En Briceño (Antioquia) aún no erradican la incertidumbre y el temor

En Briceño (Antioquia) aún no erradican la incertidumbre y el temor

Aunque el proceso de sustitución de coca avanza en 99,9 por ciento, se viven momentos de expectativa

Briceño y la sustitución de cultivos ilícitos

Según el Gobierno, de las 552 hectáreas de coca que hay en 35 veredas de Briceño, ya fueron levantadas 538.

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Jaiver Nieto / EL TIEMPO

15 de abril 2018 , 10:36 a.m.

La amplia sonrisa que exhibe Mauricio desaparece cuando le preguntan sobre su labor como ‘raspachín’ o recolector de coca. Su nariz aguileña se frunce y entrecierra sus ojos azules para mirar al piso. Parece apenado.Se toma las manos, las mismas que dejaron de recolectar coca hace más de un año, pero en las que aún quedan secuelas de los más de 12 años que duró ‘raspando’ palos de coca en Briceño, Norte de Antioquia.

“Mi trabajo era ‘raspar’, mejor dicho, quitarle la hoja al palo de coca. Como es una labor que se hace manual es muy talladora y uno vive con las manos llenas de ampollas y hasta genera alergia”, narra exhibiendo las manos.

También le tocaba ‘quimiquiar’ en las caletas. Desde procesar la hoja de coca hasta pesar la caleta y echarle los insumos para que se cocine y poder sacar la pasta. Una rutina que se hace cada uno o dos meses por cocal, pero como en Briceño abundan estos lugares, el trabajo nunca faltaba.

Confiesa Mauricio que comenzó a ‘joder’ (como lo llama él) con ese cultivo desde que tenía 15 años. Como la mayoría de quienes se dedicaron a esa labor, lo hizo por necesidad.

Briceño y la sustitución de cultivos ilícitos

Quienes se dedicaban a 'raspar' coca piden que los apoyen con proyectos productivos

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Jaiver Nieto / EL TIEMPO

“La coca no le niega la oportunidad a uno ni le pide estudios o experiencia. Desde que uno sepa ‘joder’ con eso siempre hay trabajo”, cuenta.

Pero es como una moneda al aire. Tiene dos suertes diferentes. La parte buena es que genera buena plata. Un buen día Mauricio podía hacerse hasta 150.000 pesos. La contraparte es que genera mucha violencia y quien la ejerce siempre vive asustado.

Algo que lo terminó cansando cuando ya tenía 27 años. Desde que se acogió al programa de sustitución del Gobierno Nacional y recibe 2 millones de pesos cada dos meses. Siendo ‘raspachin’, se haría el triple.

Yo creo que en Briceño ya murió la coca

No es el presente lo que lo preocupa. Es el futuro. “Nosotros no somos cultivadores, entonces no nos ofrecen un proceso productivo porque no tenemos tierra dónde desarrollarlo. Ese es el miedo, después del año cuando se acabe la ayuda monetaria ¿qué?”, se cuestiona.

Al pasar en su moto por algunas de las que eran fincas cocaleras observa a paisanos sembrando maíz, arroz o frijol, y se ve a él haciendo lo mismo. “Creo que en Briceño ya murió la coca”, dice con acento insondable.

Al preguntarle sobre el futuro, vuelve sonreír, esta vez de resignación. “Eso solo lo sabe Dios. Solo puedo pedirle a Él que sea para bien”, contesta.

De cultivador a líder veredal
Briceño y la sustitución de cultivos ilícitos

John García, presidente de la JAC de la vereda Palmichal, asegura que no volverá a sembrar un palo de coca

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Jaiver Nieto / EL TIEMPO

Quien no ve un futuro tan promisorio es John García. Actualmente es presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) de la vereda Palmichal, pero antes fue cultivador de coca.

Es delgado, moreno y de estatura baja. Pero a sus 27 años tiene la enorme responsabilidad de liderar el proceso de sustitución de cultivos en su vereda, en la que los 39 recolectores que tiene a cargo se acogieron al programa.Sostiene la mirada y no titubea al reconocer su pasado. Duró seis años con un cocal en el que llegó a tener hasta 21.000 palos. Se vio obligado por la necesidad al no ver más opciones para subsistir.

Somos conscientes, y siempre lo hemos sido, que hemos trabajado con lo ilegal y que es un daño grave que le ocasionamos al país

Fue la presión de las autoridades lo que lo llevó a decir “ya no más” y acogerse al programa de sustitución.

“Somos conscientes, y siempre lo hemos sido, que hemos trabajado con lo ilegal y que es un daño grave que le ocasionamos al país y a la zona por la violencia que trae este cultivo. Ahora es difícil económicamente pero camina uno más tranquilo y no hay tanto peligro”, asegura.

Reconoce que su bolsillo siente la diferencia económica, pero cree que eso no es lo peor. Lo más difícil es lo que se viene. Hace un año que John y otras familias de 11 veredas no tienen cultivos ilícitos. Él hace parte de los que recibe 2 millones de pesos cada dos meses por parte del Gobierno, pero es un plazo que está que caduca y nada que comienzan con los nuevos proyectos productivos.

Creo que si la situación sigue así, a más tardar en un año Briceño vuelve a tener coca y eso sería un fracaso para el proceso

Es decir, que en este momento están sin coca, sin plata y sin proyectos productivos.
Su expresión se endurece. Confiesa que ha escuchado que algunos dicen que volverán a sembrar coca si el Gobierno no cumple.

“Yo creo que si la situación sigue así, a más tardar en un año Briceño vuelve a tener coca y eso sería un fracaso para el proceso. Es cierto que no ahora no hay cultivos, pero la semilla todavía la hay”, advierte. Y es que cultivar coca es muy fácil. Se siembra y a los seis meses ya está raspando. Y luego cada dos meses según explica.

Por eso, dice que ve el futuro complejo. Se avecina un cambio de Gobierno y la incertidumbre crece sobre lo que hará el próximo Presidente con este plan que ve inconcluso.“A ver cómo me va con mi proyecto de maracuyá, pero lo que soy yo no vuelvo a sembrar un palo de coca así me toca rebuscarme la vida en otra parte fuera de Briceño”, enfatiza.

Un dulce cultivo
Briceño y la sustitución de cultivos ilícitos

En Briceño hay 20 apiarios para cultivar abejas. Pese a que al inicio fue una propuesta rechazada, quienes la adoptaron ahora ven los beneficios que trae.

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Jaiver Nieto / EL TIEMPO

“Este cultivo ha gustado mucho por la calidad y por eso lo están pidiendo mucho”, cuenta Janeth emocionada. Bajo una gorra rosada, su piel trigueña parece enrojecida por el sol mientras camina por un camino de trocha de la vereda El Polvillo. Sonríe y se mira los brazos hinchados sobre la camiseta blanca. Están llenos de heridas.

“Las abejas pican mucho y pues siempre duele. Pero este dolor es mejor que la angustia que se tiene con el ‘otro cultivo’’’, dice mientras guarda un traje protector café.

Ella cambió la coca por miel. Lleva así más de un año y pese a que la actividad ilícita entrega más dividendos, no hay precio que pague la tranquilidad suya, de su esposo y sus tres hijas.

Janet es dueña de uno de los 20 apiarios que hay en Briceño, plan desarrollado por la Asociación Municipal de Mujeres de Briceño (Asomubri) y que busca empoderar a las mujeres mediante proyectos productivos.

No ha sido fácil. Su familia llevaba más de 15 años dedicada a la coca. Era lo único que conocían. Lo único que sabían hacer. El miedo se volvió un vecino, el peligro era pan de cada día y el futuro más lejano era la próxima semana.

“Cuando llegaron a proponer la idea de piscicultura nadie pensó que cultivar abejas pudiera ser un buen negocio. Pero ahora tengo siete enjambres y quiero crecer más porque los pedidos para miel no paran”, cuenta con un sonrisa mientras se rasca los piquetes. Aún no se acostumbra.

Por eso hay optimismo. Su apuesta es por la miel, que espera que les dé los ingresos necesarios para vivir.  “Una familia con un apiario de 40 colmenas puede tener muy buenos ingresos. Por eso necesitamos más apoyo para agrandarlos y crear núcleos”, dice Janet, mientras se rasca de nuevo.

Sustitución de cultivos ilícitos en Briceño avanza en un 99,9%

Eduardo Díaz, director de sustitución de cultivos ilícitos de la Presidencia, resaltó que de 1.552 familias que reportaron cultivar 552 hectáreas de coca en 35 veredas, ya fueron levantadas 538.

“Solo faltan cuatro hectáreas por levantar. Lo que queda es trabajar en dos frentes, el primero es fortalecer lo productivo para pasar a la transformación a otros cultivos. Y segundo, si vuelve a haber cultivo de coca se procede a la erradicación forzosa”, expresó el funcionario.

Por su parte, la secretaria de Gobierno de Antioquia, Victoria Eugenia Ramírez, aseguró que el programa ‘Antioquia Libre de Coca’ “está siendo exitoso pues por ejemplo, en Briceño, avanza en un 99,9 por ciento”.

Según la Gobernación de Antioquia, el departamento tiene 8.855 hectáreas de coca. Además, tiene una proporción de reincidencia del fenómeno con un 14 por ciento siendo los principales reincidentes Briceño, El Bagre y Nechí.

si vuelve a haber cultivo de coca se procede a la erradicación forzosa

De otro lado, desde la Dirección de Sustitución de Cultivos Ilícitos de la Alta Consejería para el Posconflicto, informaron que para los recolectores (o 'raspachines') pusieron a disposición programas de capacitación en emprendimiento en el Sena.

En febrero de este año, 166 exrecolectores firmaron contratos para vincularse al programa, que ofrece acompañamiento psicosocial, emprendimiento, piscicultura, apicultura, manejo de recursos naturales y producción de material vegetal.

Desde la Alta Consejería para el Posconflicto, informaron que en Antioquia están vinculadas al programa de sustitución 10.500 familias y otras 4.200 están en proceso de inscripción.

David Alejandro Mercado Pérez
Enviado especial a Briceño de EL TIEMPO
davmer@eltiempo.com - en twitter @AlejoMercado10

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