas.

Sin embargo, para confirmar los efectos reales de los hongos es necesario un estudio epidemiológico y determinar los diferentes factores que influencian en la salud de las personas.

Aunque en la investigación se detectaron 19 géneros de hongos, podrían ser muchos más, confirmó Suárez, ya que para su muestra solo analizó los filtros de tres de las 26 estaciones de medición de calidad del aire del valle de Aburrá.

“La metodología que utilicé depende de las muestras tomadas que crezcan en los medios de cultivo; lo que por lo general corresponde a un 5 por ciento de todo lo que hay. Para ver un panorama más amplio se hacen otro tipo de estudios independientes de cultivos, así con seguridad hay más de esos 19 tipos de géneros”, contó Suárez.

Es decir, además de muestras de las estaciones que no fueron tomadas para esta investigación, incluso en los filtros de los tres medidores de calidad del aire analizados, puede haber un 95 por ciento de microorganismos sin identificar.

Lo que sigue de ahora en adelante es medir cuál es la concentración de estos microorganismos y medir si esa concentración está causando alguna afectación en salud

Entre los 19 géneros de hongos hallados en el aire del valle de Aburrá, seis pueden tener especies fitopatógenas, es decir, que pueden enfermar la vegetación. Estos son Cladosporium sp., Hypoxylon sp., Peyronellaea sp., Pestalotiopsis sp., Pseudocercospora sp. y Perenniporia sp.

Las esporas de estos aterrizan en troncos y ramas de los árboles y pueden generar infecciones, aprovechando fisuras que dejan los insectos. Si bien las huellas de enfermedades o infecciones en las plantas originadas por microorganismos como hongos pueden variar, en general se habla de hongos de pudrición blanca y negra, que atacan la celulosa y la lignina, sustancias predominantes en las paredes celulares de las plantas.

Igual que en el caso de las posibles afectaciones en la salud de las personas, también se requieren estudios más profundos para determinar qué tanto pueden estar afectado estos hongos que están en el aire la vegetación del valle de Aburrá.

Se avecina época crítica de contaminación

Si bien el aire del valle de Aburrá recibe contaminación diariamente, en el año hay dos periodos en los que es más difícil que esta se disipe, por lo que se concentra en el cielo como una nube gris.

Estos periodos suceden entre febrero y abril y entre octubre y noviembre, de acuerdo con el Plan Operacional para enfrentar Episodios críticos de Contaminación Atmosférica (Poeca) del Área Metropolitana del Valle de Aburrá (Amva).

“Ya con la entrada de la temporada de transición y de la segunda temporada de lluvias, hemos tenido un leve aumento en algunas de las estaciones, pero hemos mantenido los niveles en su gran mayoría por debajo de los umbrales de peligro”, manifestó Carlos David Hoyos, gerente del Sistema de Alertas Tempranas para Medellín y el valle de Aburrá.

De acuerdo con el funcionario, en general las estaciones de medición han mantenido un Índice de Calidad del Aire (ICA) amarillo, que significa que está en un nivel moderado, si bien, por cortos periodos algunas estaciones han cambiado a un ICA naranja, que es considerado dañino a grupos sensibles.

“Sin embargo, como han sido periodos cortos y esporádicos, no representan ningún riesgo”, comentó el experto.

Aún con eso, por lo que los expertos han observado en las mediciones, se espera que este segundo periodo de concentración de contaminación atmosférica no sea tan crítico como el vivido en marzo de este año o en marzo del 2016, cuando algunos colegios incluso debieron cancelar clases de educación física y otras actividades en espacios exteriores, con el fin de evitar la exposición de los niños y adolescentes al aire altamente contaminado.

Calidad del aire

Mientras estuvo la alerta naranja, las condiciones climáticas no permitían que el aire contaminado ascendiera lo suficiente para ser arrastrado por vientos alisios fuera de esta cuenca topográfica,

Foto:

Jaiver Nieto / EL TIEMPO

“Estamos muy atentos, en estos días monitoreamos muy bien la calidad del aire y los eventos de precipitación, pues también tienen un efecto importante, algunos generan remoción de partículas contaminantes del aire, mientras que otros eventos de lluvia, como los diurnos, no son favorables para la dispersión de los contaminantes”, agregó el gerente del Siata.

Por último, Hoyos agregó que ha sido muy positiva la expansión de la red de monitoreo de la calidad del aire en el valle de Aburrá, que ya cuenta con 26 estaciones de medición.

Dentro de este crecimiento ha sido especialmente importante la instalación de más estaciones de monitoreo de PM 2.5, las últimas dos de este tipo fueron inauguradas en La Estrella y Barbosa y hacen parte de las 12 nuevas estaciones incluidas en un contrato suscrito entre Amva y la universidad Eafit, en mayo pasado.

Las demás estaciones estarán en otros municipios del área metropolitana: Bello, Copacabana, Sabaneta y Envigado. En Medellín habrá en las comunas La América, Buenos Aires, Aranjuez, El Poblado y los corregimientos de San Antonio de Prado y San Cristóbal.

MARÍA ISABEL ORTIZ FONNEGRA
Redactora de EL TIEMPO
MEDELLÍN

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